La crisis económica de Grecia, explicada en pocas palabras

La crisis económica de Grecia, explicada en pocas palabras

19 de marzo del 2015

Sin duda, lo que atraviesa Grecia es atribuible a su propia clase dirigente, que creó un sistema excesivamente burocrático, clientelista, bipartidista (el partido Nueva Democracia y el partido Pasok sucesivamente se venían rotando en el poder), y con tres dinastías familiares que desde el pasado tenían capturada la política (los Karamanlís, los Papandreu y los Mitsotakis).

Una crisis que empezó a gestarse a partir de 1981 con el ingreso de Grecia a la Comunidad Económica Europea, pues desde dicho instante fluyeron créditos millonarios con destino a un país que estaba acostumbrado a vivir con poco – y con poco vivía bien -. Y así, los créditos de la Unión Europea circularon alegremente, festivamente, embriagadoramente, llegando a financiar el Estado Social de Derecho, pero también sus excesos y desafueros: aumentos exagerados de los sueldos y de las pensiones; crecimiento desmedido de la administración pública y del ejército; reformas sociales demagógicas que flexibilizaban las edades para pensionarse y los requisitos para acceder a esas pensiones, y préstamos a los campesinos, sin ningún retorno. Y como si lo anterior fuera poco, a todo ello se sumaría la organización de unos costosos juegos olímpicos (por aquello de los sobreprecios), financiados con más crédito externo, y poco después, otro multimillonario crédito con destino a la adquisición de armamento (lo que se volvió recurrente, y convirtió a Grecia en el segundo comprador de armas de la OTAN). Es decir, el país se endeudó astronómicamente por encima de sus capacidades, y se dedicó fundamentalmente al consumo, y no a la producción; y dicho endeudamiento, en cuanto al rubro militar, en buena parte fue producto de la corrupción, e implicó a un funcionario de la Unión Europea y a un Ministro de Defensa griego (¿acaso será deuda odiosa?).

Como solución a la crisis los periódicos propusieron la venta de la acrópolis o de alguna de las islas; otras personas sugirieron oponerse a aceptar los memorandos de la Troika (que imponen el ahorro y la austeridad); y algunas más, sencillamente manifestaron que la solución se reduciría a una ampliación del plazo de amortización de la deuda, que asciende a 350.000.000.000 de euros.

La mayoría de los Griegos culpan al presidente Kostas Karamanlís (2004 – 2009); y la minoría prefieren ver la causa de todo en el ingreso a la Unión Europea. Pero en lo que todos parecen estar de acuerdo, es que la cuenta de cobro se le debe pasar a los dos partidos tradicionales.

Por lo mismo, a esta crisis le han sabido sacar provecho otros movimientos políticos: la izquierda radical (ahora en el poder, e integrada por maoístas, trotskistas y por la izquierda ecologista: Synaspismós) y la extrema derecha, representada por Amanecer Dorado, un grupo neonazi y xenófobo, que ha capitalizado el descontento de los jóvenes desempleados, quienes se sienten amenazados por la mano de obra inmigrante.

Finalmente la izquierda radical logró instalarse en el gobierno con la tesis antimemorando, aunque por lo pronto le ha tocado renunciar a su promesa electoral y ceder a las exigencias de Bruselas. Ya veremos cómo vencen al minotauro.

@amvela
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Ver: La espada de damocles. La crisis en Grecia y el destino de Europa. Petros Márkaris. Edit. Tusquets.

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