El Mónaco, ¿Edificio para Policía o parque para víctimas?

20 de julio del 2017

En Medellín se discute qué hacer con el edificio que fue hogar de Pablo Escobar y es visitado a diario por turistas.

El Mónaco, ¿Edificio para Policía o parque para víctimas?

Foto: Susana Lancheros.

“En la inspección, las autoridades quedaron sorprendidas de las riquezas halladas. Todo el edificio Mónaco lo ocupaba la familia Escobar: un piso para atender fiestas, otro para gimnasio y un penthouse donde Victoria había procurado una decoración sobria que incluía obras de reconocidos pintores colombianos como Botero, Grau y Obregón, y una escultura del francés Augusto Rodin. También hallaron costosas reproducciones de esculturas griegas, jarrones chinos, lámparas, muebles importados y otros lujos que superaban el valor de la propia construcción“: Fragmento de La parábola de Pablo, de Alonso Salazar.

Eso fue lo que encontró la Policía luego de la explosión de los 80 kilos de dinamita que le puso el Cartel de Cali al edificio que Pablo Escobar Gaviria había hecho para vivir con su familia.

Ubicado en el barrio Santa María de los Angeles, del sector El Poblado en Medellín, donde históricamente han vivido las familias más pudientes de la ciudad, se encuentra hoy abandonado y envejecido, casi a punto de morir, el edificio Mónaco, recuerdo tangible de la historia del narcotráfico en la capital antioqueña.

Foto: Susana Lancheros

Foto: Susana Lancheros

Se dice que los primeros cuatro pisos eran apartamentos para sus empleados, donde tenían incluso baños de mármol. Que desde allí manejaba sus negocios y que era allí a donde encerraba a sus víctimas.

El 13 de enero de 1988 el Cartel de Cali puso en un costado del edificio la bomba que dejó tres muertos y diez heridos. Este atentado marcó el inicio de la más sangrienta guerra entre los carteles de Cali y de Medellín, pues aquello que Pablo definitivamente no consentía era que se metieran con su familia.

Algunos afirman que Escobar estaba dentro del edificio al momento del atentado, otros que salió 30 minutos antes y otros más aseguran que se encontraba en Brasil acompañando a Jorge Luis Ochoa (otro narcotraficante de la época) en su instalación en ese país.

Así fue como desde ese momento el edificio que acogió las fiestas más costosas, los lingotes de oro, los montones de dólares, la colección de autos lujosos de Escobar, las salas de billar;  emprendió su camino al olvido.

Un año después del atentado, el edificio, ya sin redes de servicios, puertas, ventanas, baños ni grifos, y con los ascensores y las piscinas inservibles, empezó a rodar de dueño en dueño. Fue entregado por la Dirección de Estupefacientes a la Asociación Cristiana de Asistencia y Rehabilitación, Asocar. Más tarde, en 1997,  nuevamente fue la Dirección de Estupefacientes la que lo entregó a Carisma, una organización para rehabilitar drogadictos que lo devolvió dos años después por falta de recursos.

Posteriormente el 31 de diciembre de 1999, fue cedido a la Seccional Administrativa y Financiera de la Fiscalía. Algunas oficinas del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, empezaron a trasladarse al lugar y los vecinos, que nunca gustaron de la presencia de una institución como esa en el barrio, se manifestaron en contra.

Luego la propiedad  fue objeto de extinción de dominio y entregada en diciembre de 2008 a la Policía Nacional. El General Óscar Naranjo, director general en ese entonces, hizo la petición de que allí se instalara un comando de Policía.

Foto: Susana Lancheros

Foto: Susana Lancheros

Durante la alcaldía de Aníbal Gaviria se tomó la decisión de montar en el lugar una central de inteligencia para la Policía y el 123. Pero un estudio de la Universidad Nacional dio a conocer que las estructuras del edificio no eran aptas para el uso que pensaba dársele, que era necesario reforzarlas, además de volver a poner las redes eléctricas e hidráulicas.

Se concluyó que el costo aproximado de recuperación y renovación del Mónaco sería de 33.165 millones de pesos.

El malestar de los vecinos

Alonso Alzate lleva 22 años cuidando carros en la calle de enfrente del edificio, asegura que desde las nueve de la mañana comienzan a llegar los 20 o 30 tours que diariamente visitan el Mónaco, con turistas extranjeros que se bajan del carro a tomar fotos y a escuchar un poco de la historia del lugar que, según él, no se llamaba originalmente Mónaco sino ‘Escobar’ y lo demuestra con la marca de algunas letras de ese apellido que todavía se reconocen en el muro vertical.

