Contaminada e intransitable Medellín

21 de noviembre del 2017

“Los efectos en la salud de los contaminantes es la gran preocupación mundial”

Contaminada e intransitable Medellín

@PxHere

Medellín es la ciudad más contaminada de Colombia. En América Latina es novena. Los niveles de contaminación del aire en el centro son extremos. La concentración promedio anual de material particulado PM 2.5 (partículas menores a 2.5 micrómetros) en el sector es de 34,9 microgramos por metro cúbico, más de tres veces por encima del nivel recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

A inicios de noviembre las mediciones del Sistema de Alerta Temprana del valle de Aburrá revivieron las alarmas generadas por las emergencias ambientales declaradas durante el primer semestre de este año.

Por ubicarse en un valle semicerrado y estrecho con montañas que favorecen la estabilidad atmosférica y la formación de smog fotoquímico, las alertas se han hecho más frecuentes. Esos niveles alcanzan mayor grado en los cambios de temporada seca a lluviosa y viceversa. Es decir, durante los meses de marzo, abril, octubre y noviembre.

La principal fuente de contaminantes en la ciudad son las fuentes móviles. La creciente demanda de vehículos está aumentando la congestión debido a la dificultad para ampliar la capacidad vial.

Mientras la cantidad de vehículos transitando incrementa la densidad vial se mantiene igual. Las consecuencias son desplazamientos más demorados.

De acuerdo con un estudio de Proantioquia, en 2007 el número de vehículos en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá era de 700 mil. En 2015 eran 1 millón 300 mil. Un aumento de 8% anual. Entre tanto la densidad vial de la ciudad no registró ningún incremento considerable. En ese periodo pasó de 2027 a 2053 kilómetros.

Los que sí aumentaron fueron los minutos gastados en un desplazamiento de un punto de la ciudad a otro. En el año 2005 si usted iba, supongamos, de la Universidad de Antioquia al Pequeño Teatro se gastaba 25 minutos. Diez años después se gasta 38 minutos en ese desplazamiento.

Además de mayor disposición de maya vial para los vehículos, son indiscutibles las mejoras que registra una ciudad si aumenta la proporción de viajes en transporte público masivo, caminata y bicicleta. Pero el uso de este tipo de transporte en Medellín disminuye.

Entre 2005 y 2012 el reparto modal del transporte varió. El metro pasó de 7 a un modesto 10 por ciento, el bus de 34 a 28 por ciento y caminar pasó de 30 a 26 por ciento. El vehículo privado (moto, auto o taxi) pasó del 24 al 32 por ciento. De este modo los 90 mil vehículos que ingresan a la región por año no hacen otra cosa que agravar el problema.

Según la docente e investigadora de la Universidad Nacional, Carmen Zapata, “los efectos en la salud de los contaminantes es la gran preocupación mundial, especialmente en los países en desarrollo. Estudios epidemiológicos y toxicológicos muestran sus efectos en la salud, causando enfermedades cardiovasculares, respiratorias y otra variedad de efectos adversos como la diabetes Mellitus y bajo peso al nacer”.

Tenemos el derecho a gozar de un ambiente sano y a que las autoridades tomen las medidas necesarias para hacer respetar nuestro derecho a la salud. Este propósito debe lograrse coordinado con una política de movilidad tendiente a ampliar la cobertura del transporte público masivo y descongestionar las calles.

No es con fórmulas de mercadotecnia para vender la ciudad afuera mientras quienes la atraviesan a diario padecen un infierno.

Amaury Núñez | @AmauryNG

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