La muerte de Andrés Escobar: reflejo de la sociedad colombiana

Publicado por: sebastian.alvira el Vie, 02/07/2021 - 08:01
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El asesinato del ‘Caballero del fútbol’ es el fiel ejemplo de la intolerancia y la violencia en la que ha estado sumida Colombia históricamente.

Era un 2 de julio de 1994, la noche pintaba atractiva para Andrés Escobar, el defensor apenas se recuperaba anímicamente del autogol que había marcado en el Mundial Estados Unidos 1994, el cual dejó a Colombia fuera del torneo, y pretendía pasar un momento agradable con sus amigos y su novia. Sin embargo, seis tiros acabaron con su vida y con la ilusión de un país que quería salir del terror impuesto por la violencia del narcotráfico. 

Pero la historia no comienza allí. Tiene lugar en Medellín, en el barrio Calasanz, el 13 de marzo de 1967, nacía Andrés Escobar, hijo de don Darío y de la señora María Esther, dos paisas de clase media que no sabían que su hijo se convertiría en ícono del fútbol colombiano. 

El ‘flaco’ fue al Colegio Calasanz, allí se la pasaba jugando al fútbol, era su pasión, su filosofía, de hecho, perdió décimo grado por escaparse a jugar y evadir clases. Sus padres entendían su cariño por el deporte, pero sabían que su hijo tenía que estudiar, por lo que lo cambiaron al Instituto Conrado González, que tenía un equipo y podía mezclar las dos actividades. 

Su evolución fue un proceso de admirar, pasó de ser un pelado flaco al que le gustaba el fútbol a ser un deportista disciplinado, que seguía un estricto régimen de gimnasio y que sumado a su destreza con la pelota lo llevó a la Selección Antioquia y años después a la Selección Colombia. 

Carlos ‘Piscis’ Restrepo, quien dirigía la Selección Antioquia, lo vio jugar y le dio un consejo que cambiaría su carrera. Le sugirió jugar como defensor central, para aprovechar mejor sus características: buena estatura, buen juego aéreo y seguridad para salir jugando desde atrás.

Debutó con Atlético Nacional bajo la dirección de Francisco Maturana, el 31 de agosto de 1986 ante Unión Magdalena, a la edad de 19 años, ingresando al minuto 87 por el histórico John Jairo Tréllez; su primer partido como titular fue ante Cúcuta Deportivo el 22 de marzo de 1987.

En su carrera jugó para la escuadra verdolaga y para el equipo suizo Young Boys solo en el primer semestre de 1990 donde jugó 8 partidos sin anotar goles. En Nacional es ídolo, contribuyó en la consecución de la Copa Libertadores en 1989, consiguió los campeonatos de fútbol colombiano de 1991 y 1994, también los subcampeonatos de 1988, 1990 y 1992.

El 24 de mayo de 1988 apareció entre los 11 elegidos de Maturana para enfrentar a Inglaterra en Wembley. Allí marcó el gol más importante de su carrera. Emergió entre los aires para marcar el empate 1-1 ante el seleccionado inglés. Una definición histórica, ‘pica barra’ y adentro. 

Fui a buscar el cabezazo porque me tenía confianza y porque estábamos en desventaja. No era justo por lo que habíamos hecho”, le dijo al periodista Fabio Poveda Márquez en 1990.

Jugó el Mundial de Italia 90, cuando el equipo cafetero quedó eliminado en octavos de final tras el recordado error de René Higuita ante el camerunés Roger Milla y se perdió de jugar en el 5-0 de 1993 en el Monumental frente a Argentina por una lesión en la rodilla. 

En el Mundial de Estados Unidos 94 su vida cambiaría. Sus destacadas actuaciones llevaron a la prensa a indicar que estaba a una firma de fichar por el Milan de Arrigo Sacchi para reemplazar a Franco Baresi.

Pero como en el fútbol y en la vida nada está escrito el 22 de junio de 1994 saltó a la cancha en busca del triunfo ante Estados Unidos y terminó anotando en propia puerta. La jugada puso "de pa’rriba" la clasificación y más cuando el autor había sido el 2 de Nacional, el que no fallaba.

Su cara lo decía todo, la preocupación por el partido o algún sentir en su corazón de lo que pasaría por ese error se plasmó en su rostro y nunca más se fue.

Al minuto 52 una salida precipitada del arquero Óscar Córdoba, tras un mal cierre de la zaga, ponía el segundo tanto en el marcador. Colombia lo intentó hasta el último minuto, como la raza pujante y que nunca pierde la esperanza consiguió el 2-1 en el minuto 90, sin embargo, solo servía ganar, todos lo sabían, y Andrés no podía ocultar su desconsuelo.

El regreso de la Selección al país no fue fácil. Aunque el golpe fue duro para todo el equipo, el más afectado sin duda fue Andrés, según cuentan amigos y familiares en entrevistas recogidas por los medios de comunicación de la época. 

