El paro me está volviendo loco

Sáb, 03/11/2012 - 06:11

Artículo originalmente publicado en elcentauro.co

Hay paro, dos palabras que hacen feliz a más de uno. Desde mi época en el colegio, tiempo en el que las protestas eran frecuentes y el cese de actividades era rutinario, he pensado que dejar de trabajar, como forma de protestar, es una excusa barata para descansar. Claro, estando en la otra esquina, en el lado de los protestantes, he entendido que, en ocasiones y debido a circunstancias extremas, no hay otra salida que el paro.

Desde el 18 de octubre de este año, en Villavicencio, la rama judicial decretó el cese de actividades. Novato en el “movimiento sindical”, curioso por lo que harían jueces, fiscales y empleados, me preguntaba cuánto duraría. Casi dos semanas después (casi un mes a nivel nacional), con las amenazas de decretar ilegal el paro y el no pago a aquellos trabajadores que se nieguen a retornar a sus funciones normales, es hora de decirle a Colombia entera lo tediosa que ha sido esta situación.

Quienes creen que los funcionarios judiciales son personas sin vergüenza tienen toda la razón: tal vez dejaron el pudor en la casa, tal vez es un requisito para poder trabajar en la rama, como sea, la verdad es que aquí la vergüenza no existe. Como si se tratara de un reality musical en el que los participantes hacen gala de su mejor talento, empleados con buena voz o sin ella, toman el micrófono, afinan un poco, y cantan, cantan Karaoke. Las audiencias desaparecieron, las audiciones las remplazaron. Más de un Juez, si está cansado de su salario, con gran facilidad podría incursionar al mundo del espectáculo como trabajo alterno (igual, la justicia se ha convertido en un show tan popular últimamente que no veo diferencia en el cambio de oficio).

Y aunque algunas personas se quejan de que el paro los ha afectado, es porque no le han visto el lado positivo a la situación: es hora de la venganza. Si yo fuera un usuario resentido y malgeniado, iría al frente de Palacio de Justicia, sacaría mi celular, grabaría un par de minutos y, con gusto, denunciaría al funcionario que se cree Marco Antonio Solís por concierto para delinquir. Eso sí, me aseguraría de guardar muy bien el teléfono, evitando que algún ladrón recién liberado por vencimiento de términos o “por no ser un peligro para la sociedad”, robara el video que, además, subiría a Youtube y haría mas popular que Gangnam Style.

Porque el paro va para largo, según una fuente parte de la mesa de negociación, el gobierno nacional no pretende nivelar el sueldo de los trabajadores en un plazo cercano. De acuerdo a la información suministrada por mi infiltrado, la Ministra de Justicia le dijo a los sindicalistas que el pago se haría en el mismo tiempo en el que se proferían los fallos. De ahí fue de donde salió la oferta de los 20 años.

En parte entiendo a estos pobres viejos que, trabajando durante años en la rama judicial, con el peligro que eso implica y en las deplorables condiciones que lo hacen, han tenido que esperar más de dos décadas para que les paguen lo que en realidad se merecen. Pero soy optimista, para ellos sus hijos son lo más preciado, que sean ellos quienes disfruten de los salarios que el Estado les debe, porque en el cementerio no creo que se puedan aprovechar esos milloncitos.

Que ellos protesten por los años acumulados que les deben, yo sólo quiero que me suban el sueldo. Porque yo también soy funcionario público (aunque la celadora no me crea y me persiga hasta el ascensor para preguntarme si trabajo ahí), yo también me mato trabajando, yo también bajo a reclamar el plato de lechona que se combina con los “Se vive, se siente, el paro está presente”, yo también soy un funcionario público que sólo pienso en mi mismo, sin importarme en lo más mínimo la atención de los usuarios, alegrándome cada mañana al enterarme que el paro continúa.

Sí, el cese de actividades me está afectando, si esto continúa una semana más, con toda seguridad, terminaré votando por el Polo, quemando libros de Uribe, aplicando los 7 consejos para ser un funcionario público ideal y convirtiéndome en el jefe de prensa de Asonal Judicial.

¿Es muy difícil conseguir 1.5 billones de pesos, y pagar la pequeña deuda que el Estado ha venido acumulando, creyendo tal vez, que prescribiría? No importa que después no haya presupuesto para otras cosas, no importa que se acabe la plata para crear nuevos juzgados (supongo que los mismos funcionarios que hay ahora trabajarán el doble con su nuevo sueldo), lo importante es que se acabe el paro, que ese parlante con arengas más fastidiosas que el discurso de las FARC en Oslo se apague. El paro me está volviendo loco, ayuda.

http://twitter.com/Jhoan123

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