El 2025 en Colombia no solo estuvo atravesado por reformas, elecciones y debates políticos. Fue un año sacudido por escándalos de alto impacto, algunos con implicaciones institucionales, otros amplificados por redes sociales y la cultura digital. Estos seis casos concentraron la atención pública y dejaron preguntas profundas sobre el país.
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Uno de los más delicados fue la presunta infiltración de disidencias en el Estado. Una investigación de Noticias Caracol, basada en casi 100 dispositivos electrónicos incautados a alias ‘Calarcá’, reveló supuestos contactos con instituciones estatales, menciones al general (r) Juan Miguel Huertas y a Wilmer Mejía, funcionario de la DNI. También se habló de empresas fachada, permisos de armas y pactos de “no agresión” en zonas como Catatumbo, Antioquia y el sur de Bolívar, además de referencias a la campaña presidencial de 2022. Todos los señalados lo niegan.
Otro escándalo estalló por el viaje de influencers colombianos a Israel, financiado por su embajada. Críticos denunciaron “turismo de guerra” y una estrategia de “genocide-washing”, con versiones de pagos de hasta 7.000 dólares por publicación, mientras el conflicto en Gaza continuaba.
También sacudió al país el caso de Juliana Guerrero, luego de que la Fundación Universitaria San José anulara sus títulos por falta de registros académicos, lo que derivó en investigaciones penales y disciplinarias.
En el plano político, el CNE sancionó a la campaña Petro 2022 por presunta violación de topes superiores a 3.500 millones de pesos, aunque la Corte Constitucional aclaró que el organismo no es competente para investigar al presidente.
A esto se sumaron la renuncia de Señorita Antioquia, Laura Gallego, por una frase asociada a violencia política, y la filtración del video íntimo de Isabella Ladera y Beéle, denunciada como violencia digital contra las mujeres.
Seis escándalos distintos, una misma conclusión: 2025 dejó al descubierto tensiones profundas en la política, las instituciones y la conversación pública del país.
