El FIN SI ESTÁ CERCA

12 de diciembre del 2012

No estoy encuera, con un gabán encima, en pleno invierno y con un cartón que diga “EL FIN DEL MUNDO ESTÁ CERCA”… pero en realidad creo que el fin del mundo SÍ está cerca. El cambio climático amenaza con ahogarnos, las plagas son cada vez más voraces y la FAO está buscando todas las alternativas […]

No estoy encuera, con un gabán encima, en pleno invierno y con un cartón que diga “EL FIN DEL MUNDO ESTÁ CERCA”… pero en realidad creo que el fin del mundo SÍ está cerca. El cambio climático amenaza con ahogarnos, las plagas son cada vez más voraces y la FAO está buscando todas las alternativas posibles para combatir la crisis alimentaria que se avecina.

El fin del mundo es una realidad más tangible de lo que creíamos. Pero el problema no lo genera el hueco en la capa de ozono, la tala del Amazonas, las guerras, la falta de fe, la política corrupta, los animales y vegetales transgénicos. NO. Señoras y señoras, el problema tiene como fuente principal el ECOTURISMO. Como lo leen: E-CO-TU-RIS-MO.

Yo no sé en qué momento al hombre se le ocurrió dejar la comodidad de lo conocido para adentrarse en lo peligrosamente exótico. Me explico, el hombre promedio con vacaciones remuneradas, escogía para él y su familia un lugar conocido y cómodo para descansar durante algunos días. Conocido y cómodo… esto implicaba un hotel para dormir, una ducha para bañarse, un restaurante para comer y una serie de distracciones para adultos y niños.

Casi todos estos lugares conocidos y cómodos, respondían a ciudades altamente pobladas, con una infraestructura turística y hotelera muy bien cimentada. De un momento a otro, como si nuevamente Eva le hubiera dado a morder la manzana, el hombre vio más allá del jardín del Edén y descubrió selvas, mares, montañas, desiertos, que hasta ese momento habían sido totalmente vírgenes (según la Real Academia- adj. Dicho de la tierra: Que no ha sido arada o cultivada).

Entonces, el hombre cambió el sitio turístico cómodo y conocido, por la jungla inhóspita, con mosquitos, con caminos destapados, con especies que nunca había visto… Acampó en medio de un hábitat puro, nadó con delfines rosados que aparecen una vez cada cien años, se bañó en cataratas de aguas cristalinas.

Todo suena muy bonito. Parece incluso la narración de una fábula de Esopo: El hombre y la naturaleza.

Pero, como dirían los gringos, todas estas ideas del hombre en contacto con la naturaleza, del turismo ecológico para conocer paisajes que cambian la forma de pensar, de la cercanía con la Pachamama, no son más que mil quinientas toneladas de bullshit…

El turismo ecológico o ecoturismo, como lo han llamado, también es un negocio y como todo negocio, salvo el mío de ayudar a los consumidores en problemas o ser abogada litigante en paro judicial, persigue con ahínco una ganancia significativa.

Se talan árboles para hacer trochas que le permitan al audaz ecoturista acceder a los lugares de impactante belleza, se hacen fogatas en medio de selvas para calentar a los aventureros, se dejan atrás cantidades sorprendentes de basura (plásticos, enlatados, papeles, desechos) que alteran los ecosistemas, se interactúa con especies cuyo ritmo natural de vida se perturba con la presencia de humanos, en fin…

Además, un hombre citadino que entra en contacto con la agreste flora y fauna, no está acostumbrado al agua con parásitos, a las picaduras de insectos con nombres en latín, a los frutos de arbustos silvestres. Y es así, como llega el cachaco con diarrea, picado de quien sabe que animal, con mil enfermedades rarísimas y además de contagiar a media población, pone en aprietos a los médicos de los tradicionales hospitales. Sólo pregunto: ¿Cuántos de ustedes conocen a alguien que haya contraído algo en el Tayrona?

Cuando el hombre decide explorar, altera la naturaleza, altera ecosistemas y modifica el ciclo natural de las cosas. No es tan dificil de entender.

Regrese a la vieja y buena Cartagena (con todo y vendedor ambulante), a la tradicional Santa Marta, al popular Rodadero. Péguese la rodadita al eje cafetero. Vaya a Melgar y a Girardot. Si tiene plata vaya a Europa o a Miami… quédese en un hotel, coma sánduche a la hora del almuerzo, cómprese una camiseta que diga I LOVE MIAMI BITCH, tómese fotos con Mickey Mouse o en la piscina con los amigos o en Piscilago.

Sólo le digo que deje a la naturaleza quieta porque el fin del mundo SÍ está cerca.

Si tiene mucha curiosidad por la aventura natural, vaya a Panaca, vea el Discovery Channel y si no tiene cable, ponga Tv Agro o compre en versión pirata la  última edición de la Granja Tolima o la actual de Mundos Opuestos… allí puede ver a personajes exóticos como Sara Corrales,  Daniela Franco, Willington Ortiz, el Profesor Salomón y Ramoncito.  Ahh… y de paso puede ver el ritmo natural de los animales de una finca con modelos incluidas.

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