Pluma silenciada, las amenazas a la libertad de prensa en Colombia

Publicado por: christian.sandoval el Mar, 03/05/2022 - 17:01
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En el día de la libertad de prensa, es importante recordar que Colombia mantiene un clima hostil para sus periodistas. Solo en lo que va de año, unos 64 han sido amenazados por el simple ejercicio su oficio.

Cada 3 de mayo se celebra en el mundo el día de la libertad de prensa, una fecha para reflexionar sobre el estado de uno de los bienes más grandes que tienen los sistemas democráticos: la información. En efecto, un día para conmemorar el trabajo periodístico, la existencia de una “prensa libre, pluralista e independiente”, pero en el fondo también es la oportunidad perfecta para analizar el clima informativo en el mundo. Más en un año como este que, por lo menos en el caso colombiano, llega bajo la sombra de graves afectaciones a las libertades. 

Este 2022, es recibido por ejemplo con la noticia de que Colombia se encuentra 11 puestos por debajo de su lugar en el ranking de la libertad de prensa de Reporteros sin Fronteras de 2021 (RSF), una medición que se aplica en 180 países y que mide las condiciones locales del flujo de información y el trabajo periodístico. Este año, el país ocupa el escaño 145 por debajo de Brunéi, Libia, Camboya, Guinea Ecuatorial e incluso Somalia. 

De hecho, para dimensionar un poco el mal estado de la libertad de prensa en el país, basta con hacer un barrido para ver cómo es superado en América por países como Venezuela, Nicaragua y Honduras, que se encuentra en la categoría de “muy grave”. 

Sin embargo, no deja de ser preocupante el efecto que sobre Colombia han tenido problemáticas como la pandemia o el recrudecimiento de la violencia en los territorios, que entre otras cosas le ha hecho perder esa visión optimista que había nacido tras la firma de los acuerdos de paz con las Farc y la promesa de la llegada del Estado a los rincones más recónditos del país. Sin embargo, la misma nación que prendía emocionada los reflectores sobre el territorio, hoy ve cómo mucha de esa luz empieza a hacer sombra. 

Según RSF, Colombia aún “sigue siendo uno de los países más peligrosos del continente para los periodistas”, encontrando temas clave en el camino como el asesinato sistemático de líderes sociales y ambientales, la corrupción, la coalición entre grupos armados y Estado; así como la lucha por el territorio entre los distintos actores armados ilegales, que han visto en la inacción estatal frente a la paz una oportunidad para expandirse. Problemas del hoy, del ayer y, ojalá no, del mañana. 

El mapa de la violencia contra la prensa 

 

Censura periodística

Es probable que uno de los problemas más graves que enfrenta la prensa hoy por hoy es la fuerte oleada de violencia en contra de las voces disidentes. Solo para hacerse a una idea, según el último informe de Indepaz, en el país hacen presencia al menos 22 estructuras narcoparamilitares en un total de 291 municipios del país, 30 grupos post farc en 123 municipios, mientras que la guerrilla del ELN (con sus más de 2.400 combatientes) está presente en unos 211 municipios. 

A la larga, todo eso se traduce en un clima bastante complejo para el ejercicio periodístico, más cuando según la Fundación para la Libertad de Prensa en lo corrido del año 64 periodistas han sido víctimas de amenazas, 9 de agresiones, 4 de desplazamiento, 4 de detención ilegal, 31 de hostigamiento, 24 de estigmatización, 17 han sufrido alguna clase de obstrucción al trabajo periodístico y a 5 le han robado o destruido su material de trabajo. 

En 2021, por ejemplo, fue asesinado un periodista según esta misma organización, aunque es importante puntualizar que esta cifra por lo general queda en un subregistro al tener que probarse que su muerte habría llegado por razón de su oficio. Y a eso habría que sumarle la cifra de impunidad, con unos 89 casos prescritos de los 163 asesinatos de periodistas registrados desde 1938. 

