Los idiotas útiles

2 de enero del 2016

En estos días se está mezclando proceso de paz con salario mínimo e incremento en el IVA cómo si fuese lo mismo o tuviesen relación.

Primero debo dejar claro que no estoy de acuerdo en muchas cosas con Santos, que no voté por él ni en el 2010, ni mucho menos en las dos vueltas de 2014.

En estos días se está mezclando proceso de paz con salario mínimo e incremento en el IVA cómo si fuese lo mismo o tuviesen relación. Cuando escucho “paz sin impunidad”, “farcsantos”, “castrochavismo”,  y esa campaña mediática en contra del proceso de paz por parte de gente que nunca ha tenido que vivir en carne propia el conflicto armado colombiano me queda la duda si todos se despertaron un día con esas ideas en la mente, o forma parte de oscuros personajes, con intereses particulares, para quienes la guerra representa un fortín económico y político.  He encontrado entrevistas donde esos mismos detractores del proceso de paz, que se rasgan las vestiduras por si un guerrillero llega a ocupar un cargo de elección popular, en el pasado estaban de acuerdo que paramilitares y guerrilleros pudiesen tener esos derechos, así como penas alternativas a sus delitos  y de los cuales se hablaba de indultos a los de lesa humanidad; también de como quitaron horas extras, incrementaron la edad de jubilación, y también incrementaron el IVA en su periodo de gobierno, debe ser que no tienen un espejo retrovisor, pero debe haber algo detrás de ese afán por deslegitimizar muchas cosas que antes legitimaban, así como otras que en su gobierno promovieron y ejecutaron. Tratemos de entender y comprender que hay detrás de este kamasutra político y económico.

La guerra es un negocio, ganan los fabricantes de armas, pero en mayor cantidad los de municiones. Cada contrato con las fuerzas armadas genera ganancias para los proveedores y también para la cadena de mando, no es un secreto que los altos oficiales dentro de sus funciones está la de manejar el presupuesto, hacer contratación, y compras; tampoco lo es que han obtenidos bienes y capitales injustificados por muchos de estos altos mandos.  La guerra desplaza gente de sus tierras, las cuales son adquiridas por grandes empresas y terrateniente a bajos precios, muchas veces ni pagan por éstas.  Los desplazados muchas veces no tienen oportunidades laborales, de salud, educación, vivienda y bienestar, entre otras; esto genera un gasto económico en dos direcciones: la primera al generar una carga y un gasto directo al estado por subsidios; el segundo al desacelerar la economía al detenerse el aparato productivo que genera ganancias transversalmente, es decir una familia que tiene ingresos constantes, y dignos, puede consumir bienes y servicios. Además de poder solventar los gastos básicos, y esto hace que la cadena económica se mueva entre los productores, intermediarios y consumidores, generando impuestos y flujo del dinero.

Sin embargo la lógica ilógica de muchos es seguir en guerra, es obvio que estos idiotas útiles no saben de cifras, ni entienden que es un presupuesto, tampoco saben la importancia de invertir en sectores prioritarios como lo son educación, ciencia y tecnología, salud, e infraestructura; no entienden que faltan profesionales en muchos campos que gracias a la generación del conocimiento pueden impulsar la industria por sus avances en  investigación y tecnología. Les es difícil comprender que las ganancias en el sector público y privado no sólo son los ingresos recibidos sino también los gastos que se dejan de hacer, tampoco entienden que el incremento de la canasta familiar nos afecta transversalmente a todos y este aumento se ha dado por el desplazamiento en el sector productivo del campo además del abandono estatal, no pueden ver que la guerra le resta billones a sectores prioritarios de nuestra economía y desarrollo como sociedad, y lo más triste es que no pueden pensar los beneficios económicos generados a futuro al reinsertar estos grupos guerrilleros a la sociedad y sector productivo. Es decir parece más lógico seguir pagando los gastos de la guerra cómo los son armas, municiones, elementos de campaña, secuestros, atentados a la infraestructura energética y económica, desplazamientos forzados, indemnizaciones, y los más costosos de todos la vida de nuestros compatriotas porque todos los soldados, policías, guerrilleros, paramilitares, civiles, sin importar la orilla que les tocó, son colombianos, padres hermanos, hijos, y madres,  muchas veces con una profesión u oficio que sostienen núcleos familiares y aportan a la economía del país.

