Colombia un país que no ha dejado de ser tercermundista, cuyo nivel de cultura es tan bajo como las condiciones sociales en que viven muchos de sus habitantes, necesita empezar a programarse hacia el futuro y definir que se quiere ofrecer, más guerra, más investigación, más empleo, más educación, más pobreza, etc.
[caption id="attachment_5360" align="alignleft" width="300" caption="Matador"]
[/caption]Aprovechando la situación actual de unidad, entre los estudiantes de universidades públicas y de aquellos frustrados estudiantes de universidades privadas que no lograron entrar a una pública, me atrevo a decir que es el tiempo de realizar presión sobre el Estado para que este empiece a ofrecer claridad sobre sus pretensiones y que no ofrezca soluciones a corto plazo sino que empiece a definir que le quiere ofrecer al pueblo, para que este se pueda definir por donde se quiere ir, si a un aula de clase, si a un trabajo informal, o a la guerra.
Cuando hablo de unidad, me refiero a una mesa que en realidad sea nacional, en donde no se discrimine por el tipo de universidad, si es pública o privada, si es de garaje o de alta calidad, si es técnica o profesional, en donde la discusión se centre en un derecho como es el de la educación y no en discusiones sobre presupuestos y beneficiarios, en donde todos los estudiantes ricos, pobres, de derecha, izquierda o centro, nos unamos con un solo fin, dirigir la educación de forma concertada hacia un objetivo para que este nos ayude a direccionar el tipo de economía que se quiere en el futuro cercano y lejano.
Si este país quiere empezar a cambiar, en educación tenemos que invertir, pero no en la educación con la que sueñan muchos, en donde quieren que todos sean médicos, abogados e ingenieros, porque eso si sería un fracaso, la solución está en invertir en investigación en todas las áreas, en acabar con la idea que tienen los profesionales de discriminar al técnico, porque lo creen un fracasado, en entender que el secreto está en el talento de cada uno, en donde el gobierno no le cierre la puerta al que desea ser médico y tiene las habilidades para serlo, y se las abra al estudiante que no teniendo las habilidades lo logra solo por la suerte con la que contó.
Es hora de que todos reflexionemos sobre lo que queremos, y no que por simple adrenalina salgamos a las calles a desafiar policías, y a destruir locales y edificios públicos; es hora de que muchos conozcan la reforma para poderla controvertir, es hora de que los estudiantes de universidades públicas sean incluyentes con sus propuestas dejando de pensar solo en ellos y cayendo en cuenta de que la educación nos compete a todos, es hora de cambiar el rumbo nuestro país, y empezar a pasar progresivamente de un Estado de Guerra a uno de bienestar, en donde la educación, investigación y economía evolucionen en función de la garantía de una sociedad más incluyente, que aporte a mejorar la calidad de vida de todos y no de unos pocos que de forma individualista son ciegos ante una realidad trágica como la nuestra.
Blog:Locura Colombiana
Twitter:@davidleogo
[/caption]Aprovechando la situación actual de unidad, entre los estudiantes de universidades públicas y de aquellos frustrados estudiantes de universidades privadas que no lograron entrar a una pública, me atrevo a decir que es el tiempo de realizar presión sobre el Estado para que este empiece a ofrecer claridad sobre sus pretensiones y que no ofrezca soluciones a corto plazo sino que empiece a definir que le quiere ofrecer al pueblo, para que este se pueda definir por donde se quiere ir, si a un aula de clase, si a un trabajo informal, o a la guerra.
Cuando hablo de unidad, me refiero a una mesa que en realidad sea nacional, en donde no se discrimine por el tipo de universidad, si es pública o privada, si es de garaje o de alta calidad, si es técnica o profesional, en donde la discusión se centre en un derecho como es el de la educación y no en discusiones sobre presupuestos y beneficiarios, en donde todos los estudiantes ricos, pobres, de derecha, izquierda o centro, nos unamos con un solo fin, dirigir la educación de forma concertada hacia un objetivo para que este nos ayude a direccionar el tipo de economía que se quiere en el futuro cercano y lejano.
Si este país quiere empezar a cambiar, en educación tenemos que invertir, pero no en la educación con la que sueñan muchos, en donde quieren que todos sean médicos, abogados e ingenieros, porque eso si sería un fracaso, la solución está en invertir en investigación en todas las áreas, en acabar con la idea que tienen los profesionales de discriminar al técnico, porque lo creen un fracasado, en entender que el secreto está en el talento de cada uno, en donde el gobierno no le cierre la puerta al que desea ser médico y tiene las habilidades para serlo, y se las abra al estudiante que no teniendo las habilidades lo logra solo por la suerte con la que contó.
Es hora de que todos reflexionemos sobre lo que queremos, y no que por simple adrenalina salgamos a las calles a desafiar policías, y a destruir locales y edificios públicos; es hora de que muchos conozcan la reforma para poderla controvertir, es hora de que los estudiantes de universidades públicas sean incluyentes con sus propuestas dejando de pensar solo en ellos y cayendo en cuenta de que la educación nos compete a todos, es hora de cambiar el rumbo nuestro país, y empezar a pasar progresivamente de un Estado de Guerra a uno de bienestar, en donde la educación, investigación y economía evolucionen en función de la garantía de una sociedad más incluyente, que aporte a mejorar la calidad de vida de todos y no de unos pocos que de forma individualista son ciegos ante una realidad trágica como la nuestra.
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