El café, una clave de superación del pueblo Nasa

Publicado por: felipe.lopez el Jue, 09/09/2021 - 15:31
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Creado Por
Felipe López
El Resguardo Indígena Ondas del Cafre ha salido beneficiado gracias al Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA y ha visto en el café una oportunidad para salir adelante.
Café

Los llanos orientales representan una de las zonas más bellas y mágicas del país, y para ser más exactos, Mesetas, un municipio ubicado al occidente del departamento del Meta, resalta por su emergente crecimiento turístico, pero ahora también destaca por un significado más social.

Históricamente fue un territorio azotado por la violencia de los grupos armados y al margen de la ley, pero hoy en día es el escenario de nuevas oportunidades, especialmente para esos sectores de la sociedad que comúnmente han sido vulnerados.

Así es como el Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA presenta su proyecto llamado ‘El café como reconciliación social e inclusión económica para el pueblo Nasa’.

El pueblo Nasa es originario del Cauca, pero hace más de cincuenta años, una porción de él migró al Meta y después de varias generaciones, encontraron en el café una opción para emprender.

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Muchos resaltan los llanos por su producción ganadera, pero no precisamente por ser una zona cafetera. Pues en el Resguardo Indígena Ondas del Cafre, al que pertenece un sector de los Nasa, se demuestra que esta imagen puede cambiar.

Así se creó Cafemasú, una asociación de caficultores ubicados en el municipio de Mesetas, Meta, constituida en el año 2008, conformada por 40 familias campesinas y la etnia Páez o Nasa.

Gracias a la ayuda del programa de USAID Y ACDI/VOCA, los integrantes de esta comunidad, entre ellos jóvenes y mujeres, pudieron expandir sus conocimientos y ponerlos en práctica, a través de una formación técnica, acompañamiento socioempresarial, laboratorios de catación y formación en Tics, para que así puedan producir café de alta calidad y competir justamente con otros sectores del país.

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Además del café, las artesanías, la fotografía y el turismo también han sido otros elementos fortalecidos a lo largo de este acercamiento y apoyo, no solo por el aprendizaje, también para ponerlo en práctica y tener diferentes fuentes de sostenimiento económico.

KienyKe.com entrevistó a Edith Yuliana Yule, que pertenece a la guardia indígena del resguardo y está involucrada de primera mano en el proyecto:

“Antes yo pensaba que, yo tengo cuatro niñas, yo pensaba que teniendo mis hijas a mí se me había acabado el mundo, yo pensaba que solo podría ser ama de casa, cocinarle a mi marido y a mis hijas y no más, pero cuando llegó este proyecto llegó lo del emprendimiento de la mujer, nos hicieron acompañamiento con psicólogas, nos ayudaron a descubrir quiénes somos nosotras de verdad, nosotros pensábamos aquí lo que era una mujer y ya, pero mirando a futuro, nosotras somos especiales para las entidades de afuera, porque a pesar de ser unos indiecitos como seamos pero somos muy importantes.

Me fui metiéndome en el cuento, dijeron que necesitaban unos jóvenes para baristas y me metí, gracias a Dios por el apoyo que nos dieron, llegué hasta donde estoy ahorita, tuve capacitaciones, tengo un diplomado de barista, mis hijas no me han atajado hasta el momento”.

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Por otro lado, habló de su labor con la Guardia Indígena y todo lo que ha aprendido con este proyecto, no solo del café, pero todo lo relacionado con las artesanías:

“De guardia indígena llevo como 7 años y me ha gustado mucho porque he aprendido de los mayores. De lo de barismo he aprendido mucho, con los viajes que hemos tenido, para mí no han sido paseo porque fui a aprender. 

En cuanto a las artesanías, hemos aprendido que nosotros tenemos algo que podemos sacar y ofrecer, por lo menos tejer manillas, bolsos, giras, de todo, entonces mirando que los hombres trabajan en la finca y nosotras estamos tejiendo para ayudar con la economía porque hoy en día es muy difícil la situación, entonces he llegado a todo esto y me ha ido muy bien”.

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Estas oportunidades han reflejado un gran impulso económico para la comunidad, especialmente para las mujeres y los más jóvenes:

“Yo lo que aprendo lo recalco con mis hijas, a mis hijas les digo que tienen que tejer porque es la cultura de nosotros y no debemos perderla, con los demás niños, yo me reúno los miércoles en el resguardo y les digo: ‘vamos a tejer, hacer manillas’, concientizar los niños, yo miro qué es lo que más se vende y ellos lo hacen y me dicen, ‘mire que vendí una manilla, me quedaron 5 mil pesitos, me compré unos dulces’, o hay niños que son muy pilosos, que salen y se pueden comprar las medias, el cuaderno, lápices

La economía ha surgido mucho, entre las mujeres tejedoras también, hay bolsos que venden y le quedan por ahí 70 mil pesos y con eso pues le dan a los niños lo que necesiten en el colegio o también para la remesita de la casa y eso ayuda mucho”.

Para continuar con el aprendizaje, algunos participantes viajaron a la capital colombiana y así aprender de grandes maestros sobre la gran materia prima que es el café:

“He ido a Bogotá, estuvimos seis días, mi primera vez, validando el cierre del proyecto, se hizo un diplomado y allá se extendió más el aprendizaje que tuvimos acá. Eso fue una maravilla llegar allá y entrar con un especialista en café, una acá simplemente lo vendió y ya, pero allá el café tiene mucha importancia, estamos sacando un producto que es único y mucha gente lo toma, yo ni tomaba café, no me gustaba, desde que empecé en esto me gusta y lo tomo harto, hasta compré una V60 para hacer café aquí en la casa, entonces ha sido un avance muy bueno y he tenido muchas oportunidades”.

Para finalizar, Yule habló sobre cómo le gustaría que siguiera avanzando su carrera ahora que el proyecto ha terminado:

Me gustaría que nos siguieran apoyando, el recurso que tenemos es muy mínimo porque toca ir hasta Villavicencio a comprar y si no tenemos recurso pues es muy poquito lo que compramos, entonces que nos sigan apoyando por lo menos en materiales, que no sea solo por este proyecto que vengan, sino que sigan viniendo y para enseñarles a los niños, mi sueño es formar una empresa de tejidos, acá en el resguardo y que el café se siembre y se conozca”.

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