Ilegalización de la Educación Privada en Colombia

9 de junio del 2017

debe ser prohibido son las pruebas estandarizadas, cuyo único objetivo real es determinar que solo quienes tienen mejor desempeño en áreas específicas

mejores colegios

En medio de este bochornoso paro en el que los maestros del país montaron a la educación pública para presionar un incremento salarial que el gobierno se rehúsa a otorgar, por lo menos en los términos que FECODE exige. Los más perjudicados, como siempre, son los niños más pobres ya que los hijos de los ricos y de la gran mayoría de los miembros de FECODE estudian en colegios privados lo cual hace que para la dirigencia nacional, las consecuencias de este paro, en el fondo, no sean tan relevantes, pues no les afecta directamente ni toca sus fibras más sensibles.

Y es que más allá de temas salariales, de escalafones, jornadas únicas y todos estos absurdos rifirrafes que lejos están de solucionar la situación de la educación en el país, el gran problema radica en que Colombia posee un sistema educativo ilegal, discriminatorio, desigual, retardatario y “pauperofóbico”; un modelo que además de violar derechos fundamentales, viola derechos humanos, es un modelo educativo criminal.

Empecemos por enunciar la situación de la educación privada, versus educación pública, sin lugar a dudas la primera supera, con creces, a la segunda y la barrera económica creada para que los más pobres no puedan acceder a la educación privada, es un cruel acto de desigualdad sistemáticamente alcahueteado por el gobierno, la sociedad y el sistema educativo. Solo haga el inmenso esfuerzo de dar una respuesta a la pregunta: ¿Por qué un niño pobre de Ciudad Bolívar en Bogotá no puede estudiar su primaria y bachillerato en el colegio Nueva Granada?, sin que esta respuesta sea discriminatoria.

Hace años, el país con la mejor educación del mundo solucionó esta criminal discriminación de manera salomónica, prohibió el cobro de matrículas y pensiones en la educación pública y privada, democratizó la educación, y hoy en día es prácticamente un delito impartir educación privada en Finlandia.

Imponer este mismo modelo en Colombia acabaría de raíz paros, protestas, luchas y, ante todo, la pésima calidad de la educación; de la cual son tan responsables los profesores como los gobiernos.

Si la educación privada en Colombia fuese prohibida, piense en los hijos de los maestros de FECODE, los hijos de congresistas, ministros, directores, gerentes, gobernadores, diputados, secretarios de educación; estudiando en las mismas aulas con los hijos de la aseadora, la empleada doméstica, el obrero, el conductor y de toda la clase media colombiana; estos “padres ricos” se encargarían que nuestra educación fuera excelente, seguramente no estaríamos en este vergonzoso paro que ya completa un mes, porque tendríamos los mejores profesores, con los mejores salarios y en las mejores condiciones de trabajo, con colegios modernos y hermosos, sin excepción, además los niños ricos y pobres crecerían y aprenderían juntos desde la primera infancia y seguramente cuando se conviertan en adultos lo pensarían dos veces antes de querer hacerse daño mutuamente porque serian amigos, no se verían como extraños.

Otro factor absurdo e inútil de discriminación que debe ser prohibido son las pruebas estandarizadas, cuyo único objetivo real es determinar que solo quienes tienen mejor desempeño en áreas específicas tendrán la oportunidad de acceder a la educación superior, el resto de pobres, con rendimiento promedio o bajo -es decir, la gran mayoría- estarán condenados a no poder realizar sus sueños profesionales o quien quiera estudiar para ser poeta, escultor, músico, actor, pintor; no lo podrá ser porque tiene bajo rendimiento en español o sociales.

Basado en el anterior argumento, establecer un ranking de mejores y peores escuelas o colegios tampoco es una opción, es sencillamente vergonzoso presentar este indicador a la sociedad pues si el sistema educativo es universal, no tiene por qué existir este ranking, bajo ninguna circunstancia, la mala calidad puede ser un esperado dentro de un sistema educativo democrático.

Finalmente ratifico la premisa y lo invito señor lector a que me plantee una razón que escape a la discriminación, por la cual en nuestro país, la educación privada no pueda ser prohibida.

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