La revolución femenina en Colombia

La revolución femenina en Colombia

27 de noviembre del 2017

Una de las transformaciones más importante del siglo XX fue la revolución femenina, en Colombia, sí en Colombia. Tres aspectos importantes definieron esta revolución: el progreso educativo, el uso de anticonceptivos y la irrupción en el mercado laboral. La satisfacción de cumplir con una tradición familiar quedó a un lado, en definitiva, se comenzó a valorar más la independencia económica.

El progreso educativo impulsó el cambio en las aspiraciones, y estas aspiraciones, empujaron a su vez el nivel educativo: la mayoría de programas académicos en que solo podían estudiar hombres, cambiaron su enfoque repentinamente.

Históricamente, se puede considerar como la inauguración del voto femenino a partir de una declaración de Esmeralda Arboleda en 1957, una de las voces que más representó la causa femenina. Otra representante de esta causa fue Leonor Montoya, en ese entonces, presidente del Banco de Colombia, donde hizo énfasis en el nuevo papel de la mujer: “Yo ya nunca encuentro mujeres que aspiran a casarse y no trabajar. La independencia económica es parte fundamental de la autoestima de las mujeres colombianas”.

Otro aspecto importante fue el uso de anticonceptivos que pasó del 27% en 1964 al 72% en 1995, el motivo no solo fue para disminuir la fecundidad en general, sino también para espaciar los nacimientos, para acomodarlos a los planes de estudio y a las oportunidades laborales.

La revolución femenina en el campo de la educación fue crucial, en especial en el ámbito universitario, las mujeres empezaron a ingresar en la universidad de manera multitudinaria, que inclusive desde los años noventa empezaron a ser mayoría en muchas universidades.

En algunas carreras como derecho o medicina la preeminencia de las mujeres ha sido notoria desde hace casi 40 años. En la Universidad de los Andes, hoy en día más de la mitad de los graduados son mujeres.

En Colombia el fenómeno de esta revolución puede darnos algo de orgullo, pero no debe ser una manera de congraciarnos y que no se haga más al respecto, aún falta mucho por avanzar, en la política aún hay un rezago muy grande.

La investigadora Angelica Bernal lo puntualiza en su libro “Las mujeres y el poder político: una investidura incompleta”, en el que los medios las están invisibilizado, los invito a leerlo para ahondar más en el tema.

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