Foto: Susana Lancheros.

Foto: Susana Lancheros.

Alonso dijo que antes de la transmisión de la novela de Caracol, ‘Escobar, el patrón del mal’, la entrada al edificio era libre, que muchos turistas entraban a recorrerlo y podían incluso tomar adentro.

Por eso, precisamente, los vecinos del barrio residencial Santa María de los Ángeles se quejan constantemente. El morbo, que dicen, se tiene entorno al edificio y las condiciones de seguridad de esta zona residencial se ven afectadas por la circulación de turistas y por las basuras que estos generan.

En vista de la incomodidad por parte de vecinos y el alto costo que tenía reforzar las estructuras del Mónaco, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, propuso demolerlo y en su lugar construir un parque en honor a las víctimas de la violencia del narcotráfico.

Claudia Ramírez, presidenta de la Junta de Acción Local de la comuna 14, manifestó a Kienyke.com, en nombre de varios habitantes, que consideran ésta la mejor opción porque trae varios beneficios para la comunidad.

El primero, y más importante, es que se acabaría la angustia y la zozobra frente a lo que va a pasar con el edificio; segundo, que algo como un parque no trae tanta congestión a la zona, como sí lo haría un proyecto de vivienda, que es lo que se había propuesto inicialmente. Y por último, el parque constituiría un pulmón verde para la ciudad, tema con el que están completamente de acuerdo.

“Como vecinos del edificio Mónaco, nos encantaría que este se demoliera e hicieran a cambio un parque, para disfrutar de un espacio verde y quitarnos por siempre el desasosiego que implica poner en un barrio residencial, entidades de control, seguridad o públicas, que crearían riesgo para sus habitantes”, declaró una vecina del sector, que pidió reserva de su nombre.

¿Cómo va el proceso?

Actualmente se encuentra obstaculizado. En el 2008 el Consejo Nacional de Estupefacientes le entregó el Mónaco al Ministerio de Defensa,  siete años después el edificio fue a dar a manos de la Policía Nacional. En el 2015, la Alcaldía y la Policía firmaron un convenio cuando se pensaba trasladar al edificio la central de inteligencia de la Policía y el 123.

Al entregársele el inmueble al Ministerio de Defensa, se disolvió la Dirección Nacional de Estupefacientes, se creó el Comité de Asignaciones y nació la Sociedad de Activos Especiales. Todo esto supone una confusión respecto a quién realmente le corresponde autorizar el cambio del uso del bien. Así lo declaró a medios Nicolás Gutiérrez, asesor del viceministerio de Política Criminal y Justicia Restaurativa.

Otro punto de vista

Foto; Susana Lancheros.

Foto: Susana Lancheros.

Pero también hay quienes rechazan la idea de demoler el edificio Mónaco porque consideran que hace parte de la memoria histórica de la ciudad.

Este es el caso de Mauricio Builes, profesor de humanidades de la universidad Eafit en Medellín. “De tumbar edificios o construcciones donde estuvo, vivió o se escondió Pablo Escobar, pues tocaría tumbar buena parte de Medellín, yo no creo que esa sea la solución, sino resignificar esos lugares simplemente”, declaró en entrevista a este medio.

La resignificación que propone apunta a cambiar el discurso que imparten los guías, enfocándolo en las víctimas y los sobrevivientes del narcotráfico, y no obedeciendo a lo que enseñan series como la de Caracol, ‘Escobar, el patrón del mal’, que llegó a 40 países o ‘Narcos’, que llega a 190 a través de Netflix.

El profesor está de acuerdo con la idea de hacer de este tipo de lugares algo así como un museo y puso como ejemplos Camboya, que conserva los lugares donde el ejército de los Jemeres Rojos masacró casi un tercio de la población, “los lugares están tal cual, pero el discurso habla de los sobrevivientes y de por qué sucedió, no de los asesinos”. Así mismo mencionó Chicago, con Al Capone; y Berlín, con escenarios y museos de la Segunda Guerra Mundial.

Builes opina que en Medellín se podría aprovechar la cantidad de turistas que asisten interesados en este tema y darles a conocer el otro lado de la historia.

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