El destape de Daniel Samper

El destape de Daniel Samper

3 de julio del 2012

Daniel Samper Ospina lleva tres años escribiendo la misma columna de humor en Semana. A través de sus chistes da una mirada extraordinaria a lo que está pasando en el país. El pasado viernes 22 de junio, Prólogo libros ofreció una tertulia en la que Samper Ospina lanzó su último libro: ‘Sálvese quien pueda’. La presentación estuvo a cargo de su amigo Ricardo Silva, quién comenzó preguntándole cómo es su proceso creativo.

El columnista y director de la revista Soho dice que cuanto más tiempo pasa, es más fácil hacerlo, se vuelve un oficio, como kilómetros de vuelo. Escribe su columna los miércoles por la mañana. Se concentra en la prensa de los domingos, la radio los lunes y martes, y oye radio mientras escribe. Por lo general los miércoles ya tiene un tema definido. Cuenta que su mujer lee sus columnas antes de que las entregue y le hace caso cuando algo no le gusta o le parece muy pesado. Los avatares de la realidad colombiana, siempre cambiante, lo han obligado a cambiar la columna hasta tres veces. Precisamente fue lo que pasó con su reciente columna sobre la reforma a la justica. Sabía que iba a escribir sobre el tema y pensó en hablar de Santos y Uribe como un matrimonio que se está separando y les pide que vuelvan por sus hijos, que son los congresistas de La U. Como fue solo a partir del miércoles el tema se volvió un circo, debió abandonar esa idea y pensar en otra cosa.

Debe entregar la columna al mediodía pero esta vez le dieron más tiempo para hacerlo. El jueves decidió inventarse algo cotidiano que pudiera suceder, un hilo conductor, algo que volviera al tema algo narrativo. “De todas formas escribir sobre la reforma es un ladrillo”, dice. Entonces se inventó una fiesta para que todos celebraran el triunfo de la Reforma, la defendieran con ironía y mostraran que eso de que los congresistas no se juzgan los unos a los otros está inspirado en la Biblia. Entonces empezó a escribir su columna el jueves a la noche pero sin sentirse muy seguro, y cuando amaneció el viernes, Santos atacó la reforma y Simón Gaviria reconoció en un programa de radio que no había leído la ley por la que votó. “El oso absoluto”, que Daniel agradeció: metió a la fiesta y entregó su columna a las 2 de la tarde del viernes.

Natalia Paris y Amparo Grisales
Después de su exitosa antología ‘El club de los lagartos’, el periodista lanzó ‘Sálvese quien pueda’.

Los temas sobre los que escribe van saliendo con lo que sucede cada día, pero son casi siempre los mismos temas. “Por ejemplo, la Alcaldía de Petro. Ese tema en cualquier momento se despierta… como él. Los escándalos del Uribismo, su caída en desgracia. Son temas que va dominando. En Colombia no es difícil hacer una columna de sátira si uno esta concentrado, porque dan mucha papaya”, dijo Samper Ospina. Se refiere a que hay chistes que parecen inventados pero no lo son. El papá de Simón Gaviria, por ejemplo, una vez escupió uno de sus dientes delanteros mientras daba unas declaraciones. Entonces pararon todo y con la luz de las cámaras buscaron el diente entre los zapatos de la gente.

Aunque la noticia sea muy dramática, siempre tiene un ángulo humorístico. “Por ejemplo Petro, que sale en todos los medios en una foto levantando a un perro despelucado que parece que tuviera rabia. Y el perro también”. No ha querido meterse con el caso Colmenares por no tomar posición. Y es que en todo caso, la temática de fondo siempre es política, que es lo que un lector natural de Semana siempre quiere ver.

Ricardo Silva se refiere a los que llama los “chistes blindados” del columnista y se pregunta cómo es que la gente le permite seguir adelante con sus burlas. Samper Ospina se toma el oficio de escribir con rigor, como un oficio cualquiera, con seriedad pero sin ser demasiado trascendental. Escribe como si escribiera para un círculo de amigos, sin autocensura y sin calcular lo que puedan pensar. Siempre trata de defender una ideología o una posición y cuida de no escribir solo una columna de chistes. También se burla de la solemnidad que comienza a invadir la sociedad, no solo de los grandes poderes. El humor da una especie de derecho a la insolencia que Samper Ospina no teme aprovechar. Ve su columna como una especie de caricatura, y como hacen los caricaturistas que exageran los rasgos físicos, al hacer una caricatura escrita él también exagera rasgos físicos.

Dania Londoño y Marbelle
Una de las claves del éxito de Daniel Samper Ospina ha sido encontrar el lado humorístico a la dura realidad nacional.

“Todos los políticos lo odian, lo que es señal de que esta haciendo bien su trabajo”, dice Ricardo Silva.

Daniel cuenta que Roy Barreras lo llamó una vez a hacerle un reclamo, pero su tío, el ex presidente Ernesto Samper, jamás le ha dicho nada. “Yo no elegí mi apellido, fue un accidente. Si ustedes no se cuidan, les puede pasar lo mismo. Cualquiera puede tener un familiar político. Cuídense, eduquen a sus familiares”, dice.

En general, dice Samper Ospina, se burla de la iconografía popular, no es que se esté inventando algo. Sabe que con Simón Gaviria no va a tener problema alguno, porque no lee. “Si se lee una reforma constitucional a las carreras, ¿qué se va a leer la prensa?”. También comenta que hay políticos tan lagartos que lagartean para que los meta en su libro ‘El Club de los lagartos’. Ese afán de protagonismo, como si aparecer en ese libro fuera un reconocimiento, a Daniel le parece rarísimo.

Vive pendiente de palabras que estén sonando y le puedan servir, o frases con doble sentido. Se refiere al estilo versus la repetición, y dice que no puede haber estilo sin repetición, ni puede haber humor sin repetición. El humor es reiterar, y es algo que aprendió con el Chavo del 8. “Un columnista de opinión tiene derecho a tomar partido, pero no a militar. Uno siempre debe guardar una distancia para poderse salir”.

Una hora más tarde y después de responder muchas preguntas de un público de unas 40 personas, se despide: “Jamás aceptaría un cargo público. Jamás. Nunca, nunca. Lo tengo clarísimo. Eso me limitaría la independencia. Una cosa es el periodismo y otra cosa es el poder. El periodismo existe para criticar al poder”.