Instrucciones para decorar una casa

9 de agosto del 2012

Lo primero que se debe tener presente, antes de hacer bocetos y elegir tonos de pintura, es concebir a la casa, como un recinto sagrado más que como un lugar físico, un santuario reservado para aquellos seres especiales y extraños parecidos a uno. Una vez se haya interiorizado ésta máxima, se podrá pasar al procedimiento […]

Lo primero que se debe tener presente, antes de hacer bocetos y elegir tonos de pintura, es concebir a la casa, como un recinto sagrado más que como un lugar físico, un santuario reservado para aquellos seres especiales y extraños parecidos a uno. Una vez se haya interiorizado ésta máxima, se podrá pasar al procedimiento de decoración.

Tan importante como crear un espacio con cimientos profundos, es escarbar en los recuerdos de tiempos felices y luminosos, por eso es altamente aconsejable hacer una selección de aquellas fotografías tomadas en épocas de alegrías sencillas y baratas; servirán para vestir los muros del lugar que se habitará, recordándole al viviente el modo de ponerle bufanda al espíritu, especialmente en aquellos días cuando olvida, con excesiva facilidad, que los seres oficinescos son fríos y despiadados.

Entre los elementos indispensables están las rocas, suaves o ásperas, perfectas para aquellos momentos de ensoñación dentro de la hamaca, como bien se sabe los disparates pueden llevarlo flotando a alturas peligrosas, por lo que no está de más tener un buen ancla.

Para cuando, irremediablemente, se le rieguen las lágrimas, tenga a la mano sonidos de violoncelos y marimbas, éstas últimas ojalá fabricadas con el vegetal denominado chonta, mejor aún si fue cultivado por un cantaor del Pacífico, padre de doce hijos con tres madres distintas; el origen del instrumento, le asegurará tardes en las que recordará que el mejor acompañante para usted es usted mismo. Si aun así insiste en llevar compañía a su nicho, asegúrese de que ésta se bañe a diario, preferiblemente con agua tibia, bien se sabe que la fría sólo es buena para las bestias de carga. Menciono lo del aseo porque pocas cosas hay peores que arruncharse en tarde de domingo con alguien que sólo inspira repulsa.

En caso de que se antoje de darle persona a la casa, además de toque personal, acostumbre a su compañero a quitarse los zapatos apenas entrar al recinto, no pueden estar equivocados tantos japoneses, para mí lo que buscan evitar es pisarse los sueños.

Una vez terminada la tarea decorativa, revise la cantidad de muebles en cada habitación, luego recuerde que la mitad de ellos no es suya sino de esa gata que insistió en adoptar, y acostúmbrese a satisfacer los deseos de ella antes que los suyos, recordando con constancia que el hogar se construye más fácilmente con pelos que con ladrillos.

Para oír una versión en audio de este texto se puede hacer clic aquí.

@licuc

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