La FIFA dejará fuera los nombres comerciales en sus sedes del Mundial 2026 y usará nombres neutrales ligados a la ciudad o región. Los contratos locales siguen, pero la exposición de marca cambia durante el torneo.
¿Qué cambia en la práctica?
No es que el estadio "pierda" su nombre legal ni que se caiga un contrato. Lo que cambia es el nombre operativo del torneo: el que sale en entradas, mapas, guías, acreditaciones, marcadores de partido y gráficos de transmisión. Fuera del Mundial, el recinto puede seguir usando su marca habitual.
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¿Por qué la FIFA lo hace?
La lógica es directa: el Mundial se sostiene con patrocinadores oficiales y reglas para evitar el marketing de emboscada, es decir, que una empresa se asocie al evento sin pagar por ese derecho. Si el estadio se llama como una marca que no está dentro del paquete oficial, esa marca ganaría visibilidad global sin autorización. Por eso la FIFA busca un entorno "limpio" durante el torneo.
Ejemplos de nombres oficiales
En materiales del torneo ya se ven cambios de "alias" por ciudad:
- AT&T Stadium (Arlington) figura como Dallas Stadium.
- Gillette Stadium (Foxborough) aparece como Boston Stadium.
- SoFi Stadium (Inglewood) se muestra como Los Angeles Stadium.
- En Canadá, BMO Field se presenta como Toronto Stadium, mientras BC Place Vancouver conserva su denominación.
- En México, el estadio conocido por décadas como Azteca aparece como Mexico City Stadium. También se usan nombres como Estadio Guadalajara y Estadio Monterrey.
Debranding: más que un letrero
El ajuste no es solo estético. En la operación del torneo se suelen cubrir o retirar señales visibles de marcas no autorizadas en pantallas, tableros y señalización interna. Eso implica coordinación entre el operador del estadio, logística y producción.
Impacto para las marcas
Los acuerdos de naming rights (derechos de nombre) siguen vigentes, pero durante el Mundial pierden su vitrina más obvia: el nombre no circula en el rótulo oficial del evento. El costo está en el retorno mediático de esas semanas, aunque el público local continúe identificando el estadio por su denominación habitual.
Una tensión entre negocio local y global
El renombramiento temporal resume una tensión conocida: los estadios monetizan su nombre a nivel local, mientras la FIFA vende exclusividad a escala mundial. En 2026, con 16 ciudades sede y un calendario concentrado entre el 11 de junio y el 19 de julio, el control de marca se vuelve una pieza clave del modelo comercial del torneo.
