Aunque un no es una respuesta dura para cualquier persona, para Sebastián Torres Montoya, un ingeniero biomédico antioqueño, nunca fue un impedimento para desarrollar sus ideas. Gracias a esa persistencia y a sus ideas, fue reconocido como uno de los innovadores de América, un reconocimiento que entrega Innovamerica, una corporación estadounidense que tiene como propósito destacar el emprendimiento social.
Y fue esa perseverancia combinada con la necesidad de desarrollar una tecnología que se ajustara a las condiciones de cada entidad prestadora de servicios médicos y mejorar la atención por parte de estas instituciones a los pacientes, por medios de novedosas herramientas desarrolladas al interior de estos centros, la que lo llevó a desarrollar su idea, el Laboratorio de Cocreacción en Salud, que entre otras cosas, además de significar un gran paso en la innovación, permite el diseño de prototipos hospitalarios que optimizan los recursos al interior de estas instituciones.
Sebastián, de 29 años de edad, en diálogo con Kienyke.com comentó que desde el 2014, época en la que se dispuso a realizar un proyecto sobre la esterilización de dispositivos médicos, se dio cuenta de que la tecnología médica en Colombia presentaba un desbalance. Desde entonces se propuso trabajar arduamente para la generación de conocimiento al interior de las instituciones médicas. Hoy, junto con el Hospital General de Medellín, la Universidad CES y la Universidad EIA, trabaja en el laboratorio de Cocreación, que consiste en la manufactura digital de elementos necesarios para la atención de pacientes por medio de tecnología como el corte láser y la impresión 3D.
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"En Colombia, aunque las empresas han empezado a invertir en la innovación, no es muy común que en el sector salud esto se dé. Eso lo reflejan los datos del Observatorio de Ciencia y Tecnología, menos del 1 % de instituciones prestadores de servicios de salud invierten en actividades de ciencia, tecnología e innovación. De los 24.000 prestadores de servicios, son pocas las entidades públicas que le apuestan a este temas como una fuente de generación de ingresos alternativos", señaló Torres Montoya.
Este joven ingeniero reconoce que no fue fácil, ya que la falta de presupuesto fue, tal vez, el principal desafío, pero indicó que gracias a la orientación que le dieron algunos científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Boston, Estados Unidos, le permitieron a él y al Hospital General de Medellín contar con este laboratorio, que en la actualidad, más que innovación, permite una verdadera sinergia de trabajo entre el personal hospitalario e ingenieros, y buscar soluciones a las problemáticas reales que se presenten.
Una dificultad en el entorno hospitalario fue la que, precisamente, les representó una gran oportunidad para este importante reconocimiento: una buena higiene de manos. Así crearon un dispositivo que le indica a médicos y enfermeras si cumplen o no con esta higiene, antes de entrar a aquellos sitios del hospital en donde son necesarios.
"Una buena práctica en la higiene de manos puede reducir hasta en un 50 % las infecciones intrahospitalarias, lo que estaba haciendo el hospital para apuntarle a esas problemáticas eran actividades pedagógicas, pero ellos eran consientes que debían apoyarse en las nuevas tecnologías. En ese sentido, diseñamos un sistema de monitoreo de la concentración de alcohol y glicerina, el cual le indicara al personal asistencial, por medio de una luz, que debían aplicarse estos productos", indicó Torres.
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Pero más allá de un monitoreo, esta idea además permite obtener grandes ahorros, ya que recursos como los guantes de látex se van a utilizar en un ciento por ciento. Esto gracias a otro dispositivo creado en el laboratorio: un contenedor especial, con una membrana en su interior, que permite optimizar este tipo de elementos de vital importancia en el centro hospitalario y aprovechar su utilización.
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"Estas son soluciones bastantes sencillas, pero facilitan que todos estos elementos sean utilizados de manera eficiente. Esto permite un ahorro de alrededor de 14.000.000 millones de pesos anuales para el hospital. Y se vuelve muy importante porque ayuda a cuidar la economía de las instituciones públicas", manifestó Torres Montoya.
Hoy este joven paisa no deja de sentir orgullo por algo a lo que le dio vida, sobre todo porque su idea compitió con más de 364 iniciativas de todas las áreas del continente, pero solo la suya logró cautivar al jurado, es por eso que el próximo 24 de viajará a Nueva York, en donde aparte del reconocimiento, recibirá 20.000 dólares.
Él reconoce y tal vez sea cierto, que una de las cosas que cautivó a los jurados para poder otorgar este reconocimiento, es haber sobresalido en la innovación dentro de un hospital público y más cuando por el problema de financiación, este tipo de posibilidades de van cerrando.
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La cumbre de la Concordia será el escenario donde Sebastián será galardonado, y su mayor satisfacción es que este premio abre la posibilidad de buscar alternativas que permitan optimizar recursos en el sector salud y de esta manera poder brindar un mejor servicio a los usuarios. Espera que este tipo de iniciativas se puedan llegar a replicar en otras instituciones y de esta manera hacer frente al tema económico, que en los últimos años ha tenido agonizando a este sector en el país.