Las cifras son importantes para entender el conflicto, comparemos los gastos de nuestro núcleo familiar, imagine que tiene un daño en la tubería del agua y todos los meses debe pagar un sobrecosto de $20 mil  y arreglarlo le vale $300 mil, parece que es más fácil pagar los $20mil cada mes a sacar inmediatamente $300 mil para la reparación. Lo mismo sucede con el conflicto, ese gasto innecesario a largo plazo es más costoso que solucionarlo de una vez por todas. En un año su gasto innecesario de agua es de $480 mil y en diez años será de $4,8 millones, entonces los $300mil a largo plazo se refleja en un ahorro de $4.5 millones en los próximos 10 años; esto es algo que no pueden analizar, entender, comprender quienes sirven de idiotas útiles a esos personajes siniestros para quienes la guerra es un negocio o representa un caudal electoral.

Vamos por partes, para mostrarles lo que no han visto la inmensa masa de colombianos que repiten cómo lora borracha “paz sin impunidad”, “farcsantos”, “castrochavismo”.  Los invito a hacer el ejercicio de pensar el presupuesto nacional como los ingresos a su núcleo familiar y los gastos para la guerra cómo los $20mil que debe pagar por el daño en la tubería del agua cada mes, y el costo del posconflicto como los $300mil del arreglo del daño. Si no hay fuga de agua, no hay un gasto innecesario. El dinero que se deja de gastar contablemente se refleja como un ingreso, eso es sentido común; a largo plazo ese gasto innecesario representará beneficios y bienes para quien deja de pagarlo.

Hagamos el paralelo con lo anterior y vamos a ver las cifras para entender que se ha perdido, gastado, cuánto nos costará y cuánto nos ahorraremos.

El presupuesto de 2015 en Colombia fue de $167 billones de pesos de los cuales por primera vez en décadas el presupuesto para educación superó el de las fuerzas armadas, siendo 28.4 billones para el primero y 28.3 para el segundo, unos 4.1 billones para el sector salud, pensiones 29.4 billones, inversión social 9 billones, generación de empleo 4.5 billones, y unos vergonzosos 379 mil millones para el sector agropecuario, ciencia y tecnología.

Los gastos  de las fuerzas armadas de 2015, para un poco más de 400.000 hombres, fueron los siguientes:

Gastos de personal                        12.9 billones

Pensiones                                            5.5 billones

Bienes y servicios                             4.7 billones

Operación comercial                       1.6 billones

Inversión                                              1.4 billones

Otros                                                     2.2 billones

En los 10 últimos años el gasto militar ha sido de 220 billones de pesos. La guerra ha causado más de 220.000 muertos en 56 años. De más de 6.3 millones de desplazados, actualmente 3.4 están en las ciudades capitales.

La Unidad de Atención y Reparación Integral a las Víctimas del Conflicto Armado registró hasta 2014 estas cifras de víctimas de la guerrilla, paramilitares, y vergonzosamente la fuerza pública:

No identifica autor:                       2’943.209

Grupos guerrilleros:                      2’717.219

Paramilitares:                                 1’296.186

Fuerza Pública:                               28.833

El costo del posconflicto puede tener las siguientes cifras

Fase inicial:                                                        12 billones

Acompañamiento por 10 años:                     78 billones

Las pérdidas y gastos  para el sector público y privado en los últimos 56 años por el conflicto armado es incalculable, pero podría estar sobre los 4,500 billones de pesos, algo así como 1.5 billones de dólares, lo equivalente a tres veces la fortuna de los 10 hombres más ricos del planeta, una y media vez el presupuesto de USA para 2015, y sobretodo el de las vidas perdidas que no tienen precio.

Se preguntarán qué relación guarda un proceso de paz con un presupuesto nacional, cuánto nos costará el  posconflicto, pero nunca se han cuestionado qué y cuántos daños ha generado el conflicto armado hasta el momento.  Así que la próxima vez que repita como una lora borracha “paz sin impunidad”, “farcsantos”, “castrochavismo”, entienda y comprenda que hace el papel de  idiota útil apoyando el pago de la fuga del agua, o la guerra, del presupuesto nacional por no querer arreglar del daño en la tubería o darle una solución al conflicto armado.

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