Colombia recibirá en los próximos días a la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, invitada para acompañar los comicios de Congreso (8 de marzo) y Presidencia (31 de mayo) de 2026. La Registraduría Nacional y el Consejo Nacional Electoral (CNE) formalizaron el despliegue mediante un acuerdo administrativo suscrito en diciembre.
Un despliegue que venía en curso
El proceso se venía preparando desde 2025. La invitación se extendió en septiembre de 2025, con comunicación formal fechada el 24 de septiembre de 2025, según el boletín oficial. El paso clave llegó el 18 de diciembre, cuando la Delegación de la Unión Europea, la Registraduría y otras entidades firmaron el acuerdo administrativo que "oficializa" la presencia de la misión. En la práctica, ese documento establece reglas de coordinación para su trabajo durante el ciclo electoral.
¿Por qué importa la observación internacional?
El registrador nacional, Hernán Penagos, señaló la llegada de la misión como un refuerzo a la transparencia y la legitimidad del proceso, con el objetivo de fortalecer la confianza ciudadana. En términos simples, el valor de una misión externa está en que observa, deja registro de lo que ve y formula recomendaciones sin participar en la competencia electoral. No reemplaza a las autoridades nacionales, pero añade una capa de seguimiento y contraste.
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¿Qué suele mirar una misión?
Aunque el término puede sonar abstracto, la observación suele concentrarse en tres frentes:
- Reglas y organización: cómo se aplican tiempos, procedimientos y decisiones para que votar sea posible y predecible.
- Garantías y equilibrio: condiciones de competencia, acceso a información y el comportamiento de actores institucionales frente a campañas y financiación.
- Jornada y conteos: qué ocurre el día de la votación y cómo se trazan los pasos posteriores.
Fechas y lo que viene después
El acompañamiento se enmarca en dos hitos: Congreso el 8 de marzo y Presidencia el 31 de mayo de 2026. La Registraduría también avanza en la implementación de recomendaciones de misiones que observaron las elecciones de 2022 y 2023. Ese punto importa porque el impacto de la observación no se mide solo el día de las urnas, sino en los ajustes que se adoptan después y en qué tan sostenibles resultan para el sistema electoral.
