Más de 165 kilogramos de cocaína ocultos en pianos de cola y generadores eléctricos dejaron al descubierto una sofisticada red internacional de narcotráfico que operaba desde Colombia hacia Estados Unidos, Europa y Canadá. La estructura fue desmantelada tras la captura en Bogotá de su presunto cabecilla.
El detenido fue identificado como Henry Giovanni Garzón Rodríguez, señalado por las autoridades como el principal articulador logístico de la organización. Su captura se logró mediante orden judicial en un operativo liderado por la DIJIN, en coordinación con la Fiscalía y agencias internacionales como ICE/HSI y CBP de Estados Unidos, así como la Policía Montada de Canadá.
Según la investigación, Garzón no solo coordinaba el envío de la droga, sino que diseñaba los métodos de ocultamiento. La red utilizaba objetos de gran tamaño, denominados “macro-elementos”, como pianos de cola y generadores eléctricos para camuflar la cocaína y evadir los controles en puertos y aeropuertos.
El caso se destapó tras la conexión de tres incautaciones clave en distintos países, que permitieron reconstruir la ruta del narcotráfico.
El primer golpe ocurrió en Miami, a mediados de julio de 2024, cuando autoridades interceptaron un piano de cola enviado desde Bogotá con destino a Canadá. En su interior encontraron 62,7 kilogramos de cocaína. En ese procedimiento fueron capturados cuatro ciudadanos canadienses y se incautaron 10.000 dólares canadienses, además de equipos tecnológicos.
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Días antes, el 3 de julio, en el puerto de Cartagena, un generador eléctrico con destino a Países Bajos fue inspeccionado por la Policía. Dentro de su estructura había 57 kilogramos de cocaína ocultos.
El tercer caso se registró el 17 de julio en el aeropuerto El Dorado de Bogotá. Allí fue detectado otro piano de cola que iba hacia Portugal y que contenía 54 kilogramos de droga. Las autoridades establecieron que los envíos eran gestionados con identidades falsas para dificultar el rastreo.
Para dar apariencia de legalidad, la organización utilizaba empresas fachada dedicadas a la exportación, lo que le permitía mover los cargamentos sin levantar sospechas en las primeras fases del proceso logístico.
Con la captura de Garzón Rodríguez, las autoridades consideran desarticulada la estructura y golpeada directamente su cadena logística internacional, una de las más complejas detectadas recientemente por el uso de objetos de gran tamaño para el ocultamiento de droga.
Tras las audiencias, un juez de control de garantías legalizó la captura e impuso medida de aseguramiento en centro carcelario. La Fiscalía le imputó cargos por tráfico, fabricación o porte de estupefacientes agravado y concierto para delinquir con fines de narcotráfico.
