Por: Gonzalo E. Quiroz Martínez
Como en este país es fácil colocarle el “anti” o el “para”, a los que están a en contra o a favor de cualquier causa y antes de presentar mis inquietudes al proyecto aprobado por la Asamblea del Cesar, aclaro que soy adicto al “Vallenato Clásico”, el bucólico o costumbrista y el romántico. De ése vallenato que tiene excelentes metáforas y que deja escuchar el acordeón melodiosamente entre estrofas y estrofas y sin saludos prepagos pendejos.
El concepto de “cátedra”, a parte de sus definiciones y por su profundidad, esta terminología es exclusiva del contexto universitario. Aclarando que cátedra y asignaturas no son equivalentes. Pero una cátedra se desarrolla por asignaturas o materias como regularmente se dice en el lenguaje educativo. La Ley 115 de 1994 o Ley General de Educación que está por encima de una ordenanza, establece el currículo colombiano y lo define en términos de “áreas obligatorias y fundamentales”, entre las cuales está la Educación Artística, que se debe desarrollar por asignaturas desde el grado 1° al 11°, y para cada grado debe existir un cuerpo de conceptos y competencias específicos de acuerdo al nivel educativo, diversificando en pintura, música, teatro, danzas, esculturas y la cultura propia, respetando las “aptitudes” de los estudiantes. El currículo obligatorio colombiano está saturado de asignaturas, de tal manera que las 30 horas semanales no alcanzan para las 13 y más asignaturas que ya tienen los colegios.
Pues al pato le gusta nadar y al mico le gusta trepar árboles. Por lo tanto, eso de “obligatorio” en todos los grados de la educación básica y media, es completamente contrario y arbitrario a la condición humana, que tiene bien definido lo: genético, congénito, innato y lo adquirido.
Si la “cátedra del vallenato” busca informar, los decanos podrían ser entre otros: Tomas Darío Gutiérrez, Simón Martínez, Jaime Pérez Parody, Julio Oñate Martínez e Isaac León Duran. Si la cátedra busca “formar”, se tendrá que definir formar en qué.
Porque personalmente pienso que la música vallenata tiene dos grandes compositores. El acordeonero, quien es el que compone la música de las canciones y crea melodías, hoy camino a la extinción, tan es así, que el fundamento del Festival Vallenato, es la conservación de lo ya creado. El otro compositor es de la canción o la letra, hecho de suma creatividad y que no tiene protocolo definido, pues el fundamento es lo circunstancial. De hecho hay personajes que han sido integrales en la música vallenata, componen la música, la letra y la interpretan. De resto sería formar intérpretes repetidores e imitadores y éstos se dan como la verdolaga en toda la Costa Atlántica, sin mucha alharaca y sin cátedras cerradas .
Como la ordenanza establece la Cátedra del Vallenato de carácter “obligatoria” en todos los establecimientos educativos oficiales del departamento del Cesar, me surgen los siguientes interrogantes:
¿Quiénes van a ser los profesores de acordeón en los colegios del departamento del Cesar?. ¿Quiénes van a ser los profesores de composición de canciones vallenatas del departamento del Cesar?. ¿Cuántas horas semanales se van a desarrollar en cada establecimiento educativo?. ¿Cómo la van aprobar o reprobar?. ¿Cuáles son los contenidos que se van a desarrollar en cada grado desde el 1° hasta el 11° grado?. ¿Cómo ésta es una “Cátedra” teórico práctica cuántos acordeones deben tener las instituciones educativas?. ¿Si no existen los profesores cómo los van a contratar o nombrar?.
Mejor dicho, veo venir una contratitis y conveniotitis a la vista. De dónde irán a salir los recursos?. Porque del SGP, no lo podrán hacer.
La “cátedra vallenata obligatoria”, un proyecto romántico
Sáb, 09/07/2011 - 03:58
Por: Gonzalo E. Quiroz Martínez
Como en este país es fácil colocarle el “anti” o el “para”, a los que están a en contra o a favor de cualquier causa y antes de presentar mis inquietudes a
Como en este país es fácil colocarle el “anti” o el “para”, a los que están a en contra o a favor de cualquier causa y antes de presentar mis inquietudes a
