Desde hace pocas semanas, en la casa del procurador Alejandro Ordóñez solo se habla de moda. El tema de su reelección se mezcló con telas, botones, perlas y encaje. Así lo evidencia una foto de Ordóñez sentado en una poltrona, empacando invitaciones junto a su hija Nathalia, una diseñadora de modas y que lanza su nueva colección: Back to innocence (Volver a la inocencia).
Nathalia, de veinticuatro años, solo diseña para mujeres. Su imagen de la moda masculina es la de un hombre que viste saco y corbata todos los días. “La educación se ve reflejada en todo. No se desliga de la manera como yo diseño. No tengo la mente abierta para crearla”, dice. Se define como una mujer romántica y fanática de los vestidos pomposos, largos y como los de cuentos de hadas. Sus diseñadores favoritos son Valentino, Armani y Moschino. Estudió diseño de modas en La Salle College y tiene una maestría en Fashion Stylist del Instituto Marangoni, en Milán (Italia). Nathalia decidió dejar su trabajo como bloguera de moda y “aprovechar el ‘palancazo’” de su papá para darse a conocer.
El arte siempre ha sido parte de su vida. De niña, tomó clases de piano y pintura con una tía. Ahí tuvo su primer contacto con las telas que servían para limpiar los pinceles. Recuerda deslumbrarse ante los trozos de tela manchados de colores pasteles.
Nathalia Ordóñez trabajó en su colección Back to innocence durante tres meses.
Sus primeras modelos fueron muñecas Barbie. Con los retazos, hilos y tijeras que tenía su abuela materna, les hacía mini vestidos. Pero su gusto por la moda llegó cuando se convirtió en la consejera de modas de su mamá, Beatriz Hernández. Nathalia solía oponerse a vestir igual que a sus dos hermanas María Alejandra y Ángela María.
Años después, mientras cursaba octavo de bachillerato en el Colegio Marymount, Nathalia decidió estudiar diseño de modas. Aburrida de las clases, pidió a sus papás una máquina de coser Singer doméstica de color blanco que todavía conserva. Antes de graduarse del colegio tomó clases de confección y patronaje.
Sus primeros diseños nacieron con la ropa que tenía en su closet. Cuando su mamá le compraba una camisa nueva, Nathalia la desbaratada para mirar cómo estaba elaborada. La ponía sobre otra tela, trazaba un molde, lo cortaba y hacía una réplica. Poco después, vendía a sus compañeras del salón faldas a 35 mil pesos y carteras a 80 mil. Con las ganancias compraba más telas o insumos. Aunque a veces lo gastaba en helados.
Nathalia comenzó a confeccionar ropa desde que estaba en el colegio. Sus primera clientas fueron sus compañeras del salón.
Al principio el procurador Ordóñez no estaba convencido de la decisión de su hija. Sin embargo, juntos recorrieron todas las universidades donde se podía estudiar diseño de moda.
Nathalia se graduó con honores de La Salle College y el trabajo de su último semestre fue llevado a Plataforma K, un proyecto de la Cámara de Comercio de Barranquilla que fomenta el desarrollo del sector del diseño y la moda. Meses después, viajó becada a Italia para estudiar en el Instituto Marangoni, en Milán (Italia).
Unos meses después de que Nathalia volviera al país, los medios de comunicación comenzaron hablar de la reelección del procurador Alejandro Ordóñez. “Soy muy buena, pero necesito a mi papá”, dice. Habían transcurrido los cuatro años del periodo como procurador y era el momento preciso para darse a conocer.
Back to innocence está inspirada en el libro Mujercitas.
Back to innocence es una colección inspirada en la película Mujercitas, una novela de Louisa May Alcott. Se trata de la vida de cuatro niñas que se convierten en mujeres durante la Guerra Civil en los Estados Unidos. Nathalia vio un par de versiones de la historia para tener un concepto claro. Durante tres meses trabajó hasta las 3.00 de la madrugada, aprovechando la calma de la noche.
En un cuaderno de hojas color crema dibujó las siluetas de mujeres desnudas. Luego les puso abrigos, vestidos y pantalones, donde priman los cortes masculinos. La feminidad la encontró en botones dorados, moños, perlas y encajes. En esta colección otoño-invierno 2012, los colores que eligió fueron el blanco, crema, café, sapote y negro, en todas sus gamas. El resultado final fueron veinticinco conjuntos de ropa.
Con la ayuda de un patrocinador, sus ahorros y sus papás, Nathalia Ordóñez presenta este jueves un desfile poco convencional. Las modelos caminarán alrededor de la Mansión Francesa Casa de Santiago Medina. Allí estarán presentes sus clientas entre los 15 y 60 años, quienes han adquirido abrigos que no superan los 360.000 pesos y vestidos personalizados de no más de 1.200.000. Su proyecto más cercano es abrir un showroom y hacer ropa más comercial, pues desde que está trabajando no les pide dinero a sus papás.
