Accidentes de transito: todos somos vulnerables

16 de agosto del 2017

el sentido común es el menos común de los sentidos…

Polonia

Foto: Shutterstock

El otro día me encontraba viajando con mi esposa en el Cabo de La Vela desde el caserío hasta el mirador de El Faro esa península donde el desierto se encuentra con el mar de una manera impresionante y que es un destino muy apetecido por todos los viajeros que llegan a la desolada, pero atractiva e interesante Guajira.

Todos los que se dedican a hacer turismo por esos ‘lares’ son Wayuu que lo hacen  temporalmente alternando su trabajo en comercio o artesanías con llevar a los turistas por estas tierras. Al montarme le pregunte al motociclista:

-¿Tiene casco?

-No, aquí no hay necesidad

De eso me di cuenta cuando ya iba haciendo el recorrido, nadie se fijaba en ponerse casco, además nadie en los vehículos portaba cinturón de seguridad.

En otra ocasión un amigo me comentaba que buscaba regalar una silla para llevar un bebe en el carro y la mayoría de respuestas eran: -no creo que lo vaya a necesitar-, me decía con indignación. Muchos niños colombianos crecen en un carro de familia sin haber usado una silla auxiliar, solo porque culturalmente es algo que simplemente no se usa.

Como motociclista yo mismo fui víctima de la imprudencia de un irracional conductor de camión; cuando por exceso de velocidad invadió mi carril obligándome a hacer un giro inesperado que me produjo una caída y acto seguido ida al hospital.

Esta falta de visión explica por qué de acuerdo a INVÍAS el país registra alrededor de 6.000 muertes en la calle por año –una cada 90 minutos y alrededor de 40.000 heridos-. Los accidentes de tráfico son la mayor causa de mortalidad en la gente joven se ha llevado más colombianos que 52 años de conflicto armado.

Los datos son alarmantes, pero en la práctica es muy fácil darse cuenta de lo comúnes que son los accidentes de tráfico. En las calles de Bogotá es muy usual ver choques, grúas ambulancias, además de trancones monumentales.

Una vez caminando por el andén en la calle siguiente del apartamento donde vivía cerca de la Avenida Boyacá  escuché el frenado de las llantas seguido del estruendo del metal retorcido; cuando un casco me hizo contacto. Acto seguido el motociclista estaba sobre el pavimento revisándose su cuerpo para ver si tenía alguna herida cuando llego una señora bastante encopetada y a reprocharle en tono angustioso:

-Mijo el casco no es solo con ponérselo, también hay que apretarlo.

Otro señor responde irónicamente:

-Al menos tenía casco, muchos lo usan para solo protegerse el codo.

De acuerdo a los datos de una reconocida empresa aseguradora de accidentes de tráfico dos tercios de las muertes en la carretera son causadas por traumas múltiples y un tercio específicamente por trauma en el cráneo o el tórax.

Los accidentes son ocasionados principalmente por exceso de velocidad, no seguir las normas de tránsito y condiciones asociadas al estado de las calles y carreteras así como el clima. Por supuesto en Bogotá es más evidente debido al lamentable estado de la malla vial. Otro factor que contribuye son “las distracciones” muy comunes en los conductores masculinos o el hablar por el teléfono celular.

Estas estadísticas solo muestran el grueso de número de accidentes fatales pero no los errores que se comenten en trayecto. Asumiendo que ahora mismo hay más motos haciendo viajes que carros –hay 6 millones de motos registradas en Colombia y 4 millones de carros-.

El sentido común indica que se es más vulnerable en una moto que en un carro. Juegan un papel importante los peatones y su vulnerabilidad al tráfico así como las imprudencias que ellos mismos cometen.

Los radares y cámaras solo tienen escasa cobertura usualmente en las autopistas y calles nuevas donde es más seguro manejar. Se piensa en incrementar imponiendo más normas… pero será que eso es suficiente, como el ejemplo de los cinturones de seguridad traseros que son obligatorios desde el 2004, pero ¿quien los usa?

Como dice la sabiduría popular: el sentido común es el menos común de los sentidos…

Estas cifras aumentan considerablemente los fines de semana cuando se agregan los conductores en estado de embriaguez. Bogota, Medellin y Cali lideran las estadísticas.

El estudio de la misma aseguradora afirma que el estado de las vías en los departamentos llaneros de Casanare, Arauca y Meta son los que se encuentran en pésimo estado; conducir en rectas en alta velocidad tiene sus riesgos, sobre todo cuando el estado de la vía no es el mejor.

En Bogotá esto se disminuye debido a que se usa mucho el transporte público y también porque el tráfico pocas veces alcanza su máxima velocidad.

