La señorita Dalia: la mujer que se metió

Publicado por: david.palencia el Mar, 04/05/2021 - 13:48
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David Palencia
KienyKe.com conoció la historia de Dalia Bernal, directora de la emisora Olímpica Stereo en Bogotá. Con su voz, esta mujer busca ayudar a todo el que lo necesite.
Dalia Bernal
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Samuel Villalobos - KienyKe.com

La radio tiene un vínculo muy fuerte con sus oyentes y se convierte en esa compañía diaria de millones de personas alrededor del mundo. Al otro lado del parlante, quienes escuchan se informan, entretienen y educan.

Uno de los aspectos más fuertes y fundamentales de la radio es la música. Ella abarca una gran parte de los diversos formatos de programación; su armonía y melodía son el perfecto sentir de cualquier espacio radial. En Colombia, las emisoras musicales marcan la parada en gran parte de la audiencia. Es el caso de Olímpica Stereo, una de las principales cadenas radiales del país, que acompaña a miles de oyentes todos los días con su programación.

Dalia Bernal es uno de los nombres que retumba en los micrófonos de Olímpica Stereo. Esta santandereana es la directora de la emisora en Bogotá y su voz está presente en los oídos de su audiencia a diario. Es una mujer 'echada pa'lante', con el carácter propio de su región, que ama y vive para su familia, la radio y la música.

“Soy una mujer soñadora, trabajadora, exigente y feliz de lograr mis propósitos profesionales y personales”, afirmó.

KienyKe.com conoció la historia de la 'Señorita Dalia' una de las mujeres más destacadas en el espectro radial colombiano, quien entrega lo mejor de su vocación a los oyentes con amor, dedicación y pasión.

Orígenes de la señorita Dalia

El municipio de San Gil, Santander, vio nacer en su suelo a la señorita Dalia, envuelta en una familia conformada por su padre, Manuel (q. e. p. d.), su madre, Aura —reconocida como la gran odontóloga del municipio—, y sus cuatro hermanos. Este hogar le enseñó los valores para la vida y de a poco fue descubriendo sus vocaciones.

En las bonitas y tranquilas calles sangileñas, la pequeña Dalia pasó sus días escolares en las aulas del Colegio La Presentación y el Colegio Cooperativo. Aparte de cumplir con las responsabilidades propias de las asignaturas, la radio empezaba a inquietarle.

“En las emisoras del municipio hacían programas en los que invitaban a los colegios; yo, como era líder de mi colegio, iba y participaba. Era tal mi gusto por la radio y los micrófonos que iba todos los domingos a misa solo para leer el salmo; le pedía al padre que me dejara solo para escucharme en la iglesia y lo hacía más por figurar en el micrófono”, recuerda.

Dalia Bernal
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Archivo particular

De San Gil a Bogotá

Dalia Bernal ya reconocía su verdadera vocación: siempre quiso ser parte de los medios de comunicación. Hizo sus pinitos en la sede de San Gil de la emisora RCN Radio, donde hizo programas en convenio con su colegio. Como toda una joven inquieta y con ganas de aprender, se hizo amiga de los locutores y controles, a la vez que pedía que le enseñaran las labores propias dentro de la cabina de radio.

Los fines de semana iba a la emisora —a escondidas de Timo, el gerente— a calmar esas ansias por aprender todo sobre el universo radial. En una de esas aventuras se encontró con una locutora llamada Omaira, una mujer con una gran voz, que le brindó la confianza a la señorita Dalia para empezar a abrirse campo frente a los micrófonos. “En un fin de semana de esos Omaira me dijo: 'China, vaya prenda el micrófono y dé la hora; su voz se parece a la mía y Timo no se da cuenta'”, confesó.

Dalia Bernal era feliz haciéndole el turno a Omaira: operaba la consola, daba la hora y hacía otras labores mientras la locutora leía revistas y periódicos. El gerente nunca se dio cuenta quién daba la hora los domingos.

Como un capricho impredecible del destino, Omaira salió a vacaciones y el gerente buscaba con urgencia un reemplazo. Al notar que no lo conseguía, sus compañeros en la emisora le recomendaron a la señorita Dalia. Él no concebía esa idea, pero le insistieron en que ella tenía una buena voz y sabía operar la consola, así que invitó a Dalia a hacer una prueba. Ella, convencida de sus capacidades, la presentó y lo convenció con su talento. Al obtener ese reemplazo descubrió, de una vez por todas, que ese era el camino que quería para su vida.

La señorita Dalia siempre ha sido una mujer con aspiraciones. Por eso, decidió dejar su cálido y amado San Gil para emprender su camino en la fría ciudad de Bogotá, donde estudió Locución y Producción de Radio en el Colegio Superior de Telecomunicaciones. Mientras realizaba sus estudios, pidió prácticas en Caracol Radio y dicha cadena le abrió un espacio los sábados en el famoso 'turno bombillo' —de 10:00 p. m. a 6:00 a. m. —. Allí tuvo la oportunidad de involucrarse con el programa Caracol en la tierra, junto con el recordado periodista Herbin Hoyos (q. e. p. d.).

