¿Podría un virus informático acabar con el mundo?

¿Podría un virus informático acabar con el mundo?

15 de mayo del 2017

Algo que venga del espacio: un cometa, un meteorito; la explosión del sol o de otra gran estrella. Una epidemia incontrolable. Una gran tragedia ambiental. Una guerra a gran escala. La hipotética invasión de una especie de otro planeta. O el juicio de Dios sobre los hombres. Así podría terminar el mundo. Porque todo lo que empieza tiene que acabar.

Pero, ¿podría un virus informático, ser responsable del apocalipsis? ¿Las computadoras podrían acabar con el mundo? La posibilidad raya con el absurdo. Más que una posibilidad, parece la idea para el guión de una película de ciencia ficción. Pensarlo no asusta, en realidad, sino da, más bien, un poco de risa ¿A quién se le podría ocurrir tal cosa?

Sin embargo, hablar del fin del mundo por un virus informático no es tan descabellado y no solo es algo que cabe en la cabeza de un conspiranoico. (Conspiranoico es la persona que tiene la “absurda idea” de que alguien o algo, el gobierno especialmente, podría mentir o tramar cosas para que haya caos en el mundo).

Caos: un virus informático sí podría causarlo. Caos y terror. ¿El apocalipsis? Quién sabe.

En un hecho sin precedentes en la historia moderna, durante los últimos días, más de 100 países han sido atacados por ‘WannaCry’, un virus tipo ransonware que encripta archivos importantes de un computador y una red, para que no puedan ser ejecutados. El usuario verá un mensaje en la pantalla donde se le informará que ha sido infectado, y que para poder acceder a su información tendrá que pagar una suma de dinero.

Foto: YouTube

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La asombrosa efectividad de ‘WannaCry’ hasta ahora se ha basado en una  falla de seguridad de Windows, especialmente de versiones antiguas. Y precisamente por eso también se ha esparcido con rapidez. No se han tomado las precauciones necesarias, actualizar el sistema operativo por ejemplo,  instalar el parche o usar un buen antivirus.

La historia de los virus informáticos es antigua como la computación misma. Desde 1949 ya se hablaba de la posibilidad de programas ‘autoreplicantes’. Uno de los científicos del Proyecto Manhattan, John Von Neumann fue el primero en acercarse a la idea, en su Teoría de los autómatas autorreproductivos: máquinas capaces de replicarse a sí mismas.

Luego, en los 60, Victor Vyssotsky, Robert Morris y Doug McLlory diseñaron un juego para la mainframe IBM 7090 que consistía en una competencia para “controlar el sistema”, borrando o reescribiendo los códigos. Se llamó ‘Core War’.

Durante los 70 el avance, si es que esa es la palabra, se sostuvo en un artículo de Veith Risak en el que describe por primera vez la idea de un virus; idea que luego pone a prueba, y con el Lenguaje ensamblador, creo los elementos esenciales e ‘infectó’ la Siemens 4004/35.

A principios de los 80, Rich Skrenta, un joven de 15 años, estudiante de colegio, programó, para la Apple II, el “primer virus informático” conocido que tuvo una expansión real y no sólo en un laboratorio. Se llamaba Elk Cloner y consistía en una infección del disquete de inicio del sistema operativo, que se transfería cada vez que un nuevo disco entraba en la computadora.

Finalmente, en 1984, Leonard M. Adleman, profesor de computación y de biología molecular acuñó, por primera vez, el término ‘virus informático’.

Fue con la masificación del internet, en la década de los 90, cuando los virus empezaron a proliferar y a hacerse más, primero, difíciles de detectar; y segundo, difíciles de eliminar.

Una de las infecciones masivas más conocidas se dio en 1999. David L. Smith creó un virus llamado ‘Melissa’, o ‘W97M’, que consistía en una especie de malware (malicious software, por sus siglas en inglés) que se proliferó por correo electrónico. Tenía la capacidad de replicarse a sí mismo y autoenviarse a los primeros 50 contactos de la lista de email. “Importante mensaje de ‘nombre de quien envía el correo’ –decía– Aquí está el documento que usted solicitó: LIST.DOC”.

Una vez abierto, se ejecutaba,  infectaba el procesador de texto y se alojaba en la memoria Ram, para luego empezar un nuevo siclo de reenvío. Lo que Melissa hacía era escribir, sobre todos los documentos “Veintidós puntos, más triple puntuación de palabras, más cincuenta puntos por usar todas mis cartas. El juego termina. Me voy de aquí”.

