El coleccionista que se gana la vida vendiendo láminas del mundial

21 Septiembre 2022, 01:05 PM
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Creado Por
Nicolás
Conozca la historia de Vicente Najar, un vendedor que se ha sostenido por más de 40 años en el mundo del intercambio y venta de láminas de álbumes del mundial.

La calle 19 es uno de los lugares más representativos de Bogotá. Allí, cotidianamente se congregan miles de vendedores ambulantes para “retacar” o buscar el sustento diario. En época de mundial, esta zona tradicional de la capital del país se convierte en un punto de encuentro para aquellos coleccionistas y aficionados al álbum Panini. 

Más exactamente en la 19 con 7ma, reposa un hombre de bigote, ya de edad, que lleva más de cuatro décadas intercambiando y vendiendo láminas de los álbumes del mundial, desde México 86 hasta el más reciente Catar 2022

A eso de las 10:00 a.m., todos los días llega a dicha esquina con su carrito que contiene panfletos a su alrededor, que pregonan ser distribuidor del álbum. 

En la búsqueda de este personaje en el centro de Bogotá y aún sin reconocer su rostro, percibo a un hombre que desvalija un carrito muy pacientemente, se detiene a fumar un cigarro y mira el horizonte de una séptima que va tomando forma. Cuando está por terminar de arreglar su puesto de venta, me acerco para interactuar con él. 

“Me dijeron que con Don Vicente podía conseguir láminas de mundiales pasados. ¿Sabe si está por acá?”, le pregunté sin aún reconocerlo. “Es que Vicente soy yo”, me responde el saludo con tono agradable. 

Vicente Najar lleva cuatro décadas (que se traducen en 10 mundiales) en el mundo de la venta de álbumes e intercambio de láminas. La idea de negocio surge cuando en los años 80’s, los jóvenes bogotanos intercambiaban las tarjetas “Amor es…” en la ya mencionada calle 19. 

“Yo junté tantas tarjeticas de “Amor es…” que a uno le regalaban en el colegio. Un día me vine para la 19 y empiezo a mirar que estaba la gente de las universidades intercambiando esas tarjetas. Uno me pregunta que sí quería intercambiarlas y le dije que no, que las vendía a 50 centavos. Me di cuenta que ahí corría la plata y que le podía sacar provecho”, comentó Vicente, algo sonriente por el recuerdo de sus primeras ventas. 

Luego de darse cuenta del potencial que tenía al vender y el recurso que podría adquirir, Don Vicente se metió de lleno en la venta de láminas. Desde ahí empezó a comprar álbumes de todo tipo y en 1986 inició su despacho de figuritas del mundial de fútbol.

Vicente

Cada vez que se aproxima una nueva edición de la Copa Mundial de fútbol, los aficionados al deporte rey caen ciegamente en el exceso de publicidad, “merchandising” y todo tipo de producto o servicio en torno a este evento deportivo que acapara la mirada de millones de personas. 

Llenar el álbum es tradicional para los seguidores del mundial y con este hobbie, los comerciantes ven la posibilidad de incrementar sus ingresos y sacarle provecho a este negocio hegemónico de la editorial italiana Panini. 

Mi visita tenía el propósito de ver las láminas más antiguas que tenía, pues como mencionaba, el rumor era que tenía figuritas desde el mundial del 86. Cuando consulté por ellas me comentó que hace poco había vendido todo lo más antiguo que tenía, debido a que gracias a su viralidad en redes, una persona que viajaría a Estados Unidos se llevaría aquella mercancía valiosa por una buena cantidad monetaria. 

“Tenía como unas 7.000 láminas entre el 2006, 2002, 1998, 1994, 1990 y 1986. Todo eso se lo llevó una persona y se lo vendí porque era mercancía represada que tenía”, explicó Vicente, mientras seguía preparando su carrito para la venta del día. 

Y es que para los coleccionistas es difícil decidir cuándo vender su mercancía, pues entre más viejo sea el producto, mayor valor tendrá en un futuro. Sin embargo, Don Vicente no dudó en venderlo porque eran láminas que tenía represadas y en mundiales pasados no las vendía. Entonces, ¿cuál fue el factor diferencial para que esta vez sí quisieran comprarle todas las láminas antiguas? 

En mundiales pasados la gente no las pedía, de pronto lo que faltaba era propaganda, pero acá pasan todos los días a preguntar las más recientes”, comentó.

Colombia 94'

Vivir de la venta de láminas no es sencillo. En palabras de Vicente ha tenido que pasar etapas duras para sostener a su familia por medio de este campo que solo toma fuerza cada cuatro años.

Los años que no hay mundial, Vicente vende figuritas de otras temáticas pero claramente no tienen la misma repercusión monetaria que genera un mundial. La ganancia de estas épocas le sirven como colchón para cuando no hay temporadas futboleras.

Desde antes de la pandemia tuvo que pedir permiso para estar trabajando hoy en las calles de Bogotá, con el fin de evitar que la Policía le impidiera vender (aunque haya cientos de vendedores sin permiso en esta zona de la ciudad).

Durante la pandemia quedó debiendo dinero y con la cancelación de la Copa América 2021 en Colombia, se agravó su estabilidad económica. Una razón más para haber vendido las láminas más antiguas.

Desde hace décadas este coleccionista hace presencia en el centro con su mercancía. Vicente es más que una voz autorizada para hablar del panorama actual del mercado y cree que la gente ha perdido la emoción de llenar el álbum. “Antes vendía hasta las 10 de la noche, cuando salían los universitarios. Ahora la gente ha perdido moral para llenar esa vaina”, comenta medio renegando. 

A pesar de su edad, Vicente seguirá coleccionando todos los álbumes posibles para que en unos años recobren el valor invertido. Las láminas que en un futuro espera valorizar, las guarda en un archivador para evitar que se deterioren. 

Aunque este negocio le ha permitido sostener a su familia, no quiere forzar a su hijo para seguir en este campo. Es así como lámina tras lámina y álbum tras álbum, Vicente ha encontrado una oportunidad para salir adelante en un país donde en sus inicios como vendedor, estaba opacado por la violencia y su única alternativa para progresar era el popular rebusque.

Vicente

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