Andrés, a pesar de los consejos de su hermano Santiago Escobar, quien le había pedido quedarse en Estados Unidos para descansar y olvidar lo sucedido, volvió a Colombia con un objetivo claro, dar la cara, explicar y hacer frente a lo sucedido.

Tras su llegada al país publicó una columna de opinión en el diario El Tiempo, titulada "La vida no termina aquí", un texto en el que reconoció las falencias de la Selección, aún cuando todo equipo y toda hinchada sabe que perder es una opción, lo de "caballero" no era de gratis. 

"Después de tantas vueltas, paulatinamente se decantan las razones de este fracaso en el Mundial. Faltó verraquera. Es una cuestión de honor reconocer, que no tuvimos el empuje necesario en los momentos difíciles que nos planteó el campeonato (...) Pero, por favor, que el respeto se mantenga... Un abrazo fuerte para todos y para decirles que fue una oportunidad y una experiencia fenomenal, rara, que jamás había sentido en mi vida. Hasta pronto, porque la vida no termina aquí". 

“La vida no termina aquí”, y bajo ese postulado Andrés salió de su vivienda en Medellín a la discoteca El Indio. Al llegar al lugar en compañía de Pamela Cascardo, su pareja, con quien se iba a casar en cinco meses, su amigo Juan Jairo Galeano y una amiga, desde otra mesa le empezaron a gritar: "Autogol, Andrés, autogol". La gente no le perdonaba su error. 

Las constantes provocaciones llevaron al defensor a acercarse a la mesa desde donde le gritaban para pedir respeto. Allí, Pedro y Santiago Gallón Henao, sindicados de tener vínculos con el narcotráfico y con las fuerzas paramilitares hicieron caso omiso y siguieron departiendo. 

Tras la discusión, Andrés decidió retirarse de la discoteca junto a sus acompañantes. Sin embargo, los hermanos Gallón Henao llegaron hasta el lugar para interceptarlo en una camioneta Toyota blanca e impedir el paso de su Honda azul. 

Según reseñan varias notas de prensa de la época, luego de discutir con Pedro Gallón, llegó Santiago, el hermano mayor quien le dijo: “Usted no sabe con quién se está metiendo”. Andrés solo quería marcharse y evitar más altercados, la noche ya se le había dañado. Pero llegó el chofer de los hermanos Gallón, Humberto Muñoz, se bajó del carro y mientras Santiago seguía insultando a Escobar, se acercó a su carro y le descargó el cargador del revólver que llevaba consigo

Tras el ataque, Pamela condujo hasta el hospital más cercano, pero el deportista llegó sin signos vitales: había muerto 25 minutos después de recibir el sexto y último impacto. Fueron seis balazos que se alojaron en el pulmón, el estómago, el cuello y el antebrazo izquierdo los que acabaron con su existencia, un 2 de julio, hace ya 27 años.

¿Apuestas? ¿Hora y lugar equivocado? ¿Por qué mataron a Andrés? Los interrogantes eran muchos, algunas versiones apuntan a que los hermanos Gallón Henao habían perdido grandes sumas de dinero por el autogol de Andrés, sin embargo, otros afirman que su asesinato no fue más que un pleito con las personas equivocadas.

Yo creo en lo personal que Andrés fue víctima de las circunstancias que vivía el país en aquel momento, esa noche que mataron a Andrés pudieron haber matado a decenas de médicos, a varios abogados , estudiantes o personas que no tendrían el renombre de Andrés, yo no creo que en Colombia existiera una maquinaria diseñada para darle muerte a ese chico por un autogol, eso no me pasa ni siquiera por la mente, lo cierto es que Andrés estuvo en el lugar equivocado a la hora equivocada en un sitio y en un país donde no se peleaba si no se trataba de ver quien disparaba primero, expresó Francisco Maturana para ESPN.

Humberto Muñoz, el chofer de los hermanos Gallón y autor material del asesinato, fue detenido en menos de 24 horas en uno de los retenes decretados en el consejo extraordinario de seguridad en Medellín. Fue condenado a 43 años de prisión, aunque la pena posteriormente fue rebajada a 23 años.

El 5 de octubre del 2005 se acogió a un beneficio extracarcelario que le permitió salir de prisión después de pagar sólo casi 12 años de su pena. Los hermanos Gallón, en tanto, serían condenados por encubrimiento a 15 meses de prisión, aunque sólo purgaron menos de tres tras pagar un millón de pesos como fianza, lo que les permitió quedar en libertad. Seis años después Juan Santiago Gallón sería condenado a tres años y tres meses de prisión, tras someterse a sentencia anticipada por el delito de financiación de grupos paramilitares.

Son 27 años sin Andrés, el defensa elegante, el 2 de Nacional que iba para Milan, el zaguero clase A de la Selección Colombia, pero más que la ausencia de un gran jugador de fútbol pesa el haberse privado de una buena persona, un líder, al que no le faltaba una palabra de aliento o una sonrisa, qué tipo tan bueno. Siempre en nuestras memorias.