Desde el corazón del Sambódromo de Río de Janeiro, el nombre de Camilo Zamora volvió a escucharse en la edición 2026 del Carnaval de Río de Janeiro. El anfitrión y bailarín de Delirio fue, por décimo año consecutivo, el único artista colombiano invitado a participar en la celebración más grande de Brasil.
En esta oportunidad, el vallecaucano desfiló con la escuela de samba Unidos de Vila Isabel, cuya propuesta rindió tributo a la herencia africana que dio origen a la samba, exaltando la memoria colectiva como símbolo de identidad, resistencia y orgullo.
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Una puesta en escena de 3.600 integrantes
La agrupación estuvo conformada por 3.600 integrantes y presentó siete carrozas de gran formato. Zamora hizo parte del imponente carro “Abre alas”, la estructura que abre oficialmente el desfile de cada escuela.
En esta monumental carroza participaron cerca de 70 artistas. El diseño incluyó tonos beige y dorados con acentos azules y blancos, además de agua en movimiento y efectos de luminotecnia que potenciaron la experiencia visual. La escena recreó un momento previo a la esclavitud en África, evocando un reinado majestuoso con reyes, príncipes y figuras nobiliarias. El vestuario exaltó la riqueza cultural y espiritual africana que luego se expandió por América.
El desfile tuvo una duración aproximada de 60 minutos y fue evaluado por 40 jurados especializados, quienes calificaron armonía de batería, evolución coreográfica, comisión de frente, portaestandartes, reina de la batería, calidad musical, vestuario y desempeño integral.
Cada jornada del Carnaval reúne entre 70.000 y 90.000 asistentes en el Sambódromo y supera el millón y medio de espectadores en distintas plataformas. La escuela ganadora recibe el reconocimiento como la mejor escuela de samba del mundo y un incentivo económico del gobierno brasileño.
“Como caleño y como colombiano fue un orgullo poder subirme a esa carroza y demostrar la unión entre la samba y la rapidez del bailarín caleño, un factor que contribuye a que Cali sea reconocida como la capital mundial de la Salsa”, expresó Zamora.
El artista subrayó que la danza conecta culturas y comunica paz, unión, alegría y esperanza. “Mi baile no solo es el de Cali, sino el de todo un país que respira arte”, afirmó.
Un vínculo cultural entre Brasil y Colombia
Zamora recordó que su historia en Río comenzó en 2016, cuando fue visto por brasileños mientras abría el Salsódromo de la Feria de Cali, lo que derivó en la invitación al Carnaval.
Para el bailarín y para Delirio, las similitudes entre ambos países son evidentes: samba y salsa como ritmos identitarios, protagonismo de instrumentos de viento y percusión, coros colectivos y la tradición agrícola de la caña de azúcar, producto del que Brasil y Colombia son referentes mundiales.
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Tras su participación en 2026, Zamora regresará a Cali para presentarse como anfitrión en la carpa Delirio el viernes 27 de febrero, luego de representar a Colombia en uno de los escenarios culturales más influyentes del planeta.
Con 1,93 metros de estatura, comenzó a bailar a los 8 años en Jamundí, en la Casa de la Cultura. Sobrino de Leonor González Mina, “La Negra Grande de Colombia”, consolidó su carrera en escuelas de salsa del oriente de Cali y se convirtió en uno de los pioneros del Salsódromo.
