Colombia llega a Semana Santa con una nueva alerta por fiebre amarilla. El acumulado más reciente reporta 182 casos confirmados y 81 muertes, mientras el Ministerio de Salud advierte que varios contagios de 2026 se han presentado en personas no vacunadas que viajaron a zonas con circulación activa del virus.
Más que un aumento en el conteo, lo que hoy preocupa a las autoridades es el patrón de movilidad. En su último llamado público antes de la temporada de viajes, el Ministerio señaló que buena parte de los casos registrados este año corresponde a personas sin vacuna que se desplazaron desde Bogotá, Cundinamarca, Boyacá y Norte de Santander hacia territorios donde el virus sigue activo. Ese dato cambia el foco de la alerta: el riesgo ya no se lee solo como un problema localizado en zonas rurales, sino también como un asunto de circulación de viajeros en plena temporada alta.
En ese escenario, Tolima sigue siendo el principal punto de atención. El Ministerio pidió que quienes viajen a zonas de riesgo dentro del país lleguen con la vacuna contra la fiebre amarilla aplicada al menos 10 días antes del desplazamiento. Además, ordenó dosis de refuerzo para quienes hayan recibido su última vacuna hace más de 10 años y vivan o transiten por municipios tolimenses con casos confirmados, entre ellos Cunday, Villarrica, Icononzo, Purificación, Prado, Dolores, Chaparral, Ataco, Planadas, Rioblanco, Ortega, Carmen de Apicalá, Suárez y San Antonio.
La respuesta oficial también muestra que el brote no se está tratando como un episodio aislado. La emergencia sanitaria nacional, declarada en abril de 2025, sigue atada a una condición concreta: solo podrá levantarse cuando transcurran por lo menos ocho semanas epidemiológicas sin casos humanos ni epizootias, es decir, sin circulación detectada también en animales. Esa misma resolución reconoció un problema estructural: de los 1.122 municipios del país, 751 tenían coberturas acumuladas inferiores al 95 % en el grupo de 1 a 59 años al cierre de 2024.
A la par, el Gobierno sostiene que hay disponibilidad de biológicos y que la vacunación continúa en todo el territorio. En una circular expedida en enero, el Ministerio informó que entre el 1 de septiembre de 2024 y el 19 de enero de 2026 se habían aplicado vacunas a 4.972.053 personas, principalmente en 152 municipios clasificados como de muy alto riesgo. El esquema vigente indica la vacuna desde los 9 meses en todo el país, y contempla su aplicación en mayores de 60 años en zonas de alto y muy alto riesgo, con valoración previa y seguimiento clínico.
El frente territorial sigue concentrado en el centro y sur del país. El Instituto Nacional de Salud informó en enero que priorizó la segunda dosis en diez municipios del Tolima, mientras sus boletines epidemiológicos registraron 81 epizootias en primates no humanos durante 2025 y 2026, una señal de que la circulación del virus no se ha cerrado. A eso se suma una alerta de la OPS emitida el 13 de marzo de 2026, que advirtió sobre casos en áreas de las Américas sin historial reciente de transmisión, incluso fuera de la Amazonía.
Lo que sigue, al menos en el corto plazo, es una combinación de vacunación, vigilancia y control del vector en plena temporada de desplazamientos. Para las autoridades, el punto inmediato no es solo contener el brote en los departamentos con casos, sino evitar que los viajes de Semana Santa amplíen la cadena de transmisión hacia nuevas zonas del país.
