General (r) Naranjo no será candidato: qué dice y qué cambia en 2026

Lun, 19/01/2026 - 07:21
El retiro de Óscar Naranjo reabre la disputa por el centro en 2026, en un escenario marcado por encuestas, consultas y personalismo político.
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La decisión del general (r) Óscar Naranjo de no entrar a la contienda presidencial volvió a mover el tablero de la campaña 2026, justo cuando el calendario electoral aprieta. Su salida llega en medio de sondeos que muestran una competencia cada vez más polarizada y un centro que sigue sin un nombre capaz de condensar ese voto.

El calendario aprieta: el 8 de marzo como primer filtro

A menos de siete semanas de las elecciones legislativas del 8 de marzo, la campaña ya se parece menos a una pista abierta y más a un embudo. Ese día no solo se elige Congreso: también están previstas consultas que podrían ordenar la baraja presidencial o fragmentarla todavía más.  En ese contexto, lanzar una candidatura "desde cero" cuesta más: hay menos tiempo, menos margen para errores y más ruido compitiendo por atención.

Naranjo se retira y deja un mensaje sobre el tono de campaña

En sus declaraciones públicas, Naranjo puso sobre la mesa dos ideas que hoy pesan en el ambiente: la seguridad como preocupación prioritaria y el riesgo de una campaña convertida en un plebiscito emocional, sin discusión de fondo. También marcó distancia de las etiquetas fáciles y pidió un debate más serio. Y trazó una línea política al señalar una "diferencia abismal" con Abelardo de la Espriella, dejando claro que no veía ahí un punto de encuentro.

Lo que dicen las encuestas sobre el personalismo de la política

Los datos divulgados por una medición de RCN ubican a Iván Cepeda liderando intención de voto (30%), seguido de Abelardo de la Espriella (22%). Más atrás aparecen Paloma Valencia (3%) y Juan Manuel Galán (2%), según la información citada por Caracol Radio.

Más allá de los porcentajes, la foto sugiere algo conocido en la política colombiana: el personalismo ordena la competencia a velocidad de crucero. Cuando la gente identifica rápido a alguien como "el de Petro" o "la de Uribe", esa asociación funciona como atajo mental. Ayuda a recordar, ayuda a escoger, y a veces reemplaza la discusión programática. Con un calendario encima, esos atajos pesan más.

El centro sin carta clara: el vacío que deja Naranjo

En la práctica, Naranjo parecía cubrir un espacio: experiencia institucional, agenda de seguridad y capacidad de hablarle a votantes incómodos con los extremos. Su salida agranda el problema del centro: hay electores que se ubican ahí, de acuerdo con la encuesta de RCN más del 28% de la gente se declara de centro. Sin embargo, no hay necesariamente una coalición operando, ni reglas claras, ni un mecanismo común para escoger candidato. Sin eso, el centro se vuelve una etiqueta amplia que se siente real en conversación, pero se diluye a la hora de votar.

La pregunta de fondo: ¿Santos puede "crecer" a alguien?

Con Naranjo fuera, vuelve una pregunta que se escucha en pasillos políticos: si Petro y Uribe siguen ordenando parte del mapa, ¿quién ordena el centro? En esa discusión aparece el expresidente Juan Manuel Santos. Si decide jugar, tiene dos rutas posibles: respaldar a un nombre ya establecido (porque el tiempo es corto) o ayudar a armar una unidad mínima con reglas y prioridades compartidas para evitar que el centro llegue dividido al 8 de marzo. Si no interviene, también manda un mensaje: que el centro tendrá que resolver su candidatura sin un árbitro reconocido.

Lo concreto es esto: la salida de Óscar Naranjo no solo reduce el menú. Hace más evidente la lógica de la campaña 2026, donde el reconocimiento rápido y los paraguas políticos parten con ventaja, mientras el centro sigue buscando una voz que no se quede en intención, sino que se traduzca en votos.

 

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