Konciencia
Armando Martí reflexiona sobre el resentimiento, la venganza y el perdón como caminos que pueden definir nuestra libertad interior.
Durante aquellos instantes de angustia comprendimos que todo lo que parecía firme, podía cambiar de repente.
Muchas veces comprendemos racionalmente lo que nos sucede y, aun así, repetimos la misma conducta. Entendemos una antigua herida y, sin embargo, determinado estímulo vuelve a gatillar la vieja reacción.
Mientras esperabas una vida diferente, quizá no habías comprendido el milagro de seguir estando vivo.
Pregúntate a ti mismo: ¿Quién soy yo? ¿Qué quiero? ¿Dónde estoy? ¿De dónde vengo? ¿Qué me falta ser? ¿Hacia dónde voy? Y la más importante de todas: ¿Quién es el que responde?
Quien desee alcanzar la paz debe ejercitarse en la rectitud y la humildad y ser capaz de pronunciar palabras afectuosas.
Cuando aprendes a cuidar de ti mismo, puedes abrazar amorosamente al niño herido y al adulto inestable, y así dejar de culpar a los demás de tus problemas; eso se llama crecer integralmente.
Sonreír al sufrimiento puede parecer excesivo. Pero lo cierto es que también la tristeza y la desgracia están ahí para nuestro crecimiento.
No dejes tu vida para darle prioridad a otros. Aprende a dar prioridad a tu espacio y desarrollo personal, para no convertirte en la reproducción de vidas ajenas.
Esta excesiva tensión, donde prevalece la imaginación fatalista, va debilitando la capacidad y el sentido común para hacer frente a las dificultades cotidianas de la vida.
Vivir sin expectativas exageradas, momento a momento y de manera simple produce una alegría inmensa. El desapego emocional y material invita a gozar de una estabilidad duradera.