Marruecos, la historia de una hazaña impensada

6 Diciembre 2022, 04:36 PM
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Creado Por
Diego Dorado
En Qatar se ilumina hoy la estrella verde de Marruecos que con fulgor marcó los páginas de los mundiales. Conozca qué hay detrás de este hito.

Achraf Hakimi mira el balón fijamente por un par de segundos, a su alrededor vítores de marroquíes exaltados por el penal más importante de la historia de su país. El jugador del PSG sin un atisbo de nerviosismo y destinado al heroísmo, apunta su mirada al arco como buscando el impulso correcto para darle la orden segura a su cuerpo de lanzar, con su pie derecho, una ofrenda a la red, a la victoria, al júbilo.

Él sabe que está ante un momento decisivo en su vida y en segundos, con sus ojos fijos y sus cejas tupidas en la misma dirección al arco, lo descifra; ya tiene claro el mapa exacto de su movimiento. Una mirada de control de nuevo al balón, exhala (quien no) y trota cuatro pasos con su cuerpo liviano hacia adelante, en el quinto se inclina a la izquierda y con delicadeza homenajea a Panenka, pinchando el balón que hace una parábola sagrada que ridiculiza al portero Unain Simón y se posa obediente en el centro del arco, inaugurándose en el salón de la fama mundialista como uno de los mejores goles de penalti.

De esta manera Marruecos selló su pasó a los cuartos de final del mundial de Qatar ante España, mientras Hakimi bailó como un pingüino, tal cual lo hace en su club junto a Sergio Ramos, español que no fue llamado por el técnico en este mundial y al que honra en un momento que parece sacado de un libro.

Achraf con el número dos en su espalda, es jugador de Marruecos pero nació en España ¡Vaya giro de tuerca! Esos entresijos divinos de la vida que lo pusieron como verdugo, presto a eliminar a La Roja del mundial de Qatar. Este jugador es la muestra de una longeva, inmemorial e histórica inmigración marroquí en España.

Según datos fríos de la Encuesta de Población Activa en el segundo trimestre del 2022, son 872.759 marroquíes los que viven actualmente en España. Solo 15,9 km dividen geográficamente a ambas monarquías, que han vivido bajo un halo de tensiones y que se vinieron a encontrar en los octavos de un mundial para mirarse sin odio, fijamente a los ojos.  

El coctel geopolítico y futbolístico estaba servido y por él se desataron las muestras de xenofobia y vandalismo, poniendo en aprieto a las autoridades y al momento de tregua política que reina para ambos países.

Para Mauricio Jaramillo Jassir, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, la actualidad de Marruecos, además de estas pulsaciones migratorias, está marcada por la cercanía con occidente:

Marruecos es un estado abierto, liberal y occidentalizado, muy importante en términos de turismo, a diferencia de su vecino Argelia que no ha podido salir de los traumas de la guerra civil. Recientemente reconoció a Israel y esto es importante porque en el mundial vemos cómo jugadores de Marruecos como Hakimi agitaron las banderas de Palestina, jugador muy cercano a esta causa. Este evento, ha marcado un importante hecho geopolítico en el que varios países han reaccionado con respecto a este conflicto”, afirmó Jaramillo.


La hazaña deportiva 

Para Martín Canaves, periodista argentino, este hito histórico deportivo estuvo marcado por un historial sólido de corrección de errores y respeto por su juego.

“Más profesionalismo, más seriedad e ideas claras le permitieron crecer a Marruecos. Nunca negociaron su forma de juego, le ganaron a Bélgica que partía como una de las selecciones más fuertes y viene de neutralizar a España en 120 minutos. Le pudo ganar, lo pudo perder, pero jugando a su manera. En vez de innovar, apostó a lo conocido, a lo que saben y lucharon de igual a igual a uno de los máximos candidatos”, agregó el periodista argentino.

Marruecos avanzó de ronda en el mundial en un contexto histórico, que de seguro se relatará por generaciones y nos regaló ese placer cuestionable que nos hace vibrar cuando David vence a Goliat.


 

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