No le voy a hablar de cómo tantos ex presidentes intervinieron en política hasta el final de su vida, intentaron reelecciones, etc. Le voy a hablar de mi caso, de por qué intervengo en política y por qué me refiero al actual Gobierno.
Mientras uno tenga energía y Dios se la conserve, ¿por qué no intervenir en política? Hay que intervenir. Seguiré hablando y participando sin importar los golpes que reciba. En estos días me repongo del dolor de unas costillas. En la tarde, ya cansados, un potro –“Negrito del Cielo”- se cayó de bruces y falto yo de agilidad, y por miedo de quedar atrapado en el caballo, me lancé hacia delante y caí muy duro, golpeándome la cabeza y el pecho. Ahí me duelen unas costillas. Dice el médico que me van a doler un tiempo. Ahí llevamos ese dolorcito.
¡Son los años y el escritorio!
Muchos me dicen “si usted está interviniendo en política, es porque usted es candidato”. Yo sé hacer política, sé hacer campaña sin ser candidato, sé hacer campañas a favor de ideas y a favor de otros candidatos. No necesariamente tengo que ser yo candidato, para hacer campaña. Eso es algo inherente a mí, y siento un compromiso con la democracia.
Antes de ser Presidente, hice campaña por muchos presidentes de Colombia. He intervenido desde que se aprobó la elección popular de alcaldes y gobernadores, y para elegir congresistas cuando yo no he sido candidato. Eso es lo prioritario en mí.
Algunas personas han dicho “es que Uribe aspira a encabezar una lista de Congreso”. Ese no es el tema de hoy. El tema de hoy son estos asuntos del país.

El ex presidente Uribe se repone por la caída de uno de sus potros de su finca.
Por ejemplo, yo aspiro a ir a la Convención ideológica del partido de Unidad Nacional. Tenemos una reunión con algunos congresistas, donde voy a exponerles unas tesis que he venido meditando sobre el fuero militar, sobre el marco legal para la paz, que no puede ser un marco de impunidad para delitos atroces. Eso sería muy grave.
Nosotros en la ley Justicia y Paz, en la cual se acogieron 35 mil paramilitares, nunca les dimos indulto ni amnistía a los delitos atroces. Nunca les creamos condiciones de elegibilidad a personas que estaban incursas en delitos distintos al homicidio culposo y al delito político.
Sobre las FARC: Yo creo que es un atropello a la democracia negociar con un grupo terrorista. Es un despropósito, un atentado contra le democracia. Creo que el camino es desarticular a todos los grupos criminales. La desarticulación tiene tres elementos: combátalos, facilite reinserción y haga política social, para evitar nuevos reclutamientos.
Estoy contento por muchas cosas. En Cartagena hubo una buena señal, acorde con mis ideas, que los argumentos legalizadores (de las drogas) son débiles y no son sostenibles cuando les aparece el primer obstáculo.
Tengo preocupaciones de país, tristezas enormes…el estilo derrochón de dinero que va mostrando el Gobierno; el crecimiento burocrático, que priva recursos para lo social; el paulatino deterioro del orden público. Me preocupa que le dé más interés a buscar un diálogo con las FARC, que el tema de la seguridad de los colombianos.
Por todo lo anterior y más es que no me puedo ni me voy a callar.
