El Viche: un legado de la diáspora africana que vive en el Pacífico

Publicado por: ana.prada el Sáb, 22/01/2022 - 07:00
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Creado Por
Ana Prada
Kienyke.com conversó con la maestra Lucía Solís sobre el viche, una bebida ancestral del Pacífico colombiano que es un legado de la diáspora africana.

Kienyke.com conversó con Lucía Solís, una maestra experta en hierbas del Pacífico colombiano que logró tras varios años de trámites ante la Superintendencia de Industria y Comercio registrar su marca de viche, una bebida medicinal ancestral, que desde la Ley 2158 o ‘Ley del Viche’, tramitada ante el Congreso de la República en noviembre del 2021 es reconocida como patrimonio vivo y colectivo de las comunidades afrocolombianas de esta región del país.

Aunque tal mención sobre el viche es reciente, el trabajo que hay detrás por parte de gestores culturales como Lucía o el Ministerio de Cultura y su dirección de patrimonio es mucho, pues son décadas de trabajo y visibilización sobre no solo un producto sino sobre la recuperación de la memorias y las herencias de la diáspora africana tan vivas en el Pacífico colombiano que el mundo debería conocer. 

La Ley del Viche, ampara a los sabedores como Lucía Solís para que en sus manos quede la producción y comercialización de esta bebida del Pacífico sin que se pierda lo más importante: la identidad y la memoria. Así lo explica Lucía Solís que con su proyecto de ‘Semillas de Vida’ ha construido un legado sobre la medicina ancestral y el poder de las plantas para curar enfermedades: 

“Recuperar todo lo ancestral para que se perpetúe en el tiempo. ‘Semillas de Vida’ es fermentación antigua para una sana alimentación, una buena salud y una gran diversión. Las personas van a embellecer el ser de adentro hacía afuera. Cada una de nuestras botellas tiene una historia, y cada una tiene un componente entre plantas espirituosas, pasivas, energéticas y sanadoras. Nuestra misión y visión es recuperar el medio ambiente y permitir que nuestros jóvenes profundicen en sus raíces y vuelvan a la historia”, señala la matrona nacida en Buenaventura que creció a la orilla del río aprendiendo sobre plantas. 

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El viche viene de la caña de azúcar, la misma planta perteneciente a la familia de las poáceas de la que viene el ron, la cachaza o el aguardiente y que es originaria de África. Esta bebida del Pacífico que ahora busca darse a conocer en otras regiones del país y del mundo es un destilado de caña verde que puede llegar a tener un promedio de 40 grados de alcohol. 

Héctor Torres también sabedor y parte del equipo de ‘Semillas de Vida’ lo explica: “Es un destilado de guarapo de la caña de azúcar cultivada en el Pacífico. Aquí  hay una gran variedad de caña, hay caña negra y caña blanca, y hay cañas que son ácidas que es de la cuál se procesa el viche, que, por cierto, es una caña que no es tan dulce como la de azúcar”, menciona Héctor quien además especifica que el proceso requiere de unos alambiques tradicionales para la destilación. 

Con respecto a los tipos de Viche, Torres menciona algunos: 

“El Pipilongo es una planta que tiene un pique cuando se saborea, uno percibe el golpe del licor y un picante que se diluye suavemente en la lengua. Este sirve para la próstata, para el colon, es un buen depurante para las células cancerígenas, pero estos efectos son pasivos de la bebida”. 

“La Tomaseca se utiliza mucho más para las mujeres que sufren de cólicos menstruales severos, también para sacar algo que se llama el ‘frío’, qué pasa cuando un parto no se cuida muy bien, y la matriz no queda adecuada para tener hijos o para los miomas y ovarios poliquísticos. Este tipo de concentrado se debe tomar con cierto ritmo. 

El curado, que es la bebida de la salvaguardia, la más reconocida que es la más amarga. Esta bebida sirve mucho para la digestión, para limpiar la sangre, para el hígado, es la bebida con las propiedades más completa que tenemos en nuestra tradición del Pacífico”. 

viche contenido

‘Semillas de Vida’ cuenta con varios productos basados en la fermentación y conservación de producto por medio del viche: “La toma seca, el pipilongo, el curado, estas bebidas que traen plantas adentro, nosotros lo que hacemos es que las conservamos por mínimo tres meses, ya después de este tiempo, empieza a soltar olor, sabor, textura y propiedades, ya que la mayoría de estas bebidas tienen un origen 100% medicinal donde personas con costumbres muy sencillas que entienden el poder de las plantas lograron aprender a identificar cómo esta bebida podía curar y aliviar malestares. Además empezaron a crear recetas para enfermedades más específicas que cada vez fueron más funcionales”, señala Héctor. 

Otros de los productos relacionados con el viche son el vino de Naidí, un conservado de un año de la semilla de Naidí, que contiene una gran fuente de hierro y de vitamina C, además que ayuda a depurar el organismo o el cóctel frutal, donde se dejan fermentar frutos junto con el viche: “una bebida con un gran valor nutricional y un gran sabor”.

El trabajo de Lucía Solís es un auténtico tesoro que evoca las tradiciones de la diáspora africana que ella con sus productos busca transmitir a nuevas generaciones: 

“Nosotros aquí tratamos de transmitir, de mostrar nuestra historia, contarla, mostrar los valores que tienen este tipo de bebidas, este tipo de procesos, y qué tan importante es para nosotros, no solo para los que estamos relacionados directamente con la cultura, sino para todas las personas de Colombia. Nosotros como colombianos tenemos el deber de presentar esto a cada persona, sea local o extranjera”.

Resistencia, alegría, cultura o memoria son solo algunas palabras que acompañan y representan al viche, una bebida que ha tenido que abrirse camino para buscar  ser reconocida y salvaguardar el legado a nuevas generaciones.

“Verán, el viche lleva mucho tiempo en nuestra cultura, pero nunca había sido considerada una bebida legal, es una bebida artesanal y no estaba registrada oficialmente como un licor. Sin embargo, aunque la bebida tenía este inconveniente, era muy conocida. Fue entonces cuando apareció una persona que registró el viche y sus derivados, como propios lo que suscitó la preocupación de varios sabedores, fue la maestra Lucía quien lo descubrió y se apropió del tema para visibilizar el caso y el impacto que podría tener, así que por esa labor la condecoraron”, relata Héctor mientras muestra un galardón que reposa junto a varias botellas de viche. 

Esta bebida que ya puede ser encontrada no solo en el Pacífico sino en otras regiones del país gracias a esta ley, es protagonista en restaurantes de reconocidos chefs como Leonor Espinosa De La Ossa propietaria de Leo, el establecimiento que recientemente entró a la lista de los mejores del mundo. También es la bebida oficial del Festival Petronio Álvarez, donde al son de violín caucano, los cantos tradicionales o Chirimía los asistentes bailan, escuchan y toman viche. 

Sin lugar a dudas son muchos los retos y oportunidades que tiene el viche  por delante para posicionarlo como uno de los productos más autóctonos y que mejor representen la cultura del país y de la que los colombianos se sientan orgullosos. 

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