El aumento considerable del número de motocicletas que utilizan el espacio publicó también contribuye a subir las estadísticas de heridos y victimas mortales. No es raro ver en las primeras páginas de los periódicos varias veces a la semana mencionando accidentes de este tipo.

Las situaciones cotidianas donde se infringen las normas de tránsito se han vuelto una cultura. A conciencia o no, por afán o por rebeldía estos actos son parte diaria de la movilidad urbana. No ayuda mucho el hecho de que la Policía de Tránsito está más interesada en el número de comparendos y el dinero que se pueden recaudar por poner una multa, como pagar una grúa, las noches en los patios, los honorarios de los abogados. Solo estrategias punitivas enfocadas en castigo y la ganancia del lucro a través de  penalidades.

Otra tendencia de esto es que muchos conductores de servicio público han venido instalando pantallas o tabletas junto a su panel de instrumentos para ver películas y telenovelas mientras manejan, como si no tuvieran suficiente distracción en lo que se ve en las calles capitalinas.

En las zonas rurales de Atlántico, Magdalena y la Guajira, el mototaxismo es la forma principal del transporte público. Es un medio que sostiene muchas familias.

Hay muchos que apoyan el mototaxismo, es barato, es puerta a puerta, llena el vacío por la falta de un eficiente transporte publico oficial y económicamente da oportunidades de empleo a quienes lo necesitan, que son usualmente personas de origen vulnerable.

De acuerdo a datos del Ministerio de Transporte, en Pasto, Nariño, 6500 familias derivan su sustento del transporte ilegal, algo que es éticamente valido en un sitio, en otro es controversial como en Montería o Bucaramanga donde muchos afirman que es la razón de la quiebra del transporte oficial; el precio del transporte informal puede ser de un tercio del valor de un pasaje de bus.

El problema de las motos es que  muchas de ellas son también una respuesta crítica a la ausencia de estado y la necesidad de nuevas vías, como en localidades remotas donde el mototaxismo es esencial para alcanzar los sitios más aislados. Aun en las ciudades más grandes donde esto es ilegal aún permanecen mototaxis Incluso hasta la plataforma Uber quiere entrar en el negocio del mototaxismo.

En cuanto a las motos particulares donde gran parte de los siniestros son causados por el exceso de velocidad, no se deberían entregar pases para alto cilindraje sin tener experiencia previa. Se debería pasar por lo menos un año en una moto pequeña de hasta 150 CC para pasar a otra de mayor cilindraje.

Las escuelas de conducción deben promover manejo seguro y explicar los beneficios de usar el casco y abrocharse el cinturón de seguridad, teniendo en cuenta que en los países en donde se cumple esta regla a carta cabal se reducen las lesiones graves a un 50%. Las sillas infantiles reducen los riesgos a la integridad de niños pequeños hasta en un 70% . Es por eso que los cursos teórico prácticos deben ser aún más rigurosos

Los carros actuales por norma vienen con un buen sistema de cinturón de seguridad, pero muchos conductores lo encuentran incómodo y ven cualquier oportunidad para no usarlo. Cuando ven un puesto de control son muchos los que aprietan su cinturón para cumplir la norma y evitar un comparendo hasta que el “peligro” haya pasado…

Otros factores como la ira al volante, el uso del alcohol, el no seguir las normas de tránsito son potenciales detonadores de tragedias; el Gobierno siguiendo la presión de entidades globales como las Naciones Unidas, o la Organización Mundial de la Salud ha declarado el año pasado los accidentes de tráfico –y todo lo que esto involucra- como una epidemia pública.

También el nuevo Código de Policía ofrece algunos pequeños cambios para bien y el Ministerio de Salud en su reporte anual de epidemias  ha manifestado que el tráfico es un potencial riesgo para la salud y como dato curioso sugiere no usar la motocicleta entre las edades comprendidas entre los 20 y 24 años.

También es importante exponer el tratamiento de la noticia que hacen los medios de comunicación donde el énfasis esta en mostrar el lado más negativo de la tragedia en donde priman la sangre, los muertos y los traumas, cuando se debe ahondar en campañas preventivas que den importancia a la prevención y manejo correcto de la seguridad en el tránsito.

Es una labor y un deber conducir con cuidado, seguir las normas de tránsito, ponerse el cinturón de seguridad, apretar el broche del casco, coger taxi o bus o conductor elegido cuando se ha tomado demasiado alcohol.

Al lado de códigos que muchos no conocen y leyes punitivas se deben generar estrategias educativas como la adopción de hábitos enfocados a la prevención. Y las cifras de accidentes mencionadas pueden reducirse si todos ponemos un pequeño aporte de responsabilidad y ética para que algo tan común a nosotros como el desplazamiento, no siga siendo catalogado como una actividad de alto riesgo…

humbertoperiodismo@gmail.com

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