Poco a poco, comenzó a afirmar sus pasos en la radio de la capital y fue logrando los objetivos que siempre se había planteado. Finalmente, la señorita Dalia consiguió su primera oportunidad profesional como locutora en la emisora Candela Estéreo: se presentó a una convocatoria y ganó el casting. Más adelante, Caracol Radio, Radio Reloj, La Vallenata y Olímpica Stereo fueron testigos de su talento y profesionalismo.

“Nunca se me va a olvidar que, estando en Radio Reloj con Édgar Artunduaga (q. e. p. d.), él me mandó a cubrir unas elecciones. No sé por qué y era rarísimo, porque siempre había trabajado en radio musical. Sin embargo, acepté el reto y lo hice. En aquella época no existía internet, los celulares, las redes sociales, y pude disfrutar en ese momento de ese periodismo puro, el periodismo de verdad”, comentó.

La señorita Dalia estaba ante uno de los episodios trascendentales de su vida: entró a trabajar a Caracol Radio el 22 de julio de 1998. Aunque ese era uno de los momentos más esperados en su carrera, la felicidad del triunfo se empañó con el fallecimiento de su señor padre, ocurrido justo el mismo día que empezó su gran aventura radial. Hoy, ella ve en su padre a ese ángel que la acompaña e ilumina su camino desde el cielo.

 

Dalia Bernal
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Archivo particular

El primer lugar de sintonía

Olímpica Stereo unió en su nómina a Dalia Bernal, con una trayectoria de 12 años en la emisora, es la directora de dicha cadena para la ciudad de Bogotá; desde ese rol se ha consagrado como una de las figuras radiales más importantes en Colombia. Acompaña a los oyentes de lunes a viernes de 6:00 a.m a 10:00 a.m en el programa Temprano es más bacano. Gracias a su gestión, la emisora se encuentra dentro de los espacios radiales con mayor sintonía en la capital según los últimos estudios del ECAR (Estudio Continuo de Audiencia Radial).

La señorita Dalia es una mujer apasionada, dedicada y entregada a su trabajo, disfruta lo que hace, es una convencida de que la base del éxito se encuentra en la constancia, dedicación y esfuerzo, pero sobre todo en el amor propio, el amor al prójimo y el amor a Dios, a quien se encomienda y ofrece todos sus esfuerzos.

Ella está siempre al tanto de todo lo que transcurre en la emisora, se encarga de las programaciones de la misma, estudia la radio y cree que con trabajo organizado se pueden lograr excelentes resultados. La mayor satisfacción de la señorita Dalia es que la radio sea un vehículo para ayudar y servir a la gente, que el poder que tiene un micrófono ayude a construir un mundo mejor.

“Hemos logrado algo muy bonito en Olímpica y es trabajar en la parte social. Me gusta mucho ayudar a la gente y pienso que debemos estar en total comunicación con ellos; pero siempre he creído y quiero que seamos realmente un medio que le sirva a la gente, ver que a través de un micrófono y el poder de la radio, seamos capaces de ayudar a aquellos que más lo necesitan. Ese debe ser el verdadero sentido de los que trabajamos comunicando”, sentencia.

Dalia Bernal lídera La ruta por la vida, una campaña en la que hace recorridos por diferentes centros hospitalarios de la ciudad, junto con su equipo de trabajo, para entregar un mensaje de oración, ánimo, amor y reflexión a todos aquellos que pasan momentos difíciles por la actual coyuntura causada por el covid-19. La campaña ofrece apoyo tanto al personal que enfrenta la pandemia como a aquellos enfermos que la padecen. Esta es una pequeña muestra de que la radio está para servir y debe mantenerse en contacto permanente con la gente que necesita un apoyo.

Dalia Bernal
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Archivo particular

Según ella, la radio en Colombia cumple un papel muy importante. La señorita Dalia la considera un vehículo informativo fundamental para el desarrollo como país y que sigue siendo vital sobre todo en lugares donde la internet aún no logra penetrar. “Últimamente caemos mucho en las fake news que proveen las redes sociales. Lo bueno de la radio, es que mantiene credibilidad y la gente cree en lo que se informa a través de la radio y eso es algo invaluable en estos tiempos”, afirma.

Eso sí, no ignora el espectro digital en el que el mundo se envuelve; en el caso particular de Olímpica, su sonido ha dado la vuelta al mundo con las transmisiones vía streaming, para acompañar especialmente a los expatriados colombianos.

