La inmoral y encargada Fiscal General

18 de diciembre del 2011

¡Renuncie, señora Fiscal! Amar es más gratificante que servirle a este pueblo sin memoria. Amar, doctora, tiene incluso menos altibajos que su propio trabajo. Renuncie y sea feliz. Hágale caso a Pablo Bustos, que él es confidente de la santísima Virgen. Pero, ¿sabe? Debería darle vergüenza de atreverse a casarse con el hombre que ama. […]

¡Renuncie, señora Fiscal! Amar es más gratificante que servirle a este pueblo sin memoria. Amar, doctora, tiene incluso menos altibajos que su propio trabajo. Renuncie y sea feliz. Hágale caso a Pablo Bustos, que él es confidente de la santísima Virgen.

Pero, ¿sabe? Debería darle vergüenza de atreverse a casarse con el hombre que ama. ¿Cierto que sí, Señor Bustos? ¿Es así la lección? Debería apenarla  ser la encarnación de la justicia y no ser justa con los ideales anquilosados de cuanto leguleyo hay en este país. Renuncie.

Que la santísima Trinidad nos brinde apoyo en el momento que tengamos que verla sentada en su escritorio, sabiendo que su esposo estuvo en una cárcel. Mejor me tapo la cara de la pena que me da. Este es un tema al que la opinión pública debiera gastarle la vida y que el mismo procurador Ordóñez debiera tomar en sus propias manos, como verbo hecho hombre que es.

Ni quiero imaginarme qué órdenes le ha dado el señor Lucio para que usted ejerza en la Fiscalía General de la Nación. Ni quiero que se me pase por la cabeza los complots que hubo en las Altas Cortes para que usted llegara a donde está. No quiero. Quiero el cielo, y con este artículo me lo estoy ganando, ¿verdad?

Bueno, ¿a quién trato de engañar? Señora Fiscal, usted ha demostrado la idoneidad necesaria para estar en el lugar que ahora ocupa y una falda bien puesta para decirle en la cara a más de un ladrón de cuello blanco de este país cuántas moscas son tres cuartos. Y aunque el señor Bustos es un asiduo escritor en este mismo portal me declaro en absoluta “pena ajena” con su artículo sobre este tema.

Por argumentar con moralidades del tiempo de Platón, reforzadas con las creencias igual idealistas de la religión, es que Colombia está como está. A quién Diablos le interesa con quién se casa o se deja de casar alguien. ¿El problema es que estuvo en la cárcel? Pues qué más ejemplo de justicia que esperar que el delincuente haya cambiado su proceder luego de un castigo justo, Señor Bustos.

Tampoco pretendo hacerle un homenaje a la señora Morales, ni pretendo afiliarme a su línea ideológica. A mí los elefantes nunca me han gustado, y menos blancos. Lo que trato de hacer es realizar un llamado para que despertemos de esta realidad mamerta y acartonada, dirigida vía control remoto por el señor Gallat.

Eso sí, señora Fiscal, si usted se ha dejado permear en el inmeso amor que dice sentir por el señor Luicio, lo mejor es ponga en la balanza de la justicia su amor por la patria y su apasionado matriomonio con el ya citado doctor.

A usted que se tomó el trabajo de leer, lo invito para que en los comentarios le haga el llamado que le provoque a Colombia. Dígale lo que siempre le ha querido decir.

Esquirlas (parafraseando):

Hermoso el parque nacional vestido de navidad. Horrible el Parque de la 93 desvestido de navidad. Bien por Andrés López y su compromiso con los soldados. Mal por la Teletón y las 87 horas de Jota Mario en la transmisión. Para recordar, la entrevista a Wilson Choperena en A Vivir que son dos Días de Caracol Radio. Para olvidar, la tristeza de los hinchas por caída del América.

Señores nos vemos en Twitter: @AlejoRinconM

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