Luego de hablar unos minutos con Nathalia se puede concluir que es la consentida de la familia Ordóñez Hernández. “El que no tiene palanca o nombre no sale en ninguna parte. Por eso, yo le voy a trinar ese nombre a mi papá”. Cuando termine el desfile, el procurador Ordóñez se enfocará de nuevo en la reelección. Pero no podrá dejar a un lado los preparativos del matrimonio de su hija Nathalia.
Nathalia Ordóñez trabajó en su colección Back to innocence durante tres meses.
Sus primeras modelos fueron muñecas Barbie. Con los retazos, hilos y tijeras que tenía su abuela materna, les hacía mini vestidos. Pero su gusto por la moda llegó cuando se convirtió en la consejera de modas de su mamá, Beatriz Hernández. Nathalia solía oponerse a vestir igual que a sus dos hermanas María Alejandra y Ángela María.
Años después, mientras cursaba octavo de bachillerato en el Colegio Marymount, Nathalia decidió estudiar diseño de modas. Aburrida de las clases, pidió a sus papás una máquina de coser Singer doméstica de color blanco que todavía conserva. Antes de graduarse del colegio tomó clases de confección y patronaje.
Sus primeros diseños nacieron con la ropa que tenía en su closet. Cuando su mamá le compraba una camisa nueva, Nathalia la desbaratada para mirar cómo estaba elaborada. La ponía sobre otra tela, trazaba un molde, lo cortaba y hacía una réplica. Poco después, vendía a sus compañeras del salón faldas a 35 mil pesos y carteras a 80 mil. Con las ganancias compraba más telas o insumos. Aunque a veces lo gastaba en helados.
Nathalia comenzó a confeccionar ropa desde que estaba en el colegio. Sus primera clientas fueron sus compañeras del salón.
Al principio el procurador Ordóñez no estaba convencido de la decisión de su hija. Sin embargo, juntos recorrieron todas las universidades donde se podía estudiar diseño de moda.
Nathalia se graduó con honores de La Salle College y el trabajo de su último semestre fue llevado a Plataforma K, un proyecto de la Cámara de Comercio de Barranquilla que fomenta el desarrollo del sector del diseño y la moda. Meses después, viajó becada a Italia para estudiar en el Instituto Marangoni, en Milán (Italia).
Unos meses después de que Nathalia volviera al país, los medios de comunicación comenzaron hablar de la reelección del procurador Alejandro Ordóñez. “Soy muy buena, pero necesito a mi papá”, dice. Habían transcurrido los cuatro años del periodo como procurador y era el momento preciso para darse a conocer.
Back to innocence está inspirada en el libro Mujercitas.
Back to innocence es una colección inspirada en la película Mujercitas, una novela de Louisa May Alcott. Se trata de la vida de cuatro niñas que se convierten en mujeres durante la Guerra Civil en los Estados Unidos. Nathalia vio un par de versiones de la historia para tener un concepto claro. Durante tres meses trabajó hasta las 3.00 de la madrugada, aprovechando la calma de la noche.
En un cuaderno de hojas color crema dibujó las siluetas de mujeres desnudas. Luego les puso abrigos, vestidos y pantalones, donde priman los cortes masculinos. La feminidad la encontró en botones dorados, moños, perlas y encajes. En esta colección otoño-invierno 2012, los colores que eligió fueron el blanco, crema, café, sapote y negro, en todas sus gamas. El resultado final fueron veinticinco conjuntos de ropa.
Con la ayuda de un patrocinador, sus ahorros y sus papás, Nathalia Ordóñez presenta este jueves un desfile poco convencional. Las modelos caminarán alrededor de la Mansión Francesa Casa de Santiago Medina. Allí estarán presentes sus clientas entre los 15 y 60 años, quienes han adquirido abrigos que no superan los 360.000 pesos y vestidos personalizados de no más de 1.200.000. Su proyecto más cercano es abrir un showroom y hacer ropa más comercial, pues desde que está trabajando no les pide dinero a sus papás.
Luego de hablar unos minutos con Nathalia se puede concluir que es la consentida de la familia Ordóñez Hernández. “El que no tiene palanca o nombre no sale en ninguna parte. Por eso, yo le voy a trinar ese nombre a mi papá”. Cuando termine el desfile, el procurador Ordóñez se enfocará de nuevo en la reelección. Pero no podrá dejar a un lado los preparativos del matrimonio de su hija Nathalia.
