La vergüenza de los dirigentes colombianos

5 de mayo del 2011

Desconcertante, avergonzante e indignante resulta para un país como Colombia, que se jacta de tener la democracia más antigua del continente, la destitución temporal ordenada este martes por la Procuraduría, contra el Alcalde de Bogotá, Samuel Moreno.

Y no era para menos, o así lo sienten, no solo los bogotanos que son los que soportan y padecen directamente la causa-efecto de la aparente omisión de las irregularidades del Doctor Moreno en los diferentes procesos de contratación que se han desarrollado en la capital en los últimos dos años y los cuales le han costado al Estado uno de los desfalcos más grandes de su historia, sino también que es el sentir generalizado del resto de colombianos que día a día nos quedamos perplejos ante la inoperancia del sistema judicial, operativo, contractual y legal de este país.

Las evidencias son claras y el mal manejo que el Alcalde le ha dado a las finanzas de la capital dejan al descubierto toda una serie de anomalías que no nos debe causar más rabias e impotencias, ni mucho menos más dolores por lo pasado, simplemente, después de las sanciones pertinentes, debe permitirnos crear un espacio de reflexión, no solo a nosotros como generadores de opinión e información, sino también al ciudadano del común, acerca de la importancia de comprender aquella frase que hizo y aplicó Fajardo en sus tiempos como Alcalde de Medellín, cuando decía: “los recursos públicos son sagrados”.

Pero es más que evidente que en nuestra cultura del todo vale, donde el “avispao vive del bobo”, donde siempre se nos ha creado y premiado la idea de sacar ventaja y provecho a cada situación presentada, aplicar códigos y prácticas de buen gobierno suena totalmente descabellado. Nos falta educación, invertir un poco menos en la guerra y apostarle a construir una mejor sociedad basada en la formación de personas, infundada en los valores ciudadanos,  el respeto, la honradez y el amor por lo propio.

Tal vez deberíamos aprender un poco de nuestros vecinos, Chile por ejemplo, que en los últimos años se ha convertido en un modelo a seguir en todo el mundo, no solo por el crecimiento y equilibrio de su economía sino también por sus bajos índices de corrupción y desarrollo social.

Es triste decirlo, pero en Colombia aún el camino es largo, mientras no tengamos políticos, partidos y grupos sociales con convicción donde estemos dispuestos a construir un mejor país, desligando los intereses particulares del político de turno para pensar en el bien colectivo, va a ser imposible lograr sacarlo del meollo de la corrupción en el que ha caído y simplemente historias como estas, constantemente se repetirán.

Para terminar cito las palabras que Enrique Peñalosa escribió en su cuenta de Twitter tras conocer la decisión del procurador frente a la destitución de Samuel Moreno y que a nuestro modo de ver debe ser el inicio para construir ciudadanía, : “Lo que ha ocurrido en Bogotá es una dolorosa manera de aprender que si importa por quien votamos y a quien elegimos”.

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