Gratitud y soledad en el mausoleo de los Santo Domingo

Gratitud y soledad en el mausoleo de los Santo Domingo

16 de octubre del 2011

En el campo santo barranquillero un hombre lavaba el mausoleo donde reposan los restos de la familia del difunto magnate colombiano. Este hombre se llama William Rodríguez, tiene 44 años de edad, 23 de trabajar en el cementerio y 10 como encargado del cuidado de la tumba de la familia Santo Domingo.

Todas las semanas William, con ponchera y trapo en mano, limpia el sitio donde yacen los abuelos, tíos y padres de Don Julio Mario. Y cada mes, en el barrio Viejo Prado, en las oficinas de la familia Santo Domingo, recoge los 30 mil pesos que le pagan por su labor.

El mausoleo no es el más ostentoso del cementerio. Todo lo contrario, este resalta por su sobriedad. Elaborado en mármol, mide seis metros de largo y cinco de ancho. Doce columnas de un metro de alto lo encierran con cadenas de bronce y en el centro hay un altar donde se erige una mujer que sostiene un ancla en su mano derecha y un ángel escribe sobre la columna que se encuentra en medio del altar el nombre de la familia Santo Domingo.

La tumba tiene 121 años. La primera persona allí enterrada fue Julio Santo Domingo Santo Domingo, el 15 de marzo de 1890, y el último sepelio se realizó el 11 de diciembre de 1986. Fue el de Beatriz Helena Pumarejo de Santo Domingo, madre del que fue el hombre más rico de Colombia. En total, doce Santo Domingos reposan en el mausoleo.

William Rodríguez cuenta que en 25 años, desde que fue sepultada la madre de Julio Mario Santo Domingo, nadie de la familia visita el mausoleo. La única persona que ‘religiosamente’ los lunes, sin falta, lo visita es un hombre joven, de unos 30 años. Este lleva flores a la tumba y se queda unos 10 minutos rezando. La persona, según Rodríguez, es un muchacho que la madre del magnate de la cerveza ayudo a salir a adelante.

El mausoleo de la familia Santo Domingo tiene 121 años y se encuentra en Barranquilla.

“A lo mejor es un muchacho que está agradecido con la madre de Don Julio Mario, ya que, creo, que este era hijo de un empleado de ella y salió adelante con la ayuda de ellos, es por esto que él viene y visita el mausoleo todo los lunes sin falta”, comenta William Rodríguez.

De vez en cuando, dice Rodríguez, llegan personas a rezar, pidiendo la ayuda de la adinerada familia. “Son personas que están graves con sus negocios y vienen y le rezan a las ánimas de la familia pidiendo que los ayude”.

William Rodríguez pregunta si Julio Mario Santo domingo será enterrado en Barranquilla, se le informa que no, que será en el cementerio Woodland en el Bronx, no tiene idea donde es eso, solo se ubica cuando le dicen que el sepelio será en la ciudad de las Torres Gemelas.

*Nota publicada en El Heraldo