Depresión, el lado oscuro del fútbol

Publicado por: daniel.guerrero el Vie, 12/02/2021 - 15:44
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Así es como el fútbol, una actividad que todos creen ideal, se ha convertido en un problema para quienes no triunfan en la disciplina.
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Pixabay

Cada verano, cuando finalizan los torneos en las principales ligas de fútbol del mundo, comienza en los medios de comunicación una danza de nombres que algún atinado periodista alguna vez bautizó como "mercado de pases".

Según el Observatorio de Fútbol, Brasil –con más de 1.000 jugadores– y Argentina –con poco menos de 800–, son dos de las tres principales usinas de futbolistas que, cada año, van y vienen por el mundo cumpliendo, con mayor o menor suerte, el sueño que tuvieron de niños: jugar a la pelota.

Pero por cada uno de ellos hay que contar miles de jóvenes más que vieron truncado ese mismo anhelo, o que llegaron a primera división pero no consiguieron un contrato en dólares y el fútbol se convirtió en un problema que los postergó en los años más productivos de su vida.

El reciente suicidio del futbolista uruguayo Santiago "Morro" García, otros dos casos registrados en 2020 con dos jóvenes que quedaron libres de divisiones inferiores, y otros dos jugadores que tomaron la drástica decisión ante la falta de trabajo en 2019 –todos ocurridos en Argentina-, puso nuevamente sobre la mesa el debate sobre la depresión en una actividad que todos creen ideal.

Por lo general, la patología se asocia con el retiro de la actividad, pero se trata de un problema que también se registra en las divisiones menores de los clubes, allí donde se fabrican las estrellas y se descarta a los estrellados.

Pero, también, como ocurrió con el goleador uruguayo, estos episodios tienen lugar cuando, a pesar de eventuales altibajos, se está atravesando un buen momento deportivo y el futbolista es ídolo del club en el que está jugando.

RESULTADOS VS ACOMPAÑAMIENTO

"El resultado mismo conlleva una presión y al haber mayor presión se eleva la agresión en la búsqueda (de ese resultado); en el mismo sentido se eleva la ansiedad, puede mermar la motivación y disminuye la autoestima, fabricando fracasados en plena edad escolar, y a mayor edad también. Es una sociedad que en general fabrica fracasados desde este discurso", opina a Sputnik el psicólogo deportivo Marcelo Roffé.

El especialista argentino, que hoy trabaja en el club Lanús, tiene 26 años de experiencia en el fútbol y participó en dos mundiales de mayores y varios de juveniles con la selección argentina; además trabajó en 12 clubes en Argentina, México y Colombia.

A partir de esa experiencia escribió 17 libros, el último llamado "¿Y después del retiro qué?".

Para Roffé, la formación juvenil es el momento ideal para trabajar aptitudes psicológicas como la confianza, la concentración, la motivación, y el aislamiento de presiones internas y externas. También ayudar a cohesionar al grupo y mejorar la relación con el entrenador.

"Los que trabajamos en fútbol amateur sabemos que, a diferencia del alto rendimiento, el eje no está puesto exclusivamente en los resultados, sino en la promoción del mayor número de jugadores posibles, y bien formados, al fútbol profesional. La mayor cantidad y calidad de semillas posibles para cosechar", reconoce.

Pero hay semillas que no llegan nunca a germinar.

FORMAR FUTBOLISTAS Y TAMBIÉN PERSONAS

"El peor error que podemos cometer los formadores es hacerle creer a los chicos que el único objetivo es jugar a la pelota", afirma el exarquero del club argentino Boca Juniors, Carlos Fernando Navarro Montoya, quien hasta el año pasado fue Director General de las Juveniles e Infantiles del mismo club.

Para el "Mono", como le decían en su carrera, es necesario "entender que el objetivo es formar futbolistas y también personas y muchas veces la exigencia del resultado, que es muy nociva y tóxica, en el área formativa tiene un protagonismo enorme y hace que muchas veces los formadores estén contaminados por esa necesidad de éxito porque, si no, peligra su fuente de trabajo".

"Lo primero que tenemos que desterrar es la idea de que el futbolista vive en una situación idílica, aquellos que formamos o tomamos decisiones no podemos escindir a la persona del futbolista; lo peor que se puede hacer es deshumanizarlo", agrega.

Hay muchas situaciones que pueden minar la confianza de un joven en formación pero "la primera angustia que tiene el que sueña con ser futbolista es no poder lograrlo", afirma el ahora entrenador.

Para Roffé, "hay angustias que son personales, porque el 80 por ciento de los jugadores, por lo menos en Argentina y Uruguay, son de extracción social muy humilde y tienen que ver con las dificultades económicas para sobrevivir y también con situaciones de violencia doméstica o vivir hacinados".

Según Navarro Montoya, en casi el 80 por ciento de los hogares de los juveniles de Boca se ha disuelto la familia, un porcentaje que no existía hace 30 años cuando él empezó a jugar.

"La importancia de esos polos de educación e información para el crecimiento de una persona, como el hogar, el colegio y los amigos, se ha disgregado. Por eso es tan importante el club y por eso muchas veces en los clubes ayudamos con mayor protagonismo que antes", asegura.

El mercado de pases concluirá, y la fábrica de futbolistas seguirá echando humo para la temporada que se avecina. Esa vorágine, según Roffé, sólo puede combatirse con prevención desde los primeros años de actividad.

"Apostamos al armado de grupo, a la cohesión grupal, y a sentir que si te equivocas el grupo te banca y que esto es un deporte de equipo, se gana y se pierde como tal y los valores son importantes como equipo, y aunque el crecimiento es de manera individual si el equipo está bien vas a brillar más que si el equipo está mal. La clave es conformar verdaderos equipos de trabajo dentro y fuera de la cancha", concluye.

Por: Sputnik