Los límites de la libertad de expresión

Foto: Lina Rozo - Leonel Cordero/KienyKe.com

Los límites de la libertad de expresión

7 de agosto del 2017

La última semana en Colombia se llenaron las redes sociales y los medios de comunicación con la noticia sobre el fallo de tutela que ordenaba al expresidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez rectificar sus afirmaciones respecto del periodista Daniel Samper. Pero la noticia era la expectativa de si habría o no rectificación y no el debate de fondo sobre la libertad de expresión.

El tema esencial es que una de las grandes conquistas de la modernidad es el respeto por los derechos humanos entre ellos la libertad de expresión, que en resumen significa el derecho y el deber que tenemos los seres humanos de garantizar al otro que pueda expresarse libremente sin lesionar sus derechos esenciales, especialmente buen nombre, honra y bienes.

En este sentido, la mayoría de los ciudadanos nos preguntamos cuál es el límite de este derecho para aquellos que ejercen el periodismo, aparentemente cuando escriben con tal libertad qué opinan y en muchos casos juzgan a los demás, se entendería que es ilimitado porque con la excusa de que están ejerciendo el periodismo y además deben proteger su fuente pues nunca se sabe de dónde sacan la información o cómo la sustentan.

Lo interesante es mirar la otra cara de la moneda, y es para el resto de los ciudadanos, qué se debe hacer cuando un periodista ataca también la honra, buen nombre e integridad de una persona y la de su familia.

La verdad no pasa nada, generalmente lo hacen y son muy pocas las personas que ejercen acciones judiciales para obtener un resarcimiento y los pocos que los hacen no siempre obtienen la recuperación de su dignidad.

En la actualidad, las redes sociales también conducen a violar este derecho con mayor facilidad. Hasta hace pocos años, las afirmaciones de los periodistas se generaban en medios escritos o en noticieros, incluso, se ordenaba la rectificación y ahí quedaba el asunto.

Pero en la actualidad, cualquier tipo de afirmación por un periodista o por un ciudadano del común se da en cualquier momento y a través de cualquier medio o red social, como Facebook, Twitter, Instagram, YouTube, entre otras.

Entonces, cuando el periodista la realiza es libertad de expresión porque está ejerciendo su profesión, pero cuando un ciudadano político o no, lo hace si es una afectación al derecho. La pregunta es que si hubiera sido una persona distinta a Álvaro Uribe Vélez el que hubiera respondido a Daniel Samper sus opiniones sobre la hija de la también senadora Paloma Valencia posiblemente, el periodista Samper no hubiera interpuesto ninguna tutela, porque la noticia no fueron las afirmaciones de Uribe Vélez sino que fuera él quien las dijera.

Una vez se ordena una rectificación en 48 horas para Uribe Vélez, la expectativa nacional era si la hacía o no, e incluso se realizaban en Twitter diferentes encuestas donde varios tuiteros votaban diciendo si habría o no rectificación o si debería ir o no a la cárcel por desacato a la tutela el senador Uribe, ese era el gran debate nacional de los últimos dos días. Se libraban opiniones, hipótesis y grandes apuestas al respecto.

Lo anterior nos demuestra la sociedad superficial en la que estamos, la politización y la polarización por el clima político. El manejo de los medios de comunicación y las redes sociales por la solidaridad entre periodistas que generó el señor Samper rompiendo obviamente la neutralidad, dado que la mayoría de los periodistas gozan de cuentas grandes de seguidores en todas las redes incitando negativamente a opinar contra Uribe Vélez.

Independientemente de quien dijo qué y cómo, es trascendental evaluar el alcance que se le da a la “libertad de expresión” si los periodistas tienen o no límites para respetar la vida, honra, bienes y buen nombre de los demás ciudadanos o simplemente gozan de cierta inmunidad que los hace intocables y de manera contraria cuando alguien opina sobre ellos la justicia opera de manera inmediata y exigiendo medidas contundentes.

Sería interesante revisar cuantos procesos judiciales hay contra periodistas que día a día se escudan en su profesión para opinar sobre los demás ciudadanos y cuántos han sido obligados a rectificar de manera efectiva sopena de desacato o encarcelamiento,  —creo que muy pocos—.

Así mismo, entender si es tan importante para el país las diferencias entre un periodista y Álvaro Uribe Vélez para descuidar temas esenciales como el crecimiento de los hurtos en el país, la crisis en Venezuela, la ausencia del gobierno frente a la crisis de la aftosa, la agenda legislativa en el Congreso para el segundo semestre de este año, la crisis económica, el inusitado crecimiento de los cultivos ilícitos que nos hará perder el apoyo de Estados Unidos, la disimulada alza de la gasolina, entre otros problemas fundamentales para nuestra nación que también ocurrieron la semana pasada pero que a nadie le importó por estar pendientes de la agenda que impone Uribe Vélez.

A pesar de todo lo anterior, sí hubo rectificación por parte del expresidente y senador, pasado el tema hoy ya no hay noticias y los temas esenciales pasaron desapercibidos para los colombianos. Ni siquiera quedó algún mensaje sobre la libertad de expresión.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.