Antonio Morales, el creador de Godofredo

Antonio Morales, el creador de Godofredo

22 de junio del 2011

Pocas veces Jaime Garzón agachó su cabeza para darle un vistazo al libreto que descansaba en el rodillo de una vieja máquina de escribir. Tenía una retentiva privilegiada y memorizaba los parlamentos con una sola leída. Cuando se convertía en el recalcitrante tinterillo de ultraderecha Godofredo Cínico Caspa, Garzón cuidaba que cada palabra que decía estuviera escrita en el guión de Antonio Morales, el creador del inolvidable personaje de corbatín, traje de paño y pelo canoso que adulaba a los poderosos y repudiaba a los oprimidos.

Los dos personajes más famosos de Quac fueron Nestor Elí, el portero entrometido del edificio Colombia, y Dioselina Tibaná, la cocinera del presidente Ernesto Samper. Ambos fueron creados por Jaime Garzón. Quienes veían Quac, que se emitió entre 1995 y 1997, recuerdan también a la presentadora de farándula Inti de la Hoz, al reportero de crónica roja Frankenstein Fonseca, el lanzado William Garra y a la compañera de set de Garzón, María Leona Santodomingo, que interpretaba el actor Diego León Hoyos. Y, entre todos, metido en su biblioteca sombría, delante de un montón de libros, en medio de papeles y sellos, esperaba sentado Godofredo Cínico Caspa.

En el programa, el personaje era opacado por Dioselina y Néstor Elí. Pero en los últimos años, gracias a las redes sociales y a un video que circuló en el que Godofredo defendía las Convivir del por entonces Gobernador de Antioquia Álvaro Uribe Vélez, el personaje aumentó su fama. Godofredo estaba atado a lo que sucedería después en el país, los demás personajes a lo que vivía Colombia en tiempos de Quac: el proceso 8000.

Morales lleva 30 años siendo crítico e irónico de la realidad nacional.

Antonio Morales explica: “Cuando Godofredo nació, vivíamos un régimen socialdemócrata; pero luego pasamos al régimen de extrema derecha: el de Uribe. Entonces el Godofredo se volvió más real”. El personaje, cuenta Morales, era un tinterillo cachaco, un abogado sin grado universitario defensor de las costumbres más retrógradas. Era la representación de la clase política: mezquina, elitista, camandulera y déspota; un cruzado de la Constitución de 1886, y de su autor, Miguel Antonio Caro.

Según cuenta Morales, cuando Jaime Garzón encarnaba al personaje, se lo tomaba muy en serio. Era muy meticuloso en su representación. Nada era gratuito en Godofredo. Incluso las luces del estudio enviaban una suerte de mensaje subliminal. De un lado aparecía una luz roja, en alusión al partido Liberal,  y del otro una azul, el color de los Conservadores.

Godofredo representaba todo lo que odiaba Morales, quien lleva cuarenta años siendo un fiel defensor de izquierda. “Yo no he navegado por el centro. No soy extremo centrista. Soy de izquierda, sin ser mamerto”, afirma dibujando una sonrisa pícara, llevándose las manos a la nuca. Luego de estudiar durante algunos años en el Gimnasio Moderno, escogió su rumbo político y su forma de vida. Según él, se dio cuenta que ese colegio, que educaba a sus alumnos para ser ministros o presidentes, era la fuente de todos los horrores del poder en Colombia. Allí le enseñaron barbaridades como que “quien se casa con loba, se enloba”.

Los orígenes de Morales son antagónicos. Su padre era el escritor tunjano Próspero Morales Pradilla, autor de la famosa novela Los pecados de Inés de Hinojosa; su madre, Lolita Riveira, pertenece a una familia Barranquillera. Es, a la vez, un hombre de costa y de páramo.  “A veces siento que un negro está preso en mi cara de vikingo”, dice.  Para completar, vivió muchos años en Suiza y en Francia, creció aprendiendo dos idiomas. Es bilingüe total. Ese sincretismo de tantas culturas hace que se sienta todo el tiempo como el Doctor Jekyll y Mister Hyde.

Con su amigo Jaime Garzón en los tiempos de Quac, uno de los programas más influyentes de la historia de la televisión colombiana.

Aunque ha ganado varios Premios de Periodismo, ha sido director de Noticias Uno y AM/PM, columnista de  El Espectador, entrevistador del programa El radar de Caracol y guionista de Quac, para él estos trabajos son sólo arandelas de hilos conductores más importantes. “Sí, dirigí noticieros. Soy de izquierda. No vivo en Miami sino en La Macarena. Uso mochilas. De ahí se puede inferir lo que no soy”.

Godofredo es producto de su modo de ver la realidad y la política. Morales afirma que el personaje es una anticipación de lo que iba a pasar. De una fuerza de derecha que iba a polarizar al país y que representó Álvaro Uribe, “un dictador elegido dos veces, en el sentido en que destruyó buena parte de la institucionalidad del país”, dice Morales.

Godofredo murió cuando Quac se acabó. Pero el 4 de mayo pasado volvió a aparecer. Apareció en www.kienyke.com. Antonio Morales le volvió a dar vida al personaje luego de catorce años. Le salió espontáneamente. Desde entonces, el procurador Ordóñez, Andrés Felipe Arias y Uribe Vélez, entre otros han recibido sus zalameros y retóricos elogios; sobre otros han caído sus dardos ponzoñosos, cargados de ira santa.

Pero a pesar de sus fieros ataques, hasta los más belicosos se pliegan al humor del personaje. Hace poco, el reconocido Uribista Ernesto Yamhure escribió, en tono de burla, que Godofredo era un tipo más bien progresista.  Morales le contestó diciéndole que él estaba a la derecha de Godofredo.

Siguiendo el ritmo de la prosa de Morales, el mismo de los tiempos de Quac, los lectores se pueden figurar en sus mentes al  inolvidable Godofredo Cínico Caspa que representó Jaime Garzón mirando por encima de las gafas, dándole un manotazo a su escritorio, diciendo con gesto hiltleriano: ¡Buenas noches!.

http://youtu.be/C5jiN8O9aOk