Luego hubo más versiones de Melissa, aún más sofisticados: Melissa AM; Melissa AO; Melissa B; Melissa I. A tal punto llegó la alerta mundial entonces, que grandes empresas como Intel, HP, Microsoft, tuvieron que bloquear sus conexiones a internet.

En la categoría de legendarios también está ILOVEYOU, o VBS/LoveLetter, un virus que desde el año 2000 ha infectado más de 50 millones de equipos y ha causado pérdidas económicas por algo más de 5.500 millones de dólares.

No era como tan un virus, sino un ‘gusano’. Gusano, en lenguaje informático, es un malware con la capacidad de duplicarse. Se diferencia con el virus porque, a diferencia de éste último, el gusano se replica solo, sin ayuda de ninguna persona.

ILOVEYOU lo que hacía era eliminar todos los archivos con las extensiones .JS, .JSE, WSH, .SCT y .HTA, remplazándolos por .VBS. Esto evita que puedan ser ejecutados. También actuaba sobre los que tenían la extensión .JPG, .JPEG, .MP3 y .MP2. Luego ataca el directorio SYSTEM de Windows, lo que con seguridad generaría la pérdida de todos los archivos del sistema.

Llegaba por vía correo electrónico con el asunto ‘LOVE-LETTER-FOR-YOU. Traía adjunto un archivo con la extensión .vbs, que una vez ejecutado, infectaba todo el sistema operativo y a la vez se reenviaba por Outlook.

Empezó en Filipinas y tardó apenas un día en esparcirse por todo el mundo. Fue una de las primeras veces que Internet llegó al colapso. El creador fue Onel de Guzmán, capturado en mayo del 2000, pero liberado posteriormente porque en su país no había leyes contra la intromisión en equipos de cómputo.

En 2001, se dio uno de los ataques más conocidos: CodeRed dejó inservibles los servidores de la Casa Blanca. Fue reconocido por ser, junto con SirCam, uno de los primeros gusanos en infectar no sólo equipos en concreto, sino redes enteras. De acuerdo con Computerhoy.com, CodeRed “fue especialmente popular ese año porque colapsó todos los servidores de la web de la Casa Blanca a través de un ataque DDos. Debido a una vulnerabilidad del sistema operativo, el gusano se instalaba en los equipos que no tenían un parche de seguridad de Microsoft, dejando al usuario sin control de su equipo, quedando en completa vulnerabilidad ante la persona que mandó el virus. Después, los chicos de Redmond lanzaron varios parches para solucionar el problema, prncipalmente en Windows NT y 200, pero el usuario se veía obligado a borrar los archivos de forma manual. Aunque no se conoce quién fue su creador, se sabe que se originó en China. El virus costó más de 1.200 millones de dólares en pérdidas e infectó a más de 225.000 sistemas alrededor del mundo”.

En el año 2011, ‘Game Over Zeus’ y ‘Cryptolocker’ hicieron estragos en el mundo. De acuerdo con la empresa de seguridad informática Norton “Gameover Zeus ejecuta software en dispositivos infectados que, luego, se utiliza para interceptar transacciones bancarias online y estafar a clientes y bancos. Cryptolocker es una nueva forma de ransomware dedicada a cifrar archivos en el disco duro de las víctimas para, luego, exigir un pago por la clave para descifrarlos”. Estos podrían ser los antecesores, o por lo menos los conocidos, de ‘WannaCry’.

Foto: Shutterstock/f-secure

Foto: Shutterstock/f-secure

Paralelo al desarrollo de las amenazas, la seguridad informática ha sido una de las ramas de las ciencias de la computación que más desarrollo ha tenido en los últimos años. Sin embargo los virus también han ido mejorando, creciendo, y expandiéndose. En la lista están SluxNet, SirCam, Slommer, Conficker y otros tantos.

Pensar en que un virus informático sería capaz de generar un desastre desproporcionado y muy grande, no es una idea fatalista. Actualmente, en el mundo entero, casi todo funciona con una conexión a Internet. Conexión: esa es la clave. Si todo, las comunicaciones, los servicios públicos, el transporte, la seguridad, las finanzas, el entretenimiento, todo, está unido y convive en una ‘amplia red global’, que algo o alguien lograse infectar esa red hasta el punto de dañarla gravemente o incluso inutilizarla, el caos que habría en el mundo sería inimaginable.