Durante años, visitar Leo significó entregarse a una travesía cuidadosamente diseñada por la chef Leonor Espinosa. Un recorrido gastronómico donde cada plato contaba una historia sobre los territorios, las comunidades y la biodiversidad de Colombia. Ahora, el reconocido restaurante da un nuevo paso en su evolución con el lanzamiento de un menú a la carta que promete acercar su propuesta a más comensales sin perder la identidad que lo ha convertido en referente mundial.
La nueva apuesta convivirá con el tradicional menú degustación, una experiencia que continuará siendo el corazón conceptual del restaurante. Sin embargo, esta alternativa llega para quienes prefieren construir su propio camino alrededor de la mesa, eligiendo sabores, ritmos y combinaciones según sus gustos.
Una cocina libre, pero fiel a sus raíces
Lejos de representar un cambio de rumbo, la nueva carta surge como una extensión natural de la filosofía culinaria de Leonor Espinosa. La biodiversidad colombiana, la investigación cultural y el diálogo entre tradición e innovación siguen presentes en cada preparación.
La diferencia está en la forma de vivir la experiencia. En lugar de seguir un recorrido preestablecido, los visitantes podrán seleccionar los platos que más despierten su curiosidad y crear una conexión más personal con los ingredientes y los territorios que estos representan.
"La esencia de Leo permanece intacta", parece ser el mensaje detrás de esta transformación, que busca ofrecer una experiencia más abierta sin sacrificar el profundo trabajo de investigación que caracteriza al restaurante.
Ingredientes colombianos convertidos en protagonistas
Traducir años de exploración biológica y cultural en una carta más accesible fue uno de los principales desafíos del equipo creativo. El resultado es una selección de platos que condensan el ADN de Leo en preparaciones directas, sofisticadas y llenas de identidad.
Entre las novedades destacan los tomates acompañados de pesto de sacha inchi y crema de queso Paipa, el atún con emulsión de hormigas culonas y los raviolis rellenos de marañón con mantequilla elaborada a partir de hierbas de páramo.
La propuesta también rescata algunos de los platos más emblemáticos de la historia del restaurante, como las reconocidas carimañolas de conejo y el pulpo con corozo, preparaciones que se han convertido en símbolos de la cocina contemporánea colombiana.
Cada ingrediente utilizado proviene de ecosistemas nacionales y del trabajo conjunto con productores locales, fortaleciendo un modelo basado en la sostenibilidad, la regeneración ambiental y el impacto social positivo.
Una experiencia que también se bebe
La propuesta gastronómica encuentra su complemento en el universo líquido desarrollado por la sommelier Laura Hernández Espinosa. Su selección integra vinos cuidadosamente escogidos, coctelería de autor y una línea propia de bebidas sin alcohol que incluye espumantes y vinos blancos y tintos diseñados específicamente para dialogar con la cocina de Leo.
La intención es que cada bebida funcione como una extensión de los sabores presentes en el plato, construyendo una experiencia armónica donde gastronomía y líquidos hablen el mismo lenguaje.
Con esta apertura hacia un formato más flexible, Leo busca derribar barreras y acercar su propuesta a nuevos públicos. La experiencia deja de ser únicamente un recorrido guiado para convertirse también en una invitación a descubrir Colombia a través de elecciones propias.