Dalia Bernal
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Amor a la vallenata

Aunque jamás llegó a imaginarse que sería la novia de un cantante, el amor llegó a la vida de la señorita Dalia con aires vallenatos. Las vidas de Dalia Bernal y Penchy Castro se cruzaron por primera vez cuando el intérprete se acercó a la emisora La Vallenata, donde ella trabajaba, para promocionar un disco de su primo hermano, el gran Jorge Oñate (q. e. p. d.).

Después, sus caminos volvieron a cruzarse durante un Festival Vallenato en la ciudad de Valledupar. Penchy, quien se mostró como un tipo buena gente, querido y atento, se había convertido en su amigo: la llamaba y estaba pendiente por si necesitaba algún apoyo. Algunas veces le extendía invitaciones al cine, pero ella siempre se negaba.

“Él llegó a mi vida como un parcero. Creo que Penchy dirá que la señorita Dalia fue una de las mujeres en su vida artística que más duro le costó para conquistar, porque yo no le ponía ni cinco de cuidado”, comentó entre risas.

Diversas situaciones se acomodaban para juntar sus vidas para siempre. Gracias a ese caprichoso y curioso azar del destino, y para sorpresa de ambos, se encontraron sin proponérselo en el mismo avión que se dirigía desde Bogotá hacia Bucaramanga. Dalia viajaba con su hermana para asistir a un matrimonio y Penchy iba a cumplir un compromiso artístico. Él la vio y le pidió a la hermana que cambiaran de puesto, él se acomodó a su lado, empezaron a charlar y, como reza una línea de la canción '11 y 6' de Fito Páez, sellaron todo con un beso.

Sin duda ese beso los marcaría de por vida. Sin embargo, Dalia se negaba a encontrarse con él en los días posteriores; pero Penchy, convencido y seguro de lo que le dictaba su corazón, persistió y conquistó el amor de aquella bonita locutora.

Pasó el tiempo, la vida los juntó y entre salidas a cine, a cenar y demás, se fueron conociendo mejor. Poco a poco cimentaron un amor bonito que se transformó en un noviazgo y posteriormente en un bonito matrimonio. Han sido 17 años de amor, aventuras, alegrías y dificultades, siempre acompañados de la mano de Dios, y que ya ha dejado sus frutos: Nicolás y Juan Sebastián.

 

Familia Castro Bernal
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Mujer, esposa, madre y emprendedora

Dalia Bernal es una mujer luchadora y dedica todos sus esfuerzos por el bienestar de su hogar. No ha sido un camino fácil: algunas personas quisieron frustrar su matrimonio, especialmente por las similitudes e intereses profesionales. Eso sí, el amor ha sido más fuerte y junto con su esposo e hijos han salido adelante y forjado las bases sólidas para su hogar.

Cree que su rol como mamá es lo más bonito que puede existir. No ha sido una tarea fácil, especialmente por el tiempo que le dedica a su trabajo. Reconoce que por los compromisos profesionales se ha perdido algunos momentos clave de sus hijos y desearía pasar más tiempo con ellos, quienes son la luz de sus ojos y el motivo de sus luchas.

“Quisiera estar más cerca de mis hijos. A veces siento que he fallado un poco porque no estoy todo el tiempo que ellos requieren; llevo toda la vida trabajando en radio, entrando a trabajar desde las 6:00 a.m., y me he perdido algunos momentos bonitos de mis hijos: levantarlos, llevarlos a la ruta, recogerlos del colegio, hacer tareas con ellos. Esa es la parte más dura de ser mamá”, confiesa.

No todo es radio y música en la vida de la señorita Dalia, también tiene su propio emprendimiento: Pijamas Dalia Bernal es una marca en la que trabaja como un escape a la cotidianidad informativa y el álgido día a día que la radio le exige. Para ella, esta actividad es una terapia que le permite ampliar su campo de acción y en la que también se divierte compartiendo con su familia, porque presenta aquellas creaciones en redes sociales con la complicidad de Penchy, Nicolás y Juan Sebastián como modelos.

Familia Castro Bernal
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El futuro y los sueños

Dalia Bernal es una mujer muy espiritual: encomienda todos sus pasos a Dios, cree firmemente que sin Él nada es posible y se siente feliz con su cercanía. Sueña con la consolidación de grandes proyectos gracias a su conocimiento y años de experiencia. Seguirá construyendo su hogar con ese amor gigantesco hacia su esposo y anhela ver a sus hijos crecer y formarse como grandes personas.

“Mi mensaje hoy en día es que, en medio de todas las circunstancias complicadas que estemos viviendo, tratemos de hacer lo que nos gusta, lo que nos apasiona, que tal vez es la mejor manera de ser feliz; pero que en medio de esa felicidad ¡siempre abriguemos a la familia!”, manifestó.

Ella es Dalia Bernal o la Señorita Dalia, una mujer, madre, esposa y profesional que entrega todo con pasión por su familia y trabajo, y busca que su voz a través de un micrófono sea ese puente para ayudar a todo aquel que lo necesite.

Por: David Palencia