La encuesta más reciente midió cómo llegarían las consultas presidenciales del 8 de marzo. En la Gran Consulta, Vicky Dávila aparece de primera con 10%, pero el dato que manda es otro: 52% respondió “no sabe/no responde”.
En la consulta del bloque de izquierda, el sondeo pone arriba a Iván Cepeda con 40%. Sin embargo, ese número quedó tomado antes de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) decidiera que Cepeda no puede participar en esa consulta.
En esa misma medición no aparece la consulta del Centro de las Soluciones. La foto, entonces, registra un escenario previo a ajustes de última hora y con una bolsa grande de votantes sin decisión.
El punto de fondo
Las consultas se juegan con dos filtros. El primero es el tarjetón: quién aparece y quién no. El segundo es la habilitación: la decisión formal que define quién puede competir, en este caso a cargo del Consejo Nacional Electoral (CNE).
Por eso una medición de opinión funciona de una manera y el proceso electoral de otra. La encuesta recoge preferencias en el momento del trabajo de campo. El CNE define el listado final que verá la gente el día de la votación. En buen romance: una cosa es popularidad medida y otra, competencia autorizada.
Gran Consulta: empate por el segundo lugar
En la Gran Consulta, el segundo puesto no es de una sola persona. Juan Manuel Galán y Paloma Valencia están empatados con 8% cada uno, por detrás de Dávila (10%).
Luego aparecen Juan Carlos Pinzón (6%), Enrique Peñalosa (6%), Juan Daniel Oviedo (5%), Aníbal Gaviria (3%), David Luna (2%) y Mauricio Cárdenas (1%). El orden importa, pero el número pesado es la indecisión: 52% sin candidato. Con esa bolsa, el "primer lugar" funciona como punto de partida, no como señal de cierre.
¿Qué está en juego?
El 52% sin decisión cambia el incentivo de campaña. La pelea deja de ser solo por crecer un punto y se vuelve por capturar votantes que todavía no están amarrados a un nombre dentro del mismo bloque. Eso explica por qué un empate como el de Galán y Valencia pesa: con un electorado tan suelto, el segundo lugar no es una medalla, es una puerta abierta.
En el bloque de izquierda, el sondeo marca a Cepeda con 40%, mientras Roy Barreras y Camilo Romero aparecen con 4% cada uno. También deja un dato duro: 44% dice que no votaría por ninguno de los nombres mencionados y 9% no responde. A eso se suma el cambio de tarjetón por la decisión del CNE: la recta final se corre sin el nombre que lidera esa medición.
¿Qué midió la encuesta y qué sigue?
El estudio se realizó entre el 26 de enero y el 9 de febrero de 2026. Fueron 2.140 encuestas presenciales en 57 municipios, con 2,4% de margen de error reportado y 95% de nivel de confianza. Ese detalle fija el alcance: es un corte de calendario, no un resultado oficial.
El paso práctico es el mismo para todos los bloques: el tarjetón final se arma con las candidaturas que queden habilitadas. En la izquierda, eso obliga reacomodo. En la Gran Consulta, la carrera es por convertir esa bolsa del 52% en voto efectivo antes del 8 de marzo.
