Una luz para resignificar el Catatumbo

Publicado por: admin el Mar, 18/12/2018 - 12:55
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Cuando el reloj marca las 6:30 p.m., sobre el lago Maracaibo, en Venezuela, el sol empieza a ocultarse muy cumplido para dar paso a un colorido atardecer en el que se combina el azul del cielo con ton
Una luz para resignificar el Catatumbo
Cuando el reloj marca las 6:30 p.m., sobre el lago Maracaibo, en Venezuela, el sol empieza a ocultarse muy cumplido para dar paso a un colorido atardecer en el que se combina el azul del cielo con tonos rojos y naranjas envolventes. Este escenario es el preámbulo de las imponentes nubes que minutos más tarde darán paso a un fenómeno meteorológico conocido en la región como el relámpago del Catatumbo. El espectáculo natural ocurre unas 140 y 160 noches durante el año, principalmente entre los meses de junio y noviembre, y se caracteriza por la aparición 'prolongada' de descargas eléctricas a larga distancia que aparentan un relámpago continuo de gran magnitud. Se origina entre la cuenca inferior del río Catatumbo y la zona sur del lago Maracaibo. La luz que emite este fenómeno meteorológico tiene tanto alcance que no solo resplandece en territorio venezolano, sino que llega hasta el Catatumbo, en Colombia. Esta subregión del departamento de Norte de Santander es un territorio fronterizo que durante los últimos años ha estado bajo la sombra del conflicto y aún es un foco militar debido a la presencia de grupos armados al margen de la ley. [single-related post_id="998540"] Así como lo hace el relámpago, con unas 280 descargas eléctricas cada hora para iluminar su territorio, los habitantes de esta región colombiana conservan el anhelo de darle una luz a este episodio de oscuridad del Catatumbo. Para lograrlo, algunos de ellos han utilizado este fenómeno natural como un referente cultural para darle de nuevo vida al territorio y otorgarle así un nuevo significado al Catatumbo. Richard Téllez, líder social del municipio de El Tarra, le contó a KienyKe.com que en sus 24 años de vida ha pasado por situaciones difíciles y gratas en esta zona. Él ha vivido de cerca los flagelos del conflicto armado, pero actualmente hace parte de un movimiento de jóvenes que trabaja con la comunidad para generar oportunidades y un cambio de pensamiento sobre su territorio. "El Catatumbo es belleza y es una oportunidad de cambio. Nosotros tenemos muchas ganas de demostrarle a la sociedad y al país que más allá de la violencia, tenemos más por mostrar y que día a día trabajamos por lograr un nuevo pensamiento para ir por un nuevo camino", contó Téllez.

Resignificar su territorio

Como Richard, otros habitantes del Catatumbo han experimentado durante años la crudeza del conflicto y han vivido situaciones de estigmatización por habitar un lugar que es visto como simplemente una zona de guerra, más allá de su riqueza natural, incluyendo el relámpago, su diversidad biológica y su potencial hídrico de ríos, quebradas y caños. Dentro de esta intención y voluntad por cambiar la mirada y el concepto sobre el Catatumbo, entre sus líderes surgió una iniciativa por crear escenarios de diálogo comunitario donde hubiese participación activa de los jóvenes, los movimientos sociales, medios territoriales y nacionales, y representantes del pastoral social. [single-related post_id="944208"] La iniciativa social y cultural de los catatumberos por cambiar la percepción y la realidad de su territorio permitió que se creara uno de los escenarios para hablar sobre el tema por medio de la ideación y la innovación en el Jam escenarios posibles. Una nueva mirada del Catatumbo, que organizó la Agencia para la Reintegración y la Normalización, ARN. "Este escenario surgió en la búsqueda por garantizar que el Catatumbo sea un territorio o ecosistema con garantías para desarrollar los procesos de reintegración y participación social, ya que cuenta con el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación, ETCR, de Caño Indio en el municipio de Tibú, en el que trabaja la agencia", indicó la profesional especializada del grupo de Corresponsabilidad de la ARN, Catheryn Sepúlveda.

Construcción social a varias voces 

Esta región ha sido considerada históricamente como un componente económico importante de Norte de Santander. Se estima que en 1984 empezó su exploración petrolera y desde ese momento inició una historia de violencia entre el gobierno de la época y los indígenas motilones que se oponían a la explotación económica y a la destrucción de su territorio. Más de cien años después, esta violencia se ha prolongado por diferentes intereses en torno al conflicto, pero la comunidad sigue demostrando, a través de los escenarios de diálogo, que tiene la intención de cambiar el imaginario de lo que representa el Catatumbo para el país, sin olvidar su historia y resaltando la búsqueda de la comunidad por lograr un territorio en paz. [single-related post_id="935513"] Durante el Jam, un grupo de más de 60 personas se reunió por dos días en Cúcuta, la capital de Norte de Santander, para poner en la agenda el cambio de mirada hacia el Catatumbo, para crear una campaña de comunicación colectiva que permitiera resignificar esta subregión que es comúnmente estigmatizada o relacionada con referentes negativos. "Con estas iniciativas nosotros podemos territorializar conceptos como la reintegración, la reconciliación, el diálogo y la paz, y así queremos que funcione el país. El cambio se logra trabajando con la comunidad, que es la única forma de lograr que el Estado gane su legitimidad en zonas que han sido olvidadas históricamente", aseguró Jacobo Albán, habitante del ETCR de Caño Indio. 

"Catatumbo es... Colombia"

Después de la firma del Acuerdo de Paz entre el gobierno colombiano y las desmovilizadas Farc, este territorio continúa en medio de situaciones complejas causadas por la presencia de grupos armados. A pesar de esto, sus habitantes continúan expresando que quieren ejecutar procesos y actividades que demuestren la resistencia social frente al conflicto y el anhelo por vivir un cambio real. https://twitter.com/ARNColombia/status/1074102464754913284 Entre los resultados de este escenario de participación, los integrantes del diálogo aportaron ideas e hicieron propuestas para crear proyectos como ferias de identidad catatumbera, espacios de comunicación con la comunidad y eventos culturales de la subregión, y al terminar el diálogo conjunto se llegó a la conclusión de que no era un punto final, sino un punto de partida para trabajar por el territorio. El relámpago del Catatumbo no fue excluido de la conversación y cumplió la función de ser uno de los elementos protagonistas que representan la riqueza natural de la región. Los catatumberos ven en el brillo de esta manifestación de energía natural un reflejo de su lucha social, ya que a en medio de la oscuridad de su contexto quieren dar una luz propia prolongada de esperanza para que la región tenga color y supere sus episodios de violencia.