Los abusos del padre “Chucho”

Publicado por: admin el Lun, 23/12/2013 - 11:38
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Para muchos habitantes del barrio Castilla podría decirse que llegó una “bendición” al sector, pues hace algunos meses el conocido padre “Chucho”, popular él por salir en medios de comunic
Los abusos del padre “Chucho”
Para muchos habitantes del barrio Castilla podría decirse que llegó una “bendición” al sector, pues hace algunos meses el conocido padre “Chucho”, popular él por salir en medios de comunicación y demás, fue instalado en la parroquia Jesús Amor Misericordioso ubicada en la Kr 78 con Cl 8. Sin embargo, los vecinos del sector han experimentado en carne propia y sueño propio lo que significa tener a semejante personaje haciendo eco en la cercanía de sus casas. Me gustaría que mis lectores en aras del mandamiento que reza “Amaras a tu prójimo como a ti mismo”, acogieran esas sagradas palabras en lo profundo de su corazón y se pusieran por un momento en los zapatos de los prójimos de Castilla, que han tenido que padecer los abusos del sacerdote, a quien, no entiendo ¿por qué se le perdona todo, hasta, de pronto, pasarse por la faja las normas que nos aplican a todos los ciudadanos de a pie? Si bien es cierto los sacerdotes son los elegidos para guiar a la iglesia en el amor a Dios, no veo como uno de los más fieles súbditos del señor, predica ese amor sin respetar la tranquilidad y bienestar de sus vecinos, haciendo mofa de las suplicas de los mismos en una desconsiderada actitud de arrogancia, alejada de la humildad que predicó y enseñó a su pueblo nuestro bienamado Jesucristo. Yo comprendo que a estas alturas del escrito más de uno me quiera lapidar, solo les digo que no confundan la devoción a Cristo, con la devoción a un sacerdote que al fin y al cabo, es humano y se equivoca también... digo yo, con todo respeto. Bueno, sin más preámbulos les voy describir la situación por la cual hoy decidí escribir mi blog a ver si encuentro solidaridad, al menos, en las instituciones del Estado que están para defender a los ciudadanos de los abusos de otros ciudadanos por más ilustres que estos sean.  Desde que llegó el Padre Chucho se apropió del parque de nuestro barrio, tumbo árboles y montó allí su tarima personal como si fuera el patio de su casa, el parque en el que otrora crecí ha dejado de estar al servicio de los niños en cualquier momento del día, para estar atiborrado de una multitud que parte dejando tras de sí un cumulo de basura, que les aseguro el padre “Chucho” no se encarga de recoger. Pregunto yo a las autoridades distritales si ¿esta toma por parte del sacerdote no es invasión del espacio público? Pero esto no es lo peor, desde que llegó instaló en el parque, que reitero es de uso público, unos parlantes de dos metros que utiliza para hacer sus Eucaristías… yo no digo que las misas deban ser aburridas, comparto la vitalidad que trae la música y la celebración para atraer más fieles, pero cuando esas misas se prolongan durante todo el día y hasta las dos de la mañana, como sucedió en Semana Santa, la cosa empieza a pasar de la raya. Y ahora en diciembre, el panorama no mejora, desde el 16 de diciembre estas misas empiezan a las 4:30 de la mañana con una asonada de polvora… haga de cuenta que usted tiene al lado de su casa un bazar con orquesta a todo volumen todos los días desde la 4:30 am… ¿Usted qué haría con semejante ruido desde tan tempranas horas de la mañana? ¿Usted qué haría si en su casa tuviera gente enferma que necesita descansar y su vecino monta un escándalo desde las 4:30 am sin que nadie lo detenga? ¿Usted qué haría si en su casa tuviera un bebe recién nacido despertándose asustado y a grito entero todos los días, porque un sacerdote considera que los vecinos no tienen derecho a la paz, a la tranquilidad y al merecido descanso? ¿Usted qué haría si trabaja hasta tarde, llega a su casa con ganas de dormir tranquilamente y un vecino, desconsiderado, lo despierta con una parranda antes de la madrugada? Les recuerdo que no dormir bien, ni descansar como es debido deteriora la salud de las personas, empeora el bienestar de los enfermos. Por eso,  padre Chucho, le pregunto a usted que le gusta la polémica como lo del “Paraiso” ¿Es predica de Dios en su infinito amor atentar contra la salud de su prójimo como usted lo hace? ¿Es justo esto? ¿Es justo que desde que usted, padre Chucho, llegó al barrio muchos vecinos del sector se estén viendo en la obligación de poner en venta sus casas, porque su cercanía deteriora la calidad de vida de estas personas? Y le pregunto a las autoridades competentes si acaso ¿No es cierto que la Resolución 627 de 2006 del Ministerio del Medio Ambiente, prohíbe, en zona residencial superar los 55 decibeles de ruido, especialmente entre las 21:01 horas a las 7:00 horas de la mañana?  Yo les garantizo que las predicas del padre Chucho superan los 55 decibeles, porque se escuchan durísimo a más tres cuadras a la redonda. ¿En Donde está la Secretaria de Medio ambiente para que haga una medición y haga respetar la norma? O es que los 55 decibeles solo son norma para los ciudadanos de a pie y no para los ilustres personajes como el padre Chucho, es decir, ¿la ley es para los de ruana?… Yo me pregunto acaso si ¿los representantes de la iglesia no deberían ser los primeros en dar ejemplo y respetar las normas? Y como si lo que les acabo de contar fuera poco,  un vecino del sector comenta que desesperado por el ruido a esas horas de la madrugada llamó a la policía, que impotente se acercó a la tarima sin poder hacer nada, y antes, el Padre, en una mofa a la autoridad, va diciendo a la multitud: “Nos mandaron la Policía, hagamos un grito de Jubilo”. Padre, si usted de veras predica amor y respeto por el prójimo, lo invito a que en vez de poner a la multitud en contra de los vecinos que intentan descansar, como es su derecho, concilie, haga honor a la palabra humildad que usted tanto nombra… sea, por el amor de Dios ¡Coherente! Esto no es un llamado al odio, esto es más bien un llamado desesperado a que la ley sea para todos, a que las figuras públicas y “sagradas” sean ejemplo de respeto, a que las entidades del Estado hagan cumplir las normas establecidas y  a que Padre Chucho se ponga en los zapatos de su prójimo, deje la arrogancia que le ha dado la popularidad, y respete las normas, la ley y el supremo derecho de sus vecinos a la tranquilidad y al descanso. @weneardi

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