La fotógrafa que retrata la cruda realidad del feminicidio

La fotógrafa que retrata la cruda realidad del feminicidio

4 de Junio del 2017

La fotógrafa uruguaya Manuela Aldabe visita a familias de víctimas de feminicidios para “recordarlas y dignificarlas” por medio del retrato de una prenda o accesorio de las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas.

“Poner esa prenda sobre la pared es sacar(la) del cajón, de la bolsa donde estaba guardada, y darle de nuevo existencia; en ese caso el acto fotográfico se transforma en un acto de rebeldía contra el feminicidio”, explicó a Sputnik la fotógrafa.

El proyecto, llamado “Toco tu piel”, busca “la memoria y la dignificación” de las víctimas a partir de la exhibición de objetos tan íntimos como sus ropas o accesorios, que la artista cuelga de una pared para luego retratarlos.

Para Aldabe en este caso el acto fotográfico comienza cuando llega a la casa de las familias, habla con la madre de la víctima o conoce a sus hijos, se adentra en la realidad que están viviendo estos familiares, elige con ellos la prenda, saca la foto, y recién culmina cuando esta imagen es exhibida.

“A veces nos olvidamos de que esa mujer asesinada es un ser social y de que es muy querida por otras personas, por eso el fin es llegar a ellos y recordarla a través de la prenda”, dice.

La fotógrafa afirma que cada mujer asesinada formaba parte de un entorno que también se ve afectado.

“Frente al acto del asesinato está el acto de recomposición en el acto fotográfico, de recomposición de identidad de esa mujer y de quienes la extrañan, que son quienes conservan los objetos, porque también el objeto habla de quien lo conservó, porque ¿por qué se elige conservar esto y no aquello?”, inquiere.

Las familias

Aldabe afirma que el proceso que realiza con cada familia es al mismo tiempo lo más importante y lo más difícil de todo el trabajo, y que la foto que saca de cada prenda es solo una excusa para acercarse al entorno de las víctimas.

Cuenta que le llamó la atención que en las manifestaciones contra la violencia machista no se supiera nada más de las mujeres asesinadas que su nombre, cuándo había nacido y cuándo la habían asesinado.

Eso, asegura, le resultó “muy fuerte”.

Página web del proyecto: www.tocotupiel.org

Página web del proyecto: www.tocotupiel.org

Fue a partir de esto que comenzó a concurrir a la casa de una familia de mujeres asesinadas por hombres con los que tenían una relación –y solamente en casos en los que la justicia ya hubiera emitido una sentencia–, para luego volver a estos lugares con una muestra de las 19 fotografías, una por cada departamento del país.

“Lo más difícil es llegar a las familias”, dice Aldabe, y añade que “casi siempre son las madres” las que le abren la puerta, las que le dicen “qué suerte que llegaste te estábamos esperando “, porque no quieren que el caso de su hija sea olvidado.

Además, comenta que le ha resultado un poco más complicado trabajar con los padres, aunque “no con todos”.
“No se puede generalizar, pero sí siento una gran solidaridad femenina en todo esto, que las madres y las hermanas están superdispuestas a hacerlo”, explica.

Los hijos

Uno de los temas que apareció de manera recurrente en los encuentros fue el de las pensiones para las familias de las mujeres asesinadas.

Aldabe comenta que antes de que existiera el proyecto de ley integral contra la violencia de género, que se encuentra en debate en el Parlamento, uno de los problemas principales era el de las pensiones, porque la ley de violencia doméstica ampara “solo a las esposas, pero no a las amantes”.

Este es el caso de Noelia Ferrero, una profesora asesinada en 2014 en Cerro Largo (noreste de Uruguay) por un hombre con quien mantenía una relación amorosa pero de quien no era su esposa, por lo que sus hijos no pudieron acceder a una pensión por violencia doméstica.

Cuando se trata de mujeres asesinadas que son madres, casi siempre las que se hacen cargo de los niños son las abuelas, que “no saben cómo tienen que reaccionar más allá del dolor y de salir adelante al otro día con los niños a la escuela, pero aparte de todo eso hay una realidad que tiene que ver con cómo se cubren todos esos gastos”, dice Aldabe.

La fotógrafa comenta que hay muy pocos casos en los que hay apoyo psicológico para la familia de las víctimas, y es por esto que se debe ver cómo tender redes para aprovechar la ayuda institucional.

Pone como ejemplo un caso ocurrido en el departamento de Treinta y Tres (este de Uruguay), en el que una amiga de la víctima se quedó a cargo de sus cinco hijos.

En este caso la Intendencia podía brindar ayuda psicológica, pero dado que la amiga tenía seis hijos era imposible que pudiera asistir a las consultas o llevar a los niños.

“Nunca vi algo peor, nunca vi ojos más tristes”, dice Aldabe de los hijos que ha conocido en este proceso de trabajo.

“El hecho de que haya aparecido un vestido de la mamá de estos niños y de que una persona haya venido a sacarle fotos puso en el lugar cosas para ellos; yo me fui muy impresionada porque era un nivel de muchísima pobreza, pero al mismo tiempo para los niños fue importante: más allá de quién soy yo y de que yo no vuelva, alguien se preocupó por su mamá y su pesadilla máxima no es solamente suya”, cuenta.

“Toco tu piel” se expondrá en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA) de Buenos Aires hasta el 2 de julio, en el marco del Festival de Cine de Derechos Humanos.
Según datos de Coordinadora de Feminismos de Uruguay, en lo que va de año, en un país de apenas 3,3 millones de habitantes, se han registrado 18 feminicidios.

Con información de Spunik