La generación copito de nieve vs. el cliché del bullying

Lun, 19/11/2018 - 04:13
Curiosamente desde que se puso de moda el concepto de bullying, empezaron a aparecer casos de suicidio de manera prevalente, adjudicados a esta causa, la extrema fragilidad y la sobreprotecci
Curiosamente desde que se puso de moda el concepto de bullying, empezaron a aparecer casos de suicidio de manera prevalente, adjudicados a esta causa, la extrema fragilidad y la sobreprotección que desató este concepto de moda en los últimos años, provocó un auge generacional de individuos poco tolerantes a la frustración, altamente sensibles a cualquier ambiente de presión, renuentes a la crítica y demandantes de un alto grado de ambientes protectores. Siempre sostendré que el problema del bullying ya estaba relativamente resuelto por la sociedad de forma natural, en ambientes escolares la víctima generalmente tenía que recurrir a sus instintos de supervivencia para enfrentar el bullying y quien mejor se adaptaba a su entorno era quien finalmente terminaba sacándole el juste a este fenómeno, quien no lo lograba, rara vez recurría al suicidio como alternativa de solución, generalmente se ingeniaba alguna habilidad personal para contrarrestar la situación. Pero de manera irresponsable surgió una línea de pensamiento desde la psicología social estadounidense que rápidamente difundió un concepto del bullying que en mi concepto es errado y ha ido más allá, promoviendo una generación que ya algunos psicólogos han decidido denominar, “Generación Copito de Nieve”, “Únicos”, “Hermosos” y “Frágiles”; son personas tendientes al victimismo y con muy poca resiliencia, lo cual ha sido muy fomentado por el cliché del bullying, el cual, insisto, ha traído más trastornos a nuestros jóvenes que beneficios. El tema del bullying ha estado atado a la vertiginosa popularización de las redes sociales y hasta ha surgido un neologismo para fusionar estos dos nuevos conceptos, el Cyberbullying. Otro problema de estas nuevas generaciones, que considero socialmente disfuncionales, es que quienes introdujeron el concepto del bullying, partieron de la errada premisa de considerar que la naturaleza humana y la sociedad, son “buenas” por naturaleza, con el permiso de los humanistas, esta es una concepción absolutamente falsa, la sociedad y a su vez el ser humano, desde que nacen, son introducidos en una estructura de códigos morales y éticos que precisamente pretenden modificar, a lo largo de su vida, esa naturaleza hostil, injusta, transgresora y cruel que nuestro cerebro primitivo trae por defecto. Es cierto que los niños son seres hermosos y que merecen toda nuestra protección por su indefensión física, no obstante su indefensión psicológica está dividida en dos, su inmadurez intelectual y su carencia de normas y ética, para nadie es un secreto la crueldad de unos niños con otros y su falta de límites, de allí que durante la primera infancia, la infancia, la pubertad y la adolescencia; las correcciones, regaños y castigos sean constantes y su ausencia o fragilidad, determinaran un ser humano antisocial. Siendo así, la exposición a estos fenómenos sociológicos y la exigencia que el entorno demanda al individuo de enfrentarlos de una manera natural es lo que el cliché del bullying ha venido a deformar dando vida a peligrosas generaciones como lo es los “Copito de Nieve”, seres humanos que no están preparados para enfrentar, funcionalmente, un entorno social hostil, injusto y cruel; altamente competitivo y que impone altos grados de presión a los miembros de la sociedad que pretenden ser exitosos o diferenciarse, positivamente, dentro de sus comunidades.
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