Por lo demás, hay territorios que literalmente están vetados o son cuando menos de altísimo riesgo para el ejercicio periodístico, siendo el ejemplo más claro la frontera colombo venezolana, donde la libertad de prensa queda a merced de un territorio sin ley donde operan todo tipo de grupos delincuenciales con actividad transnacional. 

Las mil caras de la censura periodística

 

Libertad de prensa

Aunque la violencia física suele ser la más visible, está lejos de ser la única modalidad de censura. En realidad, las amenazas contra la prensa conforman toda una hidra de mil cabezas: concentración de los medios de comunicación en los poderes industriales y financieros, acoso judicial, hackeo para eliminación de material periodístico, espionaje, iniciativas legislativas que coartan las libertades, clientelismo en medios públicos o incluso la pauta a gran escala de las administraciones, hacen parte de este monstruo que sigue creciendo. 

Nada más para dar un ejemplo, habría que mencionar el reciente escándalo por la denominada “Ley mordaza” que algunos congresistas quisieron adelantar, primero en Senado y luego en Cámara con César Lorduy a la cabeza, que tenía como objetivo establecer castigos especiales contra todo aquel que injurie o calumnie a un funcionario o exfuncionario público, así como a sus familias. Una modalidad todavía más agresiva de unos tipos penales que ya de por sí suelen utilizar los políticos para entorpecer o detener el trabajo de la prensa

Más allá de eso, asegura RSF, para nadie es un secreto que los medios de gran envergadura en Colombia “se concentran en los tres principales grupos del país:  Luís Carlos Sarmiento Angulo, Ardila Lulle (propietario de RCN TV) y Radial Olímpica-Valorem”. Un tema que suele tener cierta incidencia editorial al momento de cruzarse con los intereses de la amalgama de empresas del grupo en cuestión

¿Y las soluciones?

 

Con todo lo mencionado, está claro que en Colombia existe una infraestructura mediática tremendamente dependiente, que al final ha terminado estimulando la aparición de una gran cantidad de medios independientes, ciudadanos, que aunque son una buena alternativa trasladan el debate al plano de la estabilidad económica. Un nuevo mercado digital, necesariamente requiere de conocer formas de monetización para que el medio pueda subsistir en el tiempo y para que, a la larga, se termine disipando ese concepto de “los medios” que incluye apenas un pequeño grupo de empresas informativas

En entrevista con Kienyke.com, Helena Storm, embajadora de Suecia en Colombia, habló sobre este tema y señaló que está comprobado que “la libertad de prensa, sumado al acceso a la información, son herramientas potentes para combatir la corrupción”. Y vaya que debe ser efectivo el modelo sueco, que ya lleva años como uno de los países con mayor transparencia y mejores condiciones para la libertad de prensa (el tercero en el ranking de RSF). 

Entendemos la libertad de prensa como fundamento de la democracia y como elemento especial para la protección y promoción de los Derechos Humanos”, manifestó la funcionaria diplomática. 

De hecho, la embajada de Suecia no es escogida al azar, ya que es una de las que más trabajos adelanta en Colombia para contribuir a mejorar el clima informativo. Un trabajo de cooperación que tiene como fin lograr extrapolar elementos ejemplares del modelo sueco, a través de la “promoción de los derechos humanos, de la protección de sus defensores de derechos humanos, la libertad de prensa, la lucha contra la corrupción, el mejoramiento del sistema político, la participación de mujeres y otros grupos poblacionales que han sido marginados de los espacios de deliberación pública”. 

En fin, todo un universo de alternativas, de políticas que pueden llegar a ser aplicadas en Colombia para mejorar un poco la situación de sus periodistas. Sin embargo, en este 3 de mayo es importante hacer un llamado a la sensatez y al compromiso real del Estado con los pilares democráticos. Escenarios de discusión inclusivos, libres de violencia, con presencia real estatal y una protección de la libertad de prensa, acompañada de transparencia real de los organismos del Estado, son a grandes rasgos la única vía para volver a garantizar el derecho de los ciudadanos a estar informados. De garantizar el fin de una era de prensa silenciada. 

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