Al 31 de marzo de 2026, el escrutinio general del Senado todavía no había arrancado formalmente. La razón, según ha explicado el Consejo Nacional Electoral (CNE), no es una suspensión del proceso ni una anomalía extraordinaria, sino una secuencia operativa: primero debía cerrarse el escrutinio nacional de la Cámara de Representantes, incluido el frente más demorado, que fue la votación de los colombianos en el exterior.
No es que el Senado no tenga resultados: falta la fase que los vuelve oficiales
Buena parte de la confusión viene de meter en la misma bolsa dos momentos distintos de la elección. Una cosa es el preconteo, que entrega una fotografía preliminar la noche de la votación, y otra muy distinta es el escrutinio, que revisa actas, tramita reclamaciones y consolida los resultados con efectos jurídicos. La Registraduría lo resume de forma simple: el preconteo es informativo y los resultados oficiales solo existen cuando concluye el escrutinio a cargo de las comisiones escrutadoras y del CNE.
Eso significa que el Senado sí tiene una cifra preliminar conocida desde el 8 de marzo, pero todavía no había entrado, al cierre del 31 de marzo, en la fase nacional que permite definir oficialmente curules y credenciales. Incluso la propia página del Senado ha insistido en ese punto: solo el escrutinio tiene validez legal para declarar quiénes serán los senadores electos para el periodo 2026-2030.
El cuello de botella estuvo en Cámara y, sobre todo, en el exterior
La explicación central del retraso está en la carga de trabajo que seguía acumulada en la Cámara de Representantes. El 30 de marzo, el presidente del CNE, Cristian Quiróz, informó que ya se habían definido oficialmente 173 de los 182 representantes que se posesionarán el 20 de julio, pero seguían abiertos tres frentes: una disputa en Chocó, reclamaciones en Cundinamarca y dos subcomisiones pendientes con papeletas de consultados que no cambiaban el resultado. Ese mismo balance dejó claro que el escrutinio de Cámara había absorbido la prioridad institucional antes de abrir la fase general del Senado.
A eso se sumó la revisión de la votación en el exterior, que fue una de las partes más lentas del proceso. El CNE reportó un avance del 98 % en ese escrutinio y explicó que aún faltaban pliegos procedentes de Rusia y Ghana para completar la consolidación. En total, la revisión abarcó 3.332 mesas y un censo de más de 2,5 millones de colombianos residentes fuera del país. Con ese frente todavía abierto, el tribunal optó por cerrar primero Cámara antes de abrir formalmente el capítulo nacional del Senado.
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Lo que viene ahora sí define las curules
La consecuencia política de esa espera es clara: mientras no arranque el escrutinio general del Senado, la discusión pública sigue moviéndose sobre una foto preliminar y no sobre la composición oficial de la corporación. Por eso el punto no es si hubo o no conteo, sino cuál etapa del proceso está corriendo y cuál de ellas tiene valor jurídico. El propio Senado ha recordado que, una vez terminado ese escrutinio nacional y resueltas las impugnaciones, el CNE será el encargado de declarar oficialmente la elección y entregar las credenciales.
