Mafia, belleza y Facebook

Mafia, belleza y Facebook

20 de enero del 2011

Al hombre acusado de dispararle al futbolista paraguayo Salvador Cabañas lo buscaban por todo México desde enero del año pasado. José Jorge Balderas Garza, alias “JJ”, se paseaba por el DF en un automóvil marca Jaguar y vivía en uno de los barrios más exclusivos de la ciudad. Aún así logró manejar un bajo perfil que le permitió evitar su captura. Cayó este martes, no por una imprudencia suya, sino por la de su novia, la ex reina colombiana Juliana Sossa.

Nacida en Medellín hace 25 años, de piel trigueña, ojos azules y 1,73 de estatura, había representado a Antioquia en el Reinado del Turismo de 2008. Su tercer puesto le abrió las puertas del modelaje. Durante los dos últimos años fue la imagen de por lo menos veinte marcas que la tuvieron como protagonista en vallas y anuncios publicitarios.

Había dejado el país para trabajar en México, donde las modelos colombianas tienen las puertas abiertas, pero terminó enredada con alias “JJ”, quien el 25 de enero de 2010 le disparó a Salvador Cabañas, jugador del América de México y uno de los llamados a ser figura en el pasado Mundial de Sudáfrica. El paraguayo logró salvarse del tiro en la cabeza y aún hoy adelanta una recuperación que no hará posible su  regreso al fútbol, pero que le permitirá llevar una vida normal.


Juliana Sossa Toro

A Balderas Galarza lo capturaron en una casa que había alquilado en el barrio Bosques de las Lomas, uno de los mejores de Ciudad de México, que tenía 60 m de frente, piscina, un jardín gigante y dos calles con acceso directo a avenidas que permitían un rápido escape.  Pero Balderas no cayó por haber rentado la casa justo frente al apartamento donde antes vivía –que ya había sido registrado por la policía en el pasado‒, sino el perfil de Facebook de Juliana.

En la foto de perfil de Juliana Sossa Toro, así figura, aparece con maquillaje, pelo liso y una sudadera verde con la cremallera a medio bajar, permitiéndole ver parte de sus senos. Allí dice que estudió en la Corporación Universitaria Remington, que habla inglés, italiano y español y que nació en Medellín en 1985. Según los datos que aparecen en la red social, le gusta la música lounge, las películas de Ashton Kutcher y los libros de Walter Riso.

Hasta ahí, todo normal. Pero delató su lugar de residencia, Lomas De Chapultepec, Distrito Federal, México, un descuido que permitió la captura de alias “JJ” junto a sus guardaespaldas y a la misma Juliana, señalada por ser supuesta cómplice de su novio.

Juliana no es la primera ni la última belleza colombiana relacionada con personajes del hampa, proclives a rodearse de mujeres jóvenes con pasado de reinas y presente de modelos.

Cuando Wilber Varela, alias “Jabón”, fue muerto a tiros en Venezuela, las autoridades hallaron libros donde llevaba registro de sus operaciones. Entre los movimientos de dinero y bienes aparecieron beneficiadas las actrices Nataly Umaña y Marilyn Patiño. Umaña, que había sido Chica Med y ha actuado en series de televisión como Los reyes, El cartel de los sapos y Las detectivas y el Víctor, habría recibido de “Jabón” una camioneta Toyota de más de cien millones de pesos y pagos por $268 millones de pesos. Patiño, famosa por su papel en Sin tetas no hay paraíso,  recibió un auto más pequeño, un Chevrolet Corsa de $45 millones, pero también la suma en efectivo de $589 millones.


Nataly Umaña y Marilyn Patiño

Citadas a declarar, ambas afirmaron que no habían tenido ninguna relación afectiva con Varela y que desconocían las actividades de Varela. “Mi cliente fue candidata en un concurso que ganó y recibió unos premios”, alegó la defensa de Patiño.

En total fueron más de $60.000 millones los que gastó el narcotraficante en reinas de belleza y modelos, como Jackeline Tejada Peña, Natalia Agudelo Londoño, Jenny Carolina Angarita Lemus, Sandra Milena Sánchez, Yuri Cruz y Natalia Ackerman Montealegre, a quien patrocinó con viajes, bienes y cirugías.

Si Patiño y Umaña lograron salir ilesas del incidente y seguir con sus carreras, Angie Sanclemente no corrió con la misma suerte. Para lograr la corona del Reinado Nacional del Café mintió sobre su estado civil –era casada‒ y tras entregar la corona se embarcó en un periplo de casi una década que incluyó ciudades como Madrid, Panamá, Los Ángeles, Lima, Santiago, Caracas y México. Pero fue en Buenos Aires donde fue capturada por integrar una red de narcotráfico que mandaba a mujeres aspirantes a modelo como mulas a Europa. La Interpol emitió su orden de captura en marzo de 2010 y Sanclemente cayó en mayo de ese año en un hotel de la capital argentina.


Angie Sanclemente

Luego de ser reina de las pasarelas en el pasado, hoy comparte celda con otras tres mujeres en el Instituto Correccional de Mujeres Unidad Nº 3 de Ezeiza, luego de que recibiera golpes y amenazas de muerte en el Centro Federal de Detención de Mujeres Unidad Nº 31.

Quizá la historia más trágica sea la de Liliana Lozano, Reina Nacional del Bambuco a mediados de los noventa y actriz de un programa infantil de Caracol Televisión. Su cuerpo fue hallado en enero de 2009 en  la mitad de un cultivo de caña entre Paradera y Palmira, Valle del Cauca, junto al de su novio, Héctor Fabio Vargas, hermano de Leonidas, narcotraficante que días atrás había sido asesinado en un hospital en Madrid, España. Lozano recibió dos balazos, uno menos que Héctor, pero al parecer antes fue maniatada y torturada.


Liliana Lozano

Pero la más famosa de todas es sin duda Natalia París, la modelo más reconocida de Colombia, pareja de Julio Correa, conocido en el mundo de la mafia como Julio Fierro. Lo conoció en un gimnasio, se enamoró y se fue a vivir con él a Miami.  Tuvo un hijo y quedó como madre soltera a los 25 cuando Correa fue asesinado. Más allá del incidente, París logró seguir con éxito en el modelaje pese a haber perdido la visa a Estados Unidos. Hoy presenta el reality La Granja, del Canal Caracol, tiene un exitosa marca de cosméticos con su nombre y a muy pocos les importa recordarle su pasado. Su belleza es la mejor cura para los errores del pasado.