1968, cuando el mundo tenía conciencia

1968, cuando el mundo tenía conciencia

28 de febrero del 2018

Se cumplen cinco décadas de un año que fue un punto de inflexión en las sociedades modernas y del cual aún hoy en día recibimos muchas influencias: el año de 1968.

Muchos de los que nacimos en la década de los 80 y 90’s crecimos bajo la influencia de lo que sucedió en ese periodo. Aun cuando no fuimos testigos presenciales de las multitudinarias marchas estudiantiles, los festivales de rock o las protestas en contra de la guerra de Vietnam, estuvimos en un ambiente rodeado e influenciado por aquellos momentos históricos emblemáticos.

Durante escuela y colegio era célebre escuchar a los mayores en sus charlas de juventud. Los familiares más adultos nos contaban sus anécdotas de la vida y lo que había pasado durante este periodo convulsionado, pero también de mucha creatividad y conciencia.

El estallido de las protestas conocido como ‘Mayo Francés’, como se llamó comúnmente a aquel fenómeno de rebeldía que comenzó en París cuando grupos de estudiantes se rebelaron contra la sociedad de consumo dando lugar a la que fue sin duda la mayor huelga general de Francia, que puso en aprietos la Quinta República que el encopetado General Charles de Gaulle había abierto diez años antes y que acabó un mes después con el anticipo electoral, en junio de ese año.

Lo que comenzó en las calles de París como un movimiento universitario sin mayor relevancia se extendió como pólvora hacia otros países como Alemania, la entonces Checoslovaquia (la primavera de Praga), México (Tlatelolco), entre otros.

En Estados Unidos los campus universitarios se colmaron de jóvenes que quemaban sus tarjetas de reclutamiento para evitar pelear en un lejano país asiático el cual ni siquiera podían identificar en el mapa. Por primera vez los terribles acontecimientos que ocurrían en las selvas y ciudades de Vietnam fueron transmitidos en televisión en vivo y sin censura.

El gobierno y los militares aseguraban que era cuestión de tiempo para que los rebeldes viet-cong se rindieran como resultado de sus operaciones de búsqueda y destrucción, de helicóptero y metralla con un enemigo que se desvanecía entre la humedad y la manigua de la selva húmeda.

Los soldados americanos siempre ganaron todas las batallas con una ventaja abrumadora, pero la ofensiva del Tet, donde los rebeldes fueron capaces de entrar a terrenos de la embajada americana en Saigon fue el punto de inflexión para inclinar a la opinión pública mundial; a demostrarse en contra de la guerra.

Esas mismas protestas fueron el punto álgido del movimiento que buscaba la igualdad de los afroamericanos liderado por el célebre Martin Luther King conocido por su célebre discurso: “I have a dream” (tengo un sueño) y quien fuera asesinado en mayo de 1968.

Con pocos meses de diferencia otro visionario que también abogaba por la igualdad de derechos para todos los ciudadanos fue inmolado: se trataba de Robert Kennedy.

A partir de la euforia causada por estos sucesos, el conflicto de Vietnam se convirtió en una leyenda, es así como se rodaron cientos de películas, se escribieron cientos de libros; se generó una banda sonora propia, comenzaron a cantar Los Rolling Stones, Janis Joplin, The Doors, Areta Franklin, etc. Dando origen a un nuevo género musical: el rock contracultural.

Las guitarras eléctricas, las melenas largas, la actitud irreverente y las letras controversiales fueron la constante por aquellos años.

Con todos estos acontecimientos y convulsiones muchos pensaban que era cuestión de tiempo que el sistema y la sociedad de consumo sucumbiera y diera origen a un nuevo tipo de mundo onírico y utópico al estilo de la letra de la canción de John Lennon “Imagine” donde no hay ni cielo, ni infierno, ni países, viviendo la vida sin posesiones, etc.

Pero no fue así, las protestas fueron disuadidas, la guerra terminó, los soldados regresaron a casa con sus secuelas permanentes, los afros seguían peleando por sus derechos, la equidad de género sigue siendo materia pendiente.

Pero no todo fue incompleto porque lo que sucedió en ese año de alguna manera cambio la forma en como el mundo está configurado.

En estos tiempos de Internet y redes sociales en donde se habla que la generación del nuevo milenio está perdida irremediablemente en el sueño profundo de la pasividad y el contentamiento, es justo volver a mirar atrás a una época ya algo lejana en el tiempo, pero que sirvió de referente a las generaciones venideras porque sigue representando las voces quienes tenían lucidez, conciencia, solidaridad, creatividad, brío, y ante todo, sentido de la humanidad.

El futuro dirá si el 2018 fue un año que marcó época para la historia o no. Que diría Jim Morrison: el legendario vocalista y poeta de la banda “The doors” ícono de la  contracultura si pudiera ver el estado del mundo en este siglo XXI, estaría asombrado, o quizás se estaría revolcando en su tumba….

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