Los niños de las estrellas

Dom, 09/10/2011 - 04:51
Aterrizar en Bogotá después de dos años, ver desde la altura de los pájaros la sabana verde de los muiscas que va oscureciendo a medida que comienza a salpicarse aquí y allá por las luces de las
Aterrizar en Bogotá después de dos años, ver desde la altura de los pájaros la sabana verde de los muiscas que va oscureciendo a medida que comienza a salpicarse aquí y allá por las luces de las fábricas y las residencias del Occidente, y abrazar a la familia ansiosa que espera en el frío cortante de las 6 de la tarde y en el tumulto de la inmigración, es justo lo que necesitaba antes de hacerle frente a los meses finales de mi tesis de doctorado. Al comienzo pensé que era mala idea venir justo ahora, cuando debería estar dándole las puntadas finales al capítulo sobre NGC604, una región de formación estelar gigante en la galaxia del triángulo, pero ahora sé que no sería capaz de terminarlo sin haber pasado por las calurosas bienvenidas, las fiestas y las comidas que familia y amigos nos han procurado con creces. Además fue bueno volver a mi papel de divulgador, sentir la curiosidad que la astronomía despierta en los más jóvenes, y tratar de usarla para recordarles que existen en el Universo cosas más apasionantes que los realities de la televisión y menos indignantes que los vaivenes de la política. Invitado por el colegio José Max León, fundado por el abuelo de mi amigo y anfitrión Robert Max Steenkist, tuve la oportunidad de dar una charla en el auditorio del Museo de Arte Moderno de Bogotá para una grupo de niños de entre 10 y 16 años más o menos. Llegar al museo sorteando los cráteres de la 26 (me explicaron que no se trataba de negligencia administrativa, sino de la caída de un asteroide en la zona), las áreas restringidas por las obras y el tráfico apocalíptico de las 8 de la mañana fue tal vez más meritorio que haber logrado el interés de los niños en asuntos tan desligados de su cotidianidad como la formación de las primeras estrellas y los telescopios espaciales. Pero al final la sensación de satisfacción por ver a los chicos preguntando sobre los orígenes y la expansión del Universo y sobre la velocidad de los neutrinos fue suficiente para aguantar el caos de la calle y la lluvia incesante del Valle de los Alcázares. La astronomía es tal vez la más cautivante de la ciencias para el público en general, porque indaga sobre nuestros propios orígenes y nos vincula secreta pero irremediablemente con el cielo estrellado que nos deslumbra en las noches del campo. El estudio de la astronomía ha sido además fundamental para entender los misterios más fundamentales de la naturaleza, como la aceleración en la expansión del Universo. Este descubrimiento, que el Universo se expande cada vez más rápido, implicando la existencia de la llamada energía oscura, fue honrado hace alguno días con el Premio Nobel de Física. Usar la astronomía para despertar la capacidad de asombro y la curiosidad de las nuevas generaciones debe ser una parte importante de las actividades de quienes nos dedicamos a estudiarla, tanto más cuanto que el interés general en las estrellas no sólo repercute en la continuidad de nuestra profesión, sino en la educación de los jóvenes, que al entender el cosmos y conocer nuestro lugar en el todo, también comprenden la irracionalidad de la intolerancia y las guerras y rechazan los demonios del esoterismo y los dogmas. En Colombia los niños son los más vulnerables en la guerra (quienes hayan visto la película colombiana Pequeñas Voces tal vez puedan sensibilizarse un poco a este respecto) pero además son las mentes más fertiles para la curiosidad. La sociedad colombiana no puede sólo quejarse de que los niños sufran la guerra. Debe quejarse con vehemencia parecida de que no tengan acceso a educación de calidad y de que no hayamos sido capaces aún de darles la opción de mirar a las estrellas. Sólo cuando el esfuerzo en la guerra se complemente con un esfuerzo real por implementar en Colombia un desarrollo sostenido en educación, ciencia y tecnologia habremos cumplido con nuestro deber. Eso me queda más claro después de otra visita relámpago a Bogotá. Twitter: @juramaga
Más KienyKe
La app de citas prueba herramientas de IA que analizan intereses, fotos y gustos para mejorar las conexiones.
El extranjero era requerido por la justicia de Francia por sustracción de un menor y falsedad documental. Fue ubicado en un hotel de la capital tras una alerta de Migración Colombia.
El presunto criminal sería responsable de masacres y del control del oro ilegal en Buriticá, Antioquia.
El más reciente informe del Ministerio TIC muestra avances en conectividad, mayor velocidad de Internet y crecimiento del acceso digital en zonas rurales.