1000 excusas para no ir al Gimnasio

1 de noviembre del 2013

Obviamos que la mejor forma de tener un buen cuerpo es haciendo ejercicio, nos resignamos a ser el/la flaco(a) o el/la gordito(a).

gimnasio-maitena

Tan habitual se ha convertido que todos los años cuando llega el 31 de diciembre entre nuestros muchos propósitos para el año nuevo tengamos siempre el de ir al gimnasio. Todos aunque con necesidades distintas (unos para bajar todo lo que comieron en diciembre y desde que nacieron, otros(a) para tonificar o ganar masa muscular, etc…) en algún momento lo hemos tenido. Pero el cumplimiento de esa meta, reto, o anhelo termina postergándose para el otro año y así para los que le siguen.

Hay que aceptarlo, somos flojos por naturaleza y la pereza nos gana; queremos tener un cuerpazo pero terminamos siendo los reyes del optimismo “comiendo de todo y esperando a que ocurra un milagro”. Pero en serio, ¿por qué la vida es tan injusta? Ojalá que comerse 10 chocolatinas, una gaseosa, cuatro perros calientes y una pizza sacaran abdominales. O que respirar sacara músculos a los hombres, y en las mujeres de poquitas nalgas todo lo que comieran se le fuera para la cola. Sería perfecto ¿No?. Lamentablemente la realidad es inversamente proporcional a todas estas fantasías.

Como obviamos que la mejor forma de tener un buen cuerpo es haciendo ejercicio nos resignamos a ser el/la flaco(a) o el/la gordito(a) del combo de amigos. Por supuesto siendo expertos en sacar 1000 excusas para no ir al gimnasio con tal de justificar nuestra conducta poco saludable. Lo que termina convirtiéndose en un trauma cuando vamos a playa o piscina con nuestras amistades. Por lo general en un momento como esos un(a) gordito(a) o flaco pone los mil peros para quitarse la ropa y quedar en traje de baño; ante la presión de sus amigos saca el valor, se lanza al agua para no quedar como el/la acomplejado(a) aguafiestas. Claro está que siempre hay el/la iluso(a) que cree que espichándose y bañándose con ropa no se le va a notar la gordura. O el flaco que sacando pecho va a lucir musculoso. Pero al final esos que se rehúsan a bañarse siempre terminan pasando un mal rato porque mientras lo hacen mentalmente se gritan: <¡Aquí todos tienen mejor cuerpo que yo! ¿Por qué carajos no nací con una anatomía perfecta? ¿Por qué carajos no fui al gimnasio? ¿Por qué soy tan glotón(a)? ¿Por qué tengo estas piernas tan flacas? ¿Por qué tengo este barrigón? Etc…>.

Lo usual de una persona que saca 1000 excusas para no ir al gimnasio es que cuando ve a alguien que sí se cuida y tiene disciplina con el ejercicio aunque trate de disimular siente envidia de la buena. Claro, muchos no lo admiten pero se les nota cuando dicen expresiones como: “Inyectándose o tomando cosas raras cualquiera”, “Haciéndose cirugía quién no”, “Ese man mínimo es gay”, “Esa es prepago”, “Seguro se la pasa subiendo fotos presumiendo su cuerpo”, “Si yo fuera al gimnasio estuviera así o mejor”. Pero van un día al gimnasio y sienten que ya tienen músculos comos los de Cristiano Ronaldo, pero el dolor producidos en sus cuerpos después de ese primer día los aleja.

Para nadie es un secreto que la primera semana en el gimnasio se convierte en un karma, la fatiga muscular producida por el entrenamiento es lo peor. Gracias al dolor resultante en todo el cuerpo uno termina aceptando su flacura o gordura, formulándose excusas mentales como:

– Mejor comienzo la otra semana.

– Así me hizo Dios y no puedo ir en contra de sus designios.

– Ser gordito(a) está de moda.

– Toda persona tiene su gordito(a) que la vuelve loca(o).

– El que lo quiere a uno de verdad, lo quiere tal como es.

– Tengo muchas cosas que hacer para andar perdiendo el tiempo ahí.

– El gimnasio es pa´maricas y prepagos.

– Yo mejor me opero.

– El gimnasio definitivamente no es lo mío.

Y así las que usted se pueda imaginar. Ese es el gran error, ver el gimnasio como algo imposible y sacarle 4859622674 excusas para no ir. A veces hacemos el esfuerzo de pagar membresía por un año (como para tener una obligación de no dejar perder la plata), vamos una semana y luego actuamos como si se nos hubiese olvidado el camino y dejamos de asistir. Y al final siempre terminamos arrepentidos deseando tener un cuerpo escultural mientras comemos como unos(as) cerdos(as).

La palabra disciplina se nos olvida, y es ella como en muchos otros aspectos de nuestra vida la que nos conducirá al éxito. Toca dejar de ver “el gimnasio” o “hacer ejercicio” como una actividad imposible o restringida para los modelos, deportistas o la gente de la TV. Darse cuenta que manejar hábitos de vida saludable desde jóvenes es la base para que en un futuro nuestro organismo no nos pase factura antes de lo que pensamos. Y entre otras cosas sentirnos mucho mejor con nosotros mismos.

images

________________________________________________________________________________________________________________

Me siento muy, pero muy feliz de que hayas leído este post!!! Si te gustó  el articulo te invito a compartirlo con tus amigos en Facebook y Twitter. Por favor sigue el blog, y si quieres deja tus comentarios o ideas para nuevos artículos. O si lo que quieres es dejar una critica hazla sin compasión. También puedes encontrar este post y muchos más en: www.mistertirado.blogspot.com,  un abrazo!!

 

 Alvaro J Tirado R.

Twitter: @MisterTirado

Instagram: alvarojtirado

 

 


* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO