Adiós mis felices 20

8 de abril del 2011

Hoy es 8 de abril, y mi reloj biológico indica que hoy cumplo 30 años. Es decir, mis dulces veinte van a ser de ahora en adelante un recuerdo a veces borroso, doloroso, simplemente humano, como a todos nos pasa.

Y no es raro que ante semejante acontecimiento porque será la primera y la última vez que cumpla 30 he decidido hacer un resumen de lo que la vida me ha dado, me ha quitado y donde exactamente  estoy parada ahora.

Primero, de mis diez tiernos años no recuerdo mucho. De los 20, recuerdo mil cosas. Me enamoré del hombre más dulce que he conocido en mi vida, viajé por doce países, me enamoré del hombre que más me ha querido en la vida y que más me ha enseñado, pero me separé de él, porque al ser el más en todo, también se lleva el lugar del que más me ha herido.

En estos últimos 20 años,  aprendí a amar a la samba y a la ranchera, o a una cumbia bien jalada y a mis amigos del “Chinese town”, del mismo modo en que amo a mis dos hermanos de sangre, cuya presencia cada día amanece conmigo, así no estemos juntos, Estos años también me dejaron sin Papá  y con una Mamá que amo pero no comprendo. Me han dejado una tía medio loca y otra completamente coherente que adoro. Me quitaron abuelos, tíos, primos y hasta sobrinos, pero me regalaron más tíos, más primos y una sobrina preciosa.

En estos 20 años he descubierto varios mares que quizá nunca supuse conocer y pronto me regalarán otro, me dejaron una afán de diva que alguna vez superé pero que hace unos años de nuevo busco ahorrando, para llegar a ser un solo día la Brithney Spears que nunca he sido.

Se me ha llevado la autoestima, las ganas, la fuerza,  que regresaron hace poco para decirme que aún no estoy sola. Me regalaron noches con desconocidos, algunos que huyeron de mi habitación como si fuera el diablo y otros que permanecieron así en la desnudez de un buen instante.

Busco el AMOR con entusiasmo, aunque me desanime cada que conozco un supuesto prospecto. De los temas que quizá no soluciono es ese… como es difícil lidiar con la humanidad, con la mía y con la de todos.

Nací en Nariño, aunque hablo portugués como portuguesa ficticia y además se mandar a chingar su madre y a screw your mother baby o a que la porca puttana de tu madre vaya e fai un cazzo. Soy ciudadana del mundo aunque mi acento no sea de ninguna parte.

Lástima que no viviré lo suficiente para conocer todo el mundo, si a esta vida le falta algo es plata joder y canciones por conocer. Pero haré lo posible, estoy segura.

He pasado navidades solas y terribles, aunque recuerdo perfectamente que en mis 29, hubo una buena. Y una terrible, esa en la que murió mi papá, precedidas todas ellas con esa nefasta tradición. No se porque pensé antes que eso iba a pasar, Podía prepararme en  algo ¿no?…

Me declaro traumatizada, pero no por nadie, sino por la vida misma que nos vuelve tan impertinentes, tan neuróticos o tan vagabundos. Me declaro en la tercera categoría, que es a la que pertenecemos a la lista de bipolares.

Soy más vale huraña, cogen conmigo y según ellos no me pelan, aunque no saben realmente que los utilice y lo siento. Tengo Gracias a Dios, la moral sexual de un hombre, así que ni qué moverle.

He sido promiscua, me dicen loca, sensible, inteligente y linda, que es una cosa en la que no creo mucho pero ahí esta. Tengo una lista negra que no logro borrarme. No soy comunista, soy ciberactivista ya que no he logrado ser una real y básicamente por falta de plata. Los activistas actuales son bastante wannabe, casi todos.

Me alegro de haber decidido ser periodista, pero me hubiera gustado ser médica, aunque se que me desmayaría viendo mucha sangre. Soy guerrera, pero no pendeja, así algunos estén muertos de ganas por verme la cara. Cumplo 30 idiotas, ya no me cocino en dos aguas así que ni intentarlo.

Soy incisiva y directa y al que no le guste, pues de malas, no existen otros principios, aunque parezca. Y se que un día de estos me pondrán más edad de la que tengo o me pondrán menos, pero cada arruga la habré vivido como quiera que sea.

Hay dos cosas que nunca dejare de hacer en la vida, la primera de ellas es sambar, la segunda es vivir y eso no es negociable. Soy optimista como un mal pesimista, la esperanza es parte de mi firma aunque suene cursi, el amor es una bandera, aunque no crea a veces en el y además, se que como quiera que sea mi muerte, hoy o dentro de 30 años, habré cumplido con la primordial razón de vivir… la vida.

No se como me ha tratado la vida pero no me quejo, por primera vez en muchos años me gusta ir a trabajar y ver a mis mejores amigos tener sus hijos tan en paz, me gusta la mirada que les devuelve esa pequeña vida. Espero poder tener una criatura igual, que me regrese lo que no he vivido.

No he perdido realmente mucho, solo no me quedó grande ser humana. Y si lloré o sufrí, pues bien venga. La vida es esto, cumplir 30, cumplir 31, cumplir 50, 60 y seguir allí, de pie enfrentando lo que se venga